sábado, 6 de enero de 2018

[Nuevas lecturas] The Ancient Magus Bride

Hace mucho mucho tiempo hice una encuesta en twitter porque de mi wish-list infinita no sabía qué manga empezar. No recuerdo todas las opciones que incluí pero sí que ganó The Ancient Magus Bride por goleada con varios comentarios de personas que conocéis bastante mis gustos que estabais convencidos de que Magus Bride era una obra para mí. Por eso, en el pasado salón del manga, prioricé su compra durante la happy hour y ahora que por fin me he comprado el primer tomo, iba siendo hora de revelar si acertasteis o no con la recomendación.


Chise nació con la capacidad para ver cosas que los demás no podían ver. Huérfana desde muy temprana edad, rechazada por todo el mundo y, finalmente, vendida como esclava en una subasta al mejor postor, acepta con resignación e incluso alegría su nueva vida con Elias, un hechicero a medio camino entre bestia y humano. Nada más acogerla, le revela que su plan es convertirla en su aprendiz y, más adelante, en su esposa también aunque la trata más bien como a una hija...

Me vais a perdonar pero un manga que empieza con un ente de intenciones dudosas que compra a una adolescente (Chise tiene 15 años al empezar el manga) e intenta, deliberadamente, generarle un síndrome de Estocolmo para que que no le haga falta ponerle una correa me ha despertado, como poco, angustia. No tanto por la situación en sí (que, evidentemente, también) sino por lo normalizada que esté. La autora en ningún momento apela al asco o al terror, al contrario, uno de los momentos álgidos del primer tomo es una escena en que Chise revela, ¿con orgullo?, que (ella) es propiedad de Elias, que él la compró, así que, mientras le sea de utilidad (ella a él), tiene un hogar. Y se trata de una escena que tiene la intención de ser conmovedora, de reblandecer el corazón del hechicero y, supongo, el nuestro también.


Chise es una protagonista taciturna, retraída, aletargada, conformista y sin ningún tipo de instinto de supervivencia. A menudo parece un personaje carente de emociones aunque en ciertas ocasiones sí podemos vislumbrar algunas de las más básicas, sobre todo miedo y vergüenza. Aunque la autora no se ensañe mucho con el tema, ha tenido una infancia tristísima y la ausencia de una sola persona que la cuidara con cariño, le ha proporcionado un apego inseguro y ambivalente, con lo que no sabe relacionarse muy bien con los demás pero destila candidez por todos sus poros.

Elias, en cambio, es todo galantería, poder y misterio y esconde a todas luces un pasado tenebroso que espero que sí se nos revele a los lectores más pronto que tarde. Se trata de un hechicero célebre, aparentemente apacible, que bajo la vigilancia de la Iglesia, presta sus servicios a la comunidad. Está rodeado de personajes de todas las razas e intenciones que le lanzan muchas pullas pero que, al final, confían de un modo u otro en él sugiriendo que independientemente de sus pecados y su apariencia, es una buena persona.

Mis personajes favoritos so far ♥
Aunque los pilares de Magus Bride sean el aprendizaje progresivo de Chise mientras se forma para ser hechicera y la evolución de su relación con Elias, lo que encontramos en sus capítulos son historias autoconclusivas aderezadas con mitología celta. Algunas no duran más de un capítulo, otras constituyen arcos un pelín más largos pero, en general, todas las tramas son concisas. Lo que entusiasma a seguir leyendo, es el telón de fondo, los flashbacks prometidos, desentrañar qué son exactamente los sleigh beggy.

El dibujo es un poco tosco y el fanservice descarado me da ganas de cortarme las venas pero tiene bastante personalidad y me recuerda remotamente al arte de Hiromu Arakawa, quizá por las caras más bien anchas y los fondos súper trabajados. Como, en general, es un manga bastante tranquilo y con muchísimas criaturas mitológicas, uno de los principales atractivos de la obra acaba siendo, precisamente, el arte. Algunas de las splash pages son para caerse de culo y me gusta mucho el diseño de todos los seres no antropomórficos.


The Ancient Magus Bride es el claro ejemplo de obra a la que lancé con las expectativas por las nubes y que me ha defraudado bastante. No acabo de cogerle el ritmo a la trama y me cuesta horrores empatizar con Chise o con Elias. Sin embargo, me intriga lo suficiente como para seguir con su lectura y todavía tengo unos cuantos tomos por delante para cambiar de opinión.

jueves, 4 de enero de 2018

Yajirobee

Hace un par de años publiqué una reseña de un tomo único que no estaba (y sigue sin estar) licenciado: Tomodachi no Hanashi. Es muy posible que me animara a leerlo porque Kazune Kawahara era la artífice del guión. En su momento, creo que ni siquiera mencioné a Aiji Yamakawa en toda la reseña, a pesar de ser la encargada del dibujo en ese tomo. Pues bien, ver su nombre como autora (única) de Yajirobee, sumado a su breve duración, me acabó de convencer para echarle un ojo a esta shôjo publicado por MW que tan desapercibido ha pasado entre tanto bombazo.


Haru y su padre adoptivo, Seiji, han vivido los dos solos los últimos diez años. Fue la muerte de la madre de Haru la que los unió en una familia un tanto inusual y será la muerte del abuelo de Seiji la que dé comienzo a una sucesión de cambios en la vida de ambos, que deberán adaptarse a sus nuevas circunstancias. El abuelo fallece en verano, momento en que Haru debe enfrentarse a su familia adoptiva, que no aprueba que Seiji se hiciese cargo de ella. Un año después, las cenizas del abuelo serán depositadas finalmente en su tumba y la familia volverá a reunirse para presentar sus respetos. Estos dos acontecimientos marcan los límites en los que enmarca esta historia.

Para mí, leer Yajirobee ha sido como sumergirme en la cotidianidad más absoluta. Pero no esa poética y hasta grandilocuente por la que tanto se alaba a Taniguchi, ni tampoco su vertiente deprimente y onanista como la refleja Asano, sino la banal y a menudo absurda que realmente caracteriza nuestro día a día. O el de una adolescente japonesa que va madurando paulatinamente en un entorno relajado pero extravagante a la vez. Aiji Yamakawa ha sabido encontrar las palabras para retratar las trivialidades sobre las que construimos nuestras vidas.


Yajirobee es una obra extraña, que no gustará a todos (ni tampoco lo pretende), porque se aleja absolutamente de todos los cánones a los que estamos acostumbrados como lectores. Es evidente que no es una obra de acción ni de aventuras ni de fantasía, pero tampoco un romance de instituto. Lejos de ser una obra introspectiva repleta de reflexiones sobre el sentido de la vida, muestra la cara opuesta de la moneda, la superficial, la que puede observarse a simple vista. Ese "no pasa nada" que desconcierta e incita a buscar un hilo conductor inexistente; porque no existe ningún tipo de clímax. Hace tiempo leí un artículo muy interesante (que no he sabido encontrar para compartirlo, si sabéis de qué hablo, os animo a rescatar el link en los comentarios) sobre las diferencias narrativas entre oriente y occidente. Estamos muy acostumbrados a encontrar estructuras de introducción, nudo y desenlace en cualquier medio, ya sea en novelas, películas, cómics... pero en otros países (como Japón) existe también la tradición de crear historias que carecen de ese punto álgido, de esa crisis que hay que solventar para llegar a una conclusión. Y, para mí, Yajirobee es un ejemplo de ello. De hecho, la vida no deja de serlo así que refuerzo la idea de que este manga es el paradigma del slice of life o costumbrismo.

Y, para que resulte interesante al lector, nos muestra una situación familiar extraña, una pareja protagonista atípica como poco. Haru es una adolescente feliz, que se contenta con las pequeñas cosas del día a día, que bromea, que juega y que, en definitiva, está satisfecha con la vida que lleva y que acepta tranquilamente los cambios. Pero, a la vez, no se resigna ni mucho menos a la inercia y se atreve a pisar territorio desconocido: a intentar limar asperezas con la familia de Seiji, a retomar el contacto con un antiguo amigo de la infancia que quizá sea algo más que eso, a aprender todo lo que pueda para ser de utilidad. Y todo siempre con una sonrisa, con una actitud envidiablemente optimista. Yajirobee es, ante todo, una obra alegre, sin ningún tipo de contraste agridulce, algo muy poco frecuente entre los títulos manga disponibles.


Mientras que el primer tomo es particularmente confuso y ambiguo, una vez acostumbrados al ritmo narrativo y conociendo ya a los distintos personajes, la lectura del segundo se torna plácida y proporciona algo de armonía con un flasback de rigor para distanciarnos un poco de Haru y centrarnos en Seiji. Aunque sea ella la protagonista indiscutible, para mí el papel más importante en toda la historia lo juega él así que agradecí que la autora se explayara en este personaje en el segundo tomo. De hecho, él protagoniza una de las pocas reflexiones profundas del manga respecto a los roles que hombres y mujeres deben representar en la sociedad (japonesa) y el conflicto que se genera cuando no te ajustas a ellos.

El principal problema de Yajirobee es que, precisamente por esa narración tan caótica, con tanto salto y tanto cambio de tema, es una obra que requiere de una traducción impecable para que su lectura sea inteligible. Desgraciadamente, carece de ella. Con todo, me sorprende la mala acogida de la obra porque la considero una pequeña joya que destaca por su madurez y el saber hacer de su autora que ha conseguido cristalizar en las viñetas de Yajirobee algo tan intangible como los detalles ordinarios sobre los que se forjan el carácter y las relaciones humanas.


Resumiendo, Yajirobee no es ni una obra trepidante, ni una obra cuya lectura os vaya a cambiar la vida, ni siquiera una lectura fluida. Esto hace que no sea una obra para todo el mundo pero, si os apetece experimentar un poco con un ensayo sobre cómo encarar la vida de forma apacible, os animo fervientemente a echarle un ojo a las sutilezas de Yajirobee.

Epílogo: como que la palabra yajirobee no se menciona ni una sola vez a lo largo de los dos tomos (al menos no que yo advirtiese, pero con tantos pequeños comentarios perdidos fuera de los bocadillos, todo podría ser), he terminado buscando qué es. Ya en mangaupdates proponen como traducción anglosajona del título "balancing toy", es decir, juguete que se balancea. Si buscáis en google imágenes "やじろべえ" os aparecerán distintos modelos del juguete en cuestión. Y sí, os pongo el hiragana porque en romaji sólo salen páginas aleatorias del manga en cuestión.

lunes, 1 de enero de 2018

Balance 2017

Como ya es tradición, con el año nuevo toca hacer balance del que termina. Como veréis, he mantenido la división entre "manga" y "todo lo que no es manga" como de costumbre. No me quiero enrollar así que, sin más preámbulos, os invito a cotillear mi cómputo global, ¡puede que os sorprenda!

I - MANGA

Manga terminados

Billy Bat
Nisekoi
Nura, El Señor de los Yokai
Shonen Note
Tragedy

Total tomos: 14

Después de batir mi récord personal el año pasado (terminé 15 series) estaba cantado que para el 2017 no iba a poder terminar demasiados títulos. Billy Bat se ha colado por los pelos en el top porque compré el último tomo hace apenas un par de días... un poco lo mismo me pasa con Tragedy, cuya compra había ido aplazando al no entusiasmarme mucho su primer tomo; ha caído al fin gracias a una oferta en la web de Nowe. Destacar también que el final de Nisekoi me cabreó tanto que decidí vender el manga por puro despecho.

Manga completos

Hanashippanashi Patati Patata
Yajirobee

Total tomos: 8

Si bien no podía batir el récord de obras concluidas, este año he alcanzado mi mínimo histórico en cuanto a nuevos manga (comprados del tirón en un mismo año). Ocho míseros tomos repartidos en 4 obras de dos tomos cada una. Aquí ya se empieza a notar algo que se hará del todo patente en la siguiente sección y es que cada vez compro más a MW y Tomodomo, y menos al resto de editoriales del mercado. Conseguir los ejemplares de Hanashippanashi en francés vía priceminister fue toda una odisea, ¡los daba por perdidos ya! Aunque me encandiló el ritmo pausado de Nuestra pequeña historia todavía no he superado su final totalmente anticlimático mientras que Antiguos Alumnos sigue la estela de sus precuelas con lo que estoy más que satisfecha con su compra. Yajirobee espero que aparezca próximamente como reseña de enero en el blog.

Manga empezados

Gangsta
Handsome Girl
The Ancient Magus Bride

Total tomos: 25

Tónica similar a la de "mangas completos", casi todos los títulos que añado a mi mangateca han sido editados o bien por Tomodomo (Ran y Shimanami y porque no sacan más cosas que si no estarían en la lista también) o bien por Milky Way (¡5! más de la mitad de los que he empezado). Las únicas excepciones son Handsome Girl, que, por cierto, tendría que estar en «completos» y no en «empezados» (no sé por qué no ha salido todavía el quinto y último tomo...) y The Ancient Magus Bride. La primera cayó gracias a una oferta inmejorable de segunda mano y la segunda fue carne de happy hour.

Todo muy comedido como podéis ver porque de 9 series, cuatro están cerradas con 11 tomos o menos, mientras que las que continúan abiertas tienen, en general, muy pocos tomos en su haber así que ninguna de ellas supondrá un gran gasto. No sé muy bien cómo pero me las he apañado para no caer en la tentación de obras más largas como Noragami o Desaparecido mientras que me he resistido a comenzar (casi) todas las novedades que me llamaban la atención como El león de marzo, La pequeña forastera o Ulna en su torreta (la política de precios y moiré de ECC puede que haya contribuido). Lo malo es que por más excusas que me ponga sigo habiendo empezado más títulos de los que he terminado. Me queda el único consuelo de haber empezado a vender obras de segunda mano en serio.

Continuaciones

Adolescente pero no inocente
Aristocracia campesina 
Ataque a los Titanes 
Blue Exorcist 
Bride Stories 
Dead Dead Demons Dededede Destruction 
Maid sama 
Mob Psycho
One Piece
One Punch Man 
Ore Monogatari 
Pequeñas Mentiras Piadosas 
Shirayuki aux cheveux rouges
Trinity Blood

Total tomos: 39

Como no he empezado demasiados manga nuevos este año, he podido dedicarme a poner al día algunos que tenía bastante atrasados desde hacía años. Uno de los grandes hitos de este 2017 ha sido poner al día tanto la compra como la lectura de One Piece y Trinity Blood, dos grandes olvidadas en los balances anuales.

Tomos únicos

Emanon Recuerdos
Red Red Rock and other stories (1967-1970)
Un mal viaje al Oeste, El viaje a lo rata de Mickeyman
Voces de una estrella distante

Total tomos: 5

Hasta de tomos únicos he comprado menos que el año pasado. Después de llevarme varios desengaños otros años ya no compro casi ninguno... De hecho, de los 5 de la lista, 2 los compré porque los conseguí de segunda mano (y uno ya lo vendí), 2 porque sus respectivos editores me los vendieron con mucha labia (y uno ya lo tengo a la venta) y el que queda pues fue un capricho de esos de feria alternativa de autoedición y edición independiente... cuya lectura tengo atragantada desde hace medio año.

¡Ventas!

All You Need is Kill
Clamp, Club de Detectives
Deadman Wonderland
El caballero vampiro
El ladrón de las Mil Caras
Filamentos
Midori échame una mano
Nisekoi
Patrulla Especial Duklyon
Rozen Maiden
Sad Love Story
Virgin Crisis
Voces de una estrella distante
Zetman

Total tomos: 138

Como lo de "arrepentimientos" del año pasado quedaba muy deprimente, he decidido sustituirlo por esas "¡ventas!"; así enfatizo un aspecto más positivo del balance y me hago terapia de fin de año/año nuevo a mí misma. Aunque hace muchos años que voy vendiendo algún que otro manga (parece que no pero la lista, corta no es), creo que durante el 2017 es cuando por fin me he concienciado de que tengo que deshacerme del lastre y que eso significa decidirme a vender no sólo obras que no me han gustado en absoluto estilo Akuma to Love Song, u obras cuya ejecución me ha chirriado estilo Life, sino también obras que por mucho que comprara parece que no vaya a leer nunca u otras que, simplemente, es probable que no vuelva a releer.

Conclusiones manga

Creo que la conclusión más obvia y sintomática de este balance es que... ¡¡¡he vendido más tomos (138) de los que he comprado (91)!!! Tendríais que ver mi cara de asombro mientras escribo estas líneas ya que no lo quise mirar hasta el último momento y en ningún caso esperaba haberme "portado tan bien" sin ser consciente de ello. ¡Desde luego es un dato merecedor de formar parte de mi hilo de cosas buenas de 2017...!

Este cambio tan radical respecto a los años anteriores se debe en parte a la voluntad de querer ahorrar pero han sido el inicio de la mudanza y la falta totalmente tangible de espacio las que han jugado un papel decisivo para que me ponga tan firme con esto de pensar 7 veces antes de comprarme algo.

Desde que me mudé he meditado largo y tendido sobre qué hacer con mi colección de manga y al final decidí que seguir acumulando títulos que compré hace años (¡lustros!) y que todavía no había ni empezado a leer era insostenible ya. Así es como se han ido por la borda obras como Deadman Wonderland y Midori échame una mano que no, no llegué a leer... y aunque es un tema que me deja un regusto agridulce, lo cierto es que no me arrepiento de haberlos vendido. Tonta soy por haber gastado dinero en obras que nunca leeré pero más tonta sería si no intentara deshacerme de ellas nunca obsesionándome con lo de "leer por obligación".

De hecho, estoy intentando leer más (no tengo tanto éxito como con lo de gastar menos pero one step at a time), cosa que me ha permitido dejar de comprar tomos de un manga que veo que no voy a querer conservar antes de terminar de leerlo como me ha pasado con Immortal Rain.

2011: 427 tomos por unos 1600€ (1,17 tomos al día; a 3,75€ por tomo de media)
2012: 338 tomos por unos 1500€ (0,92 tomos al día; subo a 4,44€ por tomo de media)
2013: 414 tomos por unos 1800€ (1,13 tomos al día; bajo a una media de 4,35€ por tomo)
2014: 169 tomos por unos 830€ (0,46 tomos al día; subo a una media de 4,91€ por tomo)
2015: 139 tomos por unos 700€ (0,38 tomos al día; subo a una media de 5,04€ por tomo)

2016: 169 tomos por unos 950€ (0,46 tomos al día; subo a una media de 5,62€ por tomo)

Comparando con otros años, puede que sea el año que más he bajado en cantidad de tomos comprados (la evolución desde que abrí el blog es milagrosa), y vuelvo a reducir el gasto, no sólo he gastado menos que el año pasado sino menos que en el 2015 y, por lo tanto, menos que nunca. Eso sí, el precio por tomo se ha disparado, prácticamente no compro nada de segunda mano ya, se me agotaron los mercadillos, dejé de comprar obras publicadas hace años, ¡no me queda ninguna!

Estoy tan satisfecha en este aspecto que de cara al 2018 me propongo simplemente seguir así, terminando lo que pueda, empezando lo mínimo y con cautela y, sobre todo, si puede ser, vendiendo más de lo que compre y así, algún día, podré tener mi colección entera en una estantería y no en cajas.

II - Todo lo demás

Cómic/Tebeos/BD

El perdón y la furia
Giant Days #1-2
Nimio (#12)
♥ Patata ♥
Rayos y Centauros

Total cómics: 8

Como podéis ver, no sólo en manga he sentado la cabeza sino también en otro tipo de cómics. La biblioteca municipal ha colaborado desinteresadamente con mi determinación por ahorrar dinero y espacio. Y los escas(ísim)os títulos que me he agenciado los he comprado por impulso en eventos diversos... Tres de ellos en el GRAF. Patata podría haberse colado en crowdfundings pero como, técnicamente, fue una preventa y tardó poquísimo en llegarme el tomo a casa, al final he decidido colarla

Crowdfundings

Korokke [campaña]
Namesake #3 [campaña/recibido]
Nima [recibido]

Total: 2

Como los crowdfundings siempre son un jaleo porque no encajan del todo en ninguna categoría he decidido dedicarles una nueva este año, entre los cómics publicados de forma "clásica" y la autoedición, ya que vienen a ser un poco quimera entre ambos. Sé que hay tres títulos en la lista y que en el total he puesto un dos, no es un error. Esto es, simplemente, porque aunque Nima me ha llegado hace apenas unos días, es fruto de un crowdfunding en el que participé el año pasado así que el gasto no se suma al balance de 2017. Lo contrario me ocurre con Korokke, cuya aportación económica sí la he hecho durante el 2017, que ha sido la campaña, pero que no me llegará hasta, por lo menos, 2018. Y la excepción ha sido Namesake, un webcómic que llevo queriendo reseñar en el blog desde hace años y que está muy muy bien, me mosquea siempre que sus autoras pongan los tomos físicos a la venta en su tienda antes de haber enviado todas las recompensas del kickstarter pero, en fin, no esperaba que me llegase el cómic antes de que terminara el año. Lo importante, que me estaba enrollando mucho ya, es que sólo he participado en dos campañas de micromecenazgo en todo el año, que es algo en lo que he gastado demasiado desde los que descubrí así que bienvenido sea el cambio.

Autoedición

Batallones de Mujeres en Guerras y Revoluciones
Carné de Buaiash
Correr es de cobardes #1-2
¿En efectivo o con tarjeta?
Éramos Perfectas
Esquinas
Exococina
Geopolitical Manipulation Through the Use of Fungi Based Parasites on 186F
Gürtel Cómics - Especial Sentimientos
Inside my hair
La Luna Solitaria #1
Manifiesto del Ultrarracionalismo
Marina y el gato
Medievo:Medievo
Mocca Café
Mujeres en la Hoguera
Nimio #11
Panadramas (#1-2)
Roto #2
The Astonishing Dr. Sandwatch: The Time's Curse

Total publicaciones autoeditadas: 22

Visto así el listado parece un poco bárbaro peeeero, aún así, he comprado menos de la mitad de obras autopublicadas que el año pasado. Como veis, no dejo de repetir lo mismo una y otra vez a lo largo de toda la entrada pero es que, sección tras sección, lo más claro es que he comprado y gastado menos que ningún otro año, y ese es precisamente el propósito último de esforzarme en hacer balance cada año, para ver si mejoro u empeoro respecto a otros años.

Libros

La edad ingrata, de Booth Tarkington
La náusea, de Jean Paul Sartre
Les yeux jaunes des crocodiles, de Katherine Pancol

Total libros: 3

Consumo moderado de nuevo en el apartado literario. Sólo tres libros, uno para practicar francés, otro comprado por impulso en el HUL, y el que queda un clásico al que le tenía ganas desde hace muchos años (y se las sigo teniendo porque no me lo he leído). Los que me seguís por twitter ya sabéis el vía crucis que fue para mí leer Los ojos amarillos de los cocodrilos... y no precisamente por no entenderlo. Si me animo/saco tiempo acabaré reseñándolo pero, por si acaso no lo hago, el mensaje importante es que no me gustó nada y que huyáis de él si lo veis en una librería. Con los libros aplico la misma táctica que con los cómics, por muchas ganas que tenga de comprar cientos, nada de compras compulsivas hasta que no termine de leer lo ya adquirido.

Conclusiones de todo lo que no es manga

He reducido el volumen de compras, he gastado mucho menos (una tercera parte de lo que gasté el año pasado de hecho), y he dejado de comprar cómics sólo porque su autor estará firmando en Barcelona, y todo ello asistiendo al mismo número de eventos que otros años. Eso sí, he leído poquísimo así que sigo habiendo comprado más de lo que debería. La ironía es que precisamente este año he tirado mucho de biblioteca así que leer he leído bastante... sólo que no lo que he comprado. Creo que sólo he conseguido resistirme a comprar todas las novedades que me interesan de cómic europeo y, sobre todo, español, que van saliendo gracias a las lecturas gratuitas que me brinda la biblioteca. Así que he decidido incluir todos los cómics que he leído también en el balance:

Casualmente, de Fumio Obata
El Arte de Charlie Chan Hock Chye, Una Historia de Singapur, de Sonny Liew
En la vida real, de Cory Doctorow & Jen Wang
¿Eres mi madre?, de Alison Bechdel
Inercia, de Antonio Hitos
La Historia de mis Tetas, de Jennifer Hayden
La teoría del arte versus la señora Goldgruber, de Nicolas Mahler
Ladronzuela, de Michael Cho
Los Pies Vendados, de Li Kunwu
Maldiciones, de Kevin Huizenga
Un Océano de Amor, de Lupano & Panaccione
Un Policía en la Luna, de Tom Gauld

Teniendo en cuenta que los precios de este tipo de obras oscilan en nuestro mercado en torno a los 20€, el PVP acumulado de todos ellos ya ascendería a todo lo que he gastado en obras no-manga en todo el año. Nadie dijo que tener un hobby fuera barato, ¿no? Con esto termino el balance, contenta de haber gastado poco pero con el ánimo de leer todavía mucho mucho más a lo largo del 2018 y de empezar a hacer reseñas de lo que creo que puede ser más interesante, que son las obras autopublicadas.

jueves, 28 de diciembre de 2017

ACCA: 13-ku Kansatsu-ka

Como no quiero seguir saturando el blog con rachas de entradas con la misma etiqueta (como llevo haciendo todo el año) he decidido rescatar uno de los pocos títulos de animación japonesa que he visto este año. ACCA es un anime sobre repostería basado en el manga homónimo de Natsume Ono, publicado en la Big Gangan, de Square Enix


El isleño reino de Dōwā está dividido en trece estados que, a pesar de estar gobernados por un rey común, poseen sendos folklores que les son propios incluyendo tradiciones, costumbres, cultura, personalidad y, por supuesto, gastronomía. Jean Otus es un fumador empedernido e inspector interno de la ACCA, una organización que vela por la seguridad en los 13 distritos, por lo que, de forma excepcional, viaja de forma frecuente de uno a otro estado. De forma paralela a su trabajo como supervisor, aprovecha sus múltiples viajes pagados por la agencia para degustar las delicias culinarias de cada región y adquirir souvenirs para su golosa hermana pequeña, Lotta.


Tras haber leído los tomos únicos not simple y Ristorante Paradiso, que a pesar de compartir autora no podrían ser más distintos, me intriga cualquier obra de Natsume Ono por su forma peculiar de contar las cosas y por saber dotar a sus personajes con ese aura tan misteriosa pero cercana a la vez. Por eso, cuando supe que Selecta Visión iba a emitir su versión animada de forma totalmente gratuita vía simulcast en YouTube, empecé con su visionado de inmediato, intrigada por el ritmo que tendría la narración tan característica de esta mangaka al saltar de las viñetas a los fotogramas.


¡Lo que no me esperaba era encontrarme con otro manga gastronómico! Si Ristorante Paradiso podría parecer un manga de cocina por su título cuando en realidad era una tragicomedia familiar sazonada de romance, ACCA, que parecía una historia de intrigas palaciegas, ha resultado ser un manga (y anime) sobre repostería. Natsume Ono se ha despachado a gusto y se ha dedicado a mostrar todo un desfile de dulces y postres de todo el mundo apropiándoselos y adjudicándolos a cada uno de los estados del reino de Dōwā.


La gula es pues protagonista en una historia en que todos los personajes se relacionan a través de sus preferencias en materia de galletas, bombones, pastas, pasteles, e incluso tipos de pan. Jean aparece siempre como un mero emisario, como un pelele que utilizan unos y otros para conseguir degustar esos manjares que sólo conocen por las fotografías de las revistas. Su hermana Lotta es una aficionada a los distintos tipos de pan de cada distrito, su mejor amigo Nino (cuya única función en la trama parece ser dar pie a las fujoshis) adora el chocolate, sus compañeras de trabajo devoran cualquier tipo de especialidad gastronómica (sea dulce o no)...


Jean desarrolla su trabajo, principalmente, en reuniones que siempre van acompañadas de comida. Tanto es así, que la panadería de su barrio es punto de encuentro con su amor platónico y superior en el trabajo, Mauve, pero también entre otros personajes secundarios, como su hermana y uno de sus admiradores, Magie, que desobedecerá las órdenes directas del príncipe y heredero Schwann con tal de compartir con Lotta su pasión compartida por el pan del estado de Badon. Pero no penséis que ACCA es únicamente un manga sobre repostería ya que también aparecen múltiples platos característicos de cada distrito. ¡No sólo de dulces se puede vivir!


Siendo Natsume Ono la autora, era de esperar que desarrollase tramas paralelas abordando temas más delicados que un simple repaso culinario. Así, la adicción al tabaco de Jean en un mundo en que este producto es tan caro que apenas un puñado de afortunados se lo puede permitir toma especial relevancia hacia el desenlace de la obra, en que sus seres más allegados intentan por todos los medios protegerle de sí mismo. Desgraciadamente, por mucho que a lo largo de los episodios hayan intentado sustituir su tabaquismo por una renovada y más sana adicción a las distintas especialidades gastronómicas que uno puede encontrar a lo largo y ancho de Dōwā, el protagonista hace oídos sordos...


En un primer momento me desagradó que la autora se tomara la licencia de crear un reino tan exageradamente diverso en que ya no solo la gastronomía y la cultura sino incluso las etnias son radicalmente distintas entre distritos que son, en realidad, limítrofes pero comprendo que la mangaka se limitó a crear un mini-mundo a su medida con tal de mostrar los contrastes y desigualdades sin complicarse mucho la existencia. Eso sí, aunque la naturaleza isleña del reino pueda recordar al Japón nativo de la autora, la realidad es que toda la diversidad mostrada a lo largo de ACCA recuerda tiene una ambientación indiscutiblemente europea. Esta predilección por el extranjero ya estaba presente en muchas de sus obras anteriores.


ACCA es un anime extraño, con personajes difíciles de descifrar que pueden parecer tremendamente superficiales en muchas ocasiones, pero con un universo muy bien trabajado. Por lo que sé, la versión original (el manga) es mucho mejor así que es posible que le eche un vistazo para poder comparar. Es una lástima que Natsume Ono sea una autora que no haya cuajado en nuestro mercado porque tiene una voz propia que daría un poco más de diversidad a nuestro mercado.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

[Nuevas lecturas] Sombras sobre Shimanami

Sigo con la racha navideña de hablar de cosas que, para variar, han salido a la venta hace poco. Sombras sobre Shimanami es el manga más reciente de Yuhki Kamatani, cuyo nombre os sonará por ser también autor/a de Shonen Note; ambas obras han sido publicadas en España por Tomodomo.


Diría que es un manga que ha gozado de cierta popularidad por estos lares, probablemente por la temática que aborda. De hecho, es el primer tomo de la editorial que sale a la venta con una de esas bandas de papel encima de la sobrecubierta (¿tienen un nombre?) destacando que se trata de un manga sobre "personas LGBT+". ¿Y eso qué quiere decir? Como la mayoría ya sabréis, el manga se puede clasificar en distintas demografías en función de la revista en que se publicó. Así, existen algunas que, por definición, tratan sobre la homosexualidad femenina (yuri) o masculina (yaoi). No me voy a meter ahora en la controversia sobre estos dos términos porque no es el objetivo de esta entrada pero dejémoslo en que existen (muchas) obras que giran (exclusivamente) en torno a relaciones románticas/sexuales entre personas del mismo género. 

Siendo la sociedad nipona eminentemente homófoba (y tránsfoba y xenófoba y misógina...), ya imaginaréis que los personajes LGBT (no entro en "Q", "A", "I", "+", porque también me iría demasiado de tema y, aunque no lo parezca, yo lo que quiero es reseñar el primer tomo de Sombras sobre Shimanami) no es que abunden precisamente en obras de otras demografías como el shonen o el seinen. Es por eso que llama la atención que un seinen ya no sólo es que esté protagonizado por distintos personajes LGBT sino que esa orientación o identidad sexual no aceptada por la sociedad es el pilar de la trama.


Sombras sobre Shimanami se ha publicitado en varios medios como un manga en que se trata esta temática de forma realista sin caer ni en el victimismo ni en el idealismo. Puede que habiendo leído sólo un tomo sea pronto para emitir mi juicio sobre este tipo de afirmaciones pero creo que son muy acertadas. Shimanami es un manga dolorosamente dramático, donde el sufrimiento de los personajes es muy patente desde la primera página; debuta la historia con Tasuku, el protagonista, asomándose por una barandilla mientras se repite que prefiere morir antes que tener que soportar la discriminación en el instituto por ser gay. Yuhki Kamatani retrata magistralmente la desesperación que experimenta el adolescente, que ve cómo su mundo se hace pedazos por algo que él no ha escogido. Porque eso es lo que implica ser homosexual y japonés: miedo y humillación. 

Es en este momento cuando Tasuku conoce a Nadie, una mujer muy extraña que regenta una especie de club donde se reúnen personas que no encajan en los cánones de normalidad aceptados por la sociedad (nipona, en este caso). Este primer tomo está centrado en Tasuku y en el proceso que debe seguir para aceptar su orientación sexual. No se trata ni de salir del armario ni de declararse al chico que le gusta sino, simplemente, de poder decir en voz alta que es gay para empezar a aceptarlo. Más adelante se introduce la historia de Haru, una mujer tenaz, amable y lesbiana que decidió dejar de esconder su homosexualidad a costa de su trabajo y su buena relación con su familia. 


Es precisamente en esos capítulos dedicados a Haru que ya se empieza a vislumbrar con más claridad aquello de que Kamatani huye del victimismo o el idealismo. En muy pocas páginas presenta el conflicto de ser lesbiana en un país como Japón, en que el matrimonio homosexual sigue sin ser legal, donde se sigue presionando a las mujeres para que se casen y tengan hijos prácticamente desde que terminan la carrera. Como aquí los personajes tienen muy asumida su orientación y se pueden permitir vivir juntas, los problemas que se plantean son muy distintos a los que pueda tener Tasuku en el instituto.

De forma ligeramente similar a la de Shonen Note, Sombras sobre Shimanami está repleta de metáforas visuales en que el/la mangaka da rienda suelta a su imaginación sin poner ningún tipo de límite entre lo que es real y lo que no. Así, Nadie siempre acaba protagonizando escenas imbuidas en el más puro realismo mágico dejando a Tasuku (y a los lectores) como único testigo. Entiendo que se trata de un recurso narrativo pero no me entusiasma que se utilice en una obra de estas características ya que, como me ocurriera en su día con Life, me parece un tema lo suficientemente serio como para dejar que estos elementos dirijan la trama (al final, Tasuku encuentra el consultorio después de una extraña visión como si se tratara de Alicia siguiendo al conejo blanco...).


He visto muchas (muchas) veces a personas de distintos colectivos quejándose de que cuando aparecen personajes LGBT en ficción siempre se le termina dedicando una fracción de la trama a discutir la discriminación que sufren y/o lo que implica serlo en la sociedad actual, siendo ese normalmente su único papel en la historia. Por eso, se reclama que se creen más historias en que el eje principal no tenga nada que ver con la orientación/identidad sexual cuyos protagonistas sean LGBT sin que ello tenga ninguna relevancia para la trama principal. Sombras sobre Shimanami va en contraposición a todas estas ideas pero, aún así, creo que desarrolla una labor importantísima visibilizando y denunciando un problema acuciante en Japón. Y si queréis obras que encajen en la primera categoría me han recomendado Nabari no Ou, también de Kamatani.

En cuanto a la edición, estoy como siempre encantada con la traducción, el punto de libro de regalo, las páginas a color... y al comprarlo vía web hasta recibí una postal de Navidad. Sin embargo, o la sobrecubierta es demasiado grande o el tomo demasiado pequeño pero la cuestión es que al ser demasiado "ancha" la primera, y venir todo compacto en el paquete... pues se ha quedado toda ondulada de la presión. No sé si es un defecto que afecta a toda la tirada así que echadle un ojo antes de comprarlo.


Para mí, Sombras sobre Shimanami es una obra que hace mucho tiempo que era necesaria. Kamatani ha sabido recoger muchas voces para exponer de forma pragmática el día a día de personas homosexuales y trans de todas las edades. Os lo recomiendo con una sola reserva: tan sólo han salido tres tomos en Japón así que la espera para saber cómo continúa la historia será eterna.

lunes, 25 de diciembre de 2017

[Nuevas lecturas] Children of the Whales

A punto estuve de comprar Les Enfants de la Baleine en francés así que no dudéis ni un instante: me compré el primer tomo de Children of the Whales el mismo día que salió a la venta. Y, además, me compré la edición con la portada alternativa (!), que cada vez soy menos purista y me parece mucho más bonita que la original; aunque quizá la nueva gama de colores no sea tan acorde a la temática desértica... ¿vosotros qué opináis? Me sorprende no haber visto a nadie hablando del tema por redes sociales ¿cuál os gusta más? ¿alguien que se haya comprado dos tomos para tener las dos?


Como me ocurre a menudo, tenía muchas ganas de comprar este manga porque me lo habían recomendado varias veces pero no había leído absolutamente nada de la obra, ni siquiera la preview gratuita que subió la propia editorial. Así que la sorpresa al empezar a leer el tomo fue mayúscula. Esta ignorancia genuina me hizo disfrutar de su lectura con creces así que prefiero no explicaros mucho de qué va este manga; así lo podréis descubrir igual que yo conforme vais pasando las páginas.

Abi Umeda nos presenta un mundo post-apocalíptico, en que un pequeño grupo humano subsiste a pesar de tenerlo todo en contra. En ese sentido, es inevitable establecer paralelismos con Ataque a los Titanes ya que ambas historias tienen muchos elementos en común. Por lo tanto, este primer tomo es una presentación de personajes pero, sobre todo, del universo en que se desarrollará la trama, de la ballena de arcilla, los marcados, la Saimia y todo la información necesaria para sentar las bases sobre las que desarrollar una historia que se anticipa bastante bélica. Para ello, al final de cada capítulo encontramos una nueva "nota del archivista" en que Chakuro, el protagonista, nos da una nueva píldora de información sobre su mundo.


Por supuesto, es un primer tomo para plantear una miríada de preguntas, para desconcertar al lector y para engancharlo a base de interrogantes. Y, si algo caracteriza a la narración, además de estar profusamente documentada por los apuntes de Chakuro, es el estar imbuida de emoción. Desde la primera página es muy patente la melancolía, que deriva de ese contraste entre la tristeza (¡que el manga debuta con un funeral!) y el entusiasmo constante del protagonista. Esa desazón se va acentuando conforme avanza el tomo desembocando con gran violencia en el punto álgido, al final del tomo.

El dibujo es una maravilla, con líneas muy finas, y la voluntad de dejar todas las páginas rebosantes de tramas, dando una sensación a suciedad que aún transporta más al lector a ese mundo fantástico en que parece que no haya otra cosa que desierto. La autora (e imagino que sus ayudantes) ha dedicado mucho esfuerzo en la creación de fondos porque sólo el diseño de la ballena de arcilla ya parece todo un reto (podéis verla arriba en portada). Lo mismo va para el patrón de la saimia de cada personaje. Este tomo grita por todos sus poros el trabajo que hay tan sólo en la ambientación, con decenas de detalles que sostienen el mundo que se presenta (confieso que la autora se me metió en el bolsillo con la migración de los saltamontes).


Resumiendo, que estoy encantada, que esta misma semana sale el segundo tomo e iré corriendo a autorregalármelo, y que, como ya se termina el año, puedo decir sin miedo a equivocarme que este título se cuela en mi top de mejores nuevas lecturas del 2017. ¡Os lo recomiendo encarecidamente!