lunes, 16 de abril de 2018

Salón sin firmas

Como es ya tradición, tras mi visita anual al salón del cómic redacto una crónica de la misma para poner en orden mis ideas y, de paso, compartir con vosotros mi experiencia. De la misma forma que el año pasado, sólo he asistido el sábado y, como novedad de este año, he sido una visitante más sin las ventajas que me había venido confiriendo la acreditación de prensa hasta ahora ya que parece ser que mi blog no cumple los criterios de calidad de Ficomic (tened esto en cuenta si notáis cierto resquemor a lo largo de la entrada porque me tenían muy mal acostumbrada estos últimos años).


Decidí comprar la entrada anticipada y, en ese sentido, todo muy bien, ya no cobran gastos de gestión y la cola, a pesar de ser sábado por la mañana, avanzó muy rápida, enseguida estábamos dentro del recinto. Igual que en el salón del manga, no estaba permitido salir y volver a entrar al recinto así que si tenías intención de quedarte todo el día tocaba llevar comida de fuera o bien pasar por el aro de los foodtrucks (estoy adelantando acontecimientos).

Nada más llegar a plaza España me reuní con Fran y Belit (no olvidemos que lo mejor de asistir al salón es la buena compañía) y acompañamos a la segunda al stand conjunto de Fandogamia y Ediciones Babylon donde saludamos a Irene y Laura, de Xian Nu Studio, a tope en el stand con la energía y el buen humor que las caracteriza. Mientras Belit, curtida en esta edición del salón ya que asistía por tercer día consecutivo, iba dirección a Letrablanka a conseguir la enésima firma (le cedo mi título de recolectora de firmas aunque dudo que lo quiera), Fran y yo fuimos a la zona de librerías en busca (sin demasiada esperanza) de alguna oferta interesante. Ni que decir tiene que no encontramos ninguna.

Sinceramente, como la información referente a este salón se hizo pública tan tarde y, además, hace varios meses que no compro cómic no manga (ni americano ni europeo), era bastante difícil que me interesara algún autor por lo que me tomé el día con mucha calma. Si no me interesaban las firmas, y el apartado compras estaba bastante descartado ya, tenía tres objetivos para el día: saludar a conocidos que sólo puedo ver en este tipo de eventos, ver las exposiciones y asistir a las presentaciones de novedades.

Justo al lado de la zona de fanzines y el artist alley (en una situación geográfica privilegiada si se compara con la de las últimas ediciones en que se relegaron a la desértica segunda planta del pabellón) se encontraba el stand del Colectivo Autoras de Cómic, donde pasé un muy buen rato hablando con Marina, Xulia, Nuria, María... además de ver pasar fugazmente a gente muy guay como Emma Ríos (que es mi ídola pero no lo sabe porque no se lo dije a pesar de tenerla a medio metro de distancia), Natacha Bustos o Mai Egurza. En realidad pasé por su stand unas 3 o 4 veces a lo largo del día así que creo que las atosigué un pelín (suerte que iban rotando unas y otras)... Mi desgracia fue que me enamoré de un diario de viaje de Nuria y no lo compré en la primera visita pensando en cogerlo más tarde y... evidentemente, se agotó (OTL). Tres hurras a mi inteligencia suprema por favor.

Al final sólo me compré el mini-fanzine Extra Extra
(featuring el pasatiempo de la revista del salón y el premio por encontrarlo todo)
De tanta cháchara saco dos cosas en claro: (1) que una autora puede pasarse meses (o años) sin sacar ningún cómic a pesar de tener muchísimo talento porque no le da la vida; y (2) que una autora puede pasarse meses (o años) sin sacar ningún cómic a pesar de tener muchísimo talento porque, sencillamente, ha decidido no seguir dibujando de forma profesional. Y que ambas decisiones son totalmente válidas claro. Entendedme, llevo años dando por saco insistiendo a todo el mundo (pero más a mis autoras predilectas) para que sigan creando y publicando historias pero quizá debería ir echando el freno, máxime cuando yo no soy capaz ni de mantener una periodicidad decente en el blog.

Decisiones muy válidas pero Xulia no se libró de mi tortura,
mirad qué cara de sufrimiento tiene la pobre
Y ahora ya sí, turno de exposiciones. Seré sincera y os diré que no me interesaba absolutamente nada ninguna de ellas y fui más arrastrada por Fran que otra cosa. Eso no quita que me gustara mucho la de Javier Rey, que fuera autor revelación en la pasada edición del salón, que incluía páginas de Un maillot pour l'Algérie, Intemperie (muy interesante porque explicaba cómo se las ingenió para traducir toda una novela al lenguaje del cómic) y un corto a todo color precioso en que el artista explica lo que significa para él ser autor de cómic (♥). Deduzco que lo tradujeron rápido y corriendo del francés para la exposición y que por eso tenía alguna falta de ortografía (el tema porque/por que/por qué/porqué es la pesadilla especial de los correctores me parece).


Con la tontería, se nos hizo la una del mediodía así que fuimos a la comodísima sala de actos del Palacio 5: apartada y separada de la habitual cacofonía que se forma en el salón por una puerta divina que nos permitió, más o menos (los problemas con los micrófonos ya son harina de otro costal), escuchar las presentaciones del día sin acabar con migraña. Gracias Ficomic. Allí nos encontramos de nuevo con Belit y, además, con Miya y Flors. Eso sí, no acierto a comprender por qué ECC se obceca en presentar sus novedades y anunciar sus licencias a la una del mediodía, con tan solo media hora de margen, sin soporte power point teniendo en cuenta que es de las mejores editoriales de cómic actuales. Que sí, son unos careros, y sí, qué rabia el puto moiré pero ¿habéis visto las maravillas que licencian? ¡y van a traer a Nagabe al salón del manga! ((que hayan recuperado a Arina Tanemura después de 8 años no tiene nada que ver con mi renovada devoción por la editorial)) (((ahora ya no tengo excusa para no comprar La pequeña forastera)))

Como nos fue imposible pillar todos los títulos anunciados, fuimos varios los que nos acercamos a hablar con la editora que lleva la línea manga de ECC (no sé cómo se llama OTL) por lo que os puedo obsequiar sin ningún tipo de exclusividad con una fotografía que hice de su libreta con el listado completo.


Buchou wa onee, de Nagabe
Nivawa to Saitou, de Nagabe
Killing Morph, de Nokuto Koike
Luno, de Kei Tome (♥)
Showa Ichidai Onna, de Ikki Fujiwara & Kazuo Kamimura
Shikaku Horror Anthology Comic, VV.AA.
Paranoia Star, de Suehiro Maruo
Midori, la niña de las camelias (reedición), de Suehiro Maruo
Girls und Panzer: Little Army
Perfect World, de Rie Aruga (♥♥)
Mushi to Uta, de Haruko Ichikawa
25-ji no Vacances, de Haruko Ichikawa
Wotaku ni Koi wa Muzukashii, de Fujita (♥)
Kimi no Suizou wo Tabetai, de Yoru Sumino & Izumi Kirihara
Idolish, de Arina Tanemura (yo sé que va a ser un mal manga pero ♥♥♥♥♥)

Y ya que estaba allí frente a frente con la editora, aproveché para indagar por qué habían decidido apostar precisamente por un manga basado en un otome con la cantidad de obras que tiene Arina Tanemura inéditas en nuestro país. Resumiendo bastante, ECC no tiene ningún tipo de bagaje publicando shôjo y eso, para los editores japoneses, resulta cuánto menos sorprendente si se hace una oferta en firme por adquirir derechos para publicar a Arina Tanemura en España (máxime cuando Glénat y Planeta ya explotaron bastante su catálogo hace años). Es por eso que pueden permitirse el lujo de exigir que desde ECC comiencen con obras menores de la mangaka antes de negociar licencias para otros títulos. Personalmente, compraré Idolish con el único objetivo de acercar el día en que pueda ver publicadas en castellano sus obras más recientes, que tiene unas cuantas y están en francés/inglés desde hace años.

No puede ser peor que Girls und Panzer... ¿verdad?
Con Flors abrí la veda de compras del salón adquiriendo de segunda mano el tercer tomo de la colección Asumiko Nakamura, Chicken Club, y un tomo único de Kiriko Nananan en francés: strawberry shortcakes. El primero me iba como anillo al dedo porque le hubiese comprado de todas todas y es raro que espere lo suficiente como para que alguien tenga tiempo de decidir venderlo; el segundo es un capricho porque estaba muy bien de precio y es de Kiriko Nananan... demasiado tentador como para no comprarlo.


Al salir de la presentación de novedades de ECC, seguimos con la visita a las exposiciones, nos faltaban por ver aquellas consagradas a Jack Kirby y al Gran Premio del Salón anterior, Josep Maria Martín Saurí. Personalmente, no son estilos que me entusiasmen y no he leído ninguna obra de ninguno de los dos así que... Vistas las exposiciones, Fran, Flors y yo fuimos al stand de ECC donde nos encontramos con Gemma que nos traía varios quilos de manga francés a precio de saldo. 


Por si tenéis curiosidad, compré:
  • Daisy, Lycéennes à Fukushima #1-2 (completa), un manga de instituto sobre las consecuencias del accidente nuclear en Fukushima al que le tenía ganas desde que leí la reseña que le hizo Flors en su blog
  • Born To Be On Air! #1-2, de Hiroaki Samura, un manga actualmente en curso en Japón que hace tiempo que quiero leer porque es de Hiroaki Samura (¿hace falta alguna otra explicación?) 
  • Say I love you #1: tengo un fetiche con este manga desde hace demasiados años. Los que me seguís de hace (mucho) tiempo quizá recordéis que tengo los cinco primeros tomos en ITALIANO porque, en su momento, leí bastantes capítulos por scans y me enamoré del romance entre Mei y Yamato. Al menos ahora está terminado (¡por fin!) en Japón (y en Francia)...
  • Le Monde selon Uchu #1: otro manga que quiero comprar por culpa de Flors pero es que le puso muy buena nota... ¡y solo son dos tomos!
Y, de regalo (porque Gemma es toda amor ♥):
Se iba haciendo tarde y se acercaban las múltiples presentaciones de novedades así que Fran y yo nos fuimos a peregrinar bajo la lluvia con el objetivo de comer algo (que parece ser que fuimos los únicos que no trajimos bocata). ¿Resultado? Una hora de reloj haciendo cola para comprar un triste frankfurt en el único foodtruck sin precios abusivos del todo y que nos perdimos la presentación de Fandogamia (me han dicho que hubo cerveza de por medio).


Y ahora ya sí, fuimos a la presentación de novedades de Planeta en la que no se anunció ningún manga (ni siquiera de Dragon Ball) y encima la editora nos tildó de público soso (sin comentarios). Nada que decir de esta presentación, totalmente obviable y olvidable. Fue en el impasse entre Planeta y Norma que una vez más salimos a cotillear un poco el salón, y a probar suerte en el stand de Ponent a ver si nos hacían algún descuento (que lo de pagar 20€ por tomo no lo llevo demasiado bien) pero no rascamos nada más que el 10% (con la edad pierdo facultades, antes regateaba mejor). De todas formas, difícilmente íbamos a conseguir buen precio con Pink teniendo en cuenta que se agotaron ejemplares (con un poco de suerte es lo suficientemente gafapasta como para ser catapultado a las listas de cómics bien valorados por la crítica publicados durante 2018). Además, cierro ciclo y completo Emanon, ahora solo me falta leer los tres tomos y reseñarlos en el blog.


La presentación de Norma consistió en una tortura de monólogo a tres voces que duró cincuenta minutos y que culminó con el anuncio de cuatro licencias manga que no podrían atraerme menos. Así que me fui con la misma sensación de bajona que al terminar la presentación de Planeta. Reitero que ECC es la única editorial que se salva de la criba (a parte de Tomodomo y MW, que no asisten al salón del cómic). Echamos mucho de menos también el típico show de Leandro... es una lástima que optaran por anunciar sus nuevos títulos vía twitter. Menos mal que entre Miya, Fran y yo estuvimos buscando Gunters y demás en la ilustración de Xulia, Anabel, Nuria y María de la revista del salón. Al menos nos echamos unas risas ;)

A una hora del cierre del salón sólo faltaba despedirse de las chicas en el stand de Autoras de Cómic y hacer una visita relámpago al stand de Norma para comprar las novedades guays del salón (me estoy viciando mucho a Yona, tanto que la cadencia mensual me parece demasiada espera).


Siento haber desaprovechado la ocasión y no haber ido como loca a por las firmas de Tillie Walden, Emma Ríos o el equipo formado por Ricard Ruiz Garzón & Alfredo Borés pero no tenía sus obras compradas (ni leídas claro) y no quería caer en la trampa de comprar un cómic sólo porque el autor está firmando ya que lo disfruto mucho más cuando puedo hablar con él/ella sobre lo que más me ha gustado de la historia (y alguna vez me ha pasado que he leído la obra a posteriori y no me ha gustado, y es una faena tener firmado algo que ni siquiera te convence).

¿Veredicto?

Lo mejor: ARINA TANEMURA, me da igual que Idolish sea bazofia, la adolescente que descubrió que el manga existía leyendo la edición extraña de Kamikaze Kaito Jeanne da saltos de alegría. Y, además, Nagabe para el salón del manga, podré comprar Perfect World en castellano, me reconcilio con ECC post-Children of the Sea, se agotó Pink en el salón. Y la nueva sala de actos para presentaciones y demás. Y haber podido ver a Marina, Xulia, Nuria y Maria

Lo peor: mi ego herido porque me denegaron acreditación, Planeta no anunció nada, lo que anunció Norma no lo conoce nadie, la lluvia, que no te dejen salir a comer fuera (el brasileño T^T) cuando el salón estuvo bastante vacío, ninguna exposición que me llamara realmente la atención, haber subido información relevante del salón con prácticamente nula antelación.

martes, 3 de abril de 2018

[Tópicos manga] Si eres pelirroja lo tienes jodido

Después de cuatro años supongo que ya nadie esperaba que recuperase esta sección. En realidad sólo tenía ganas de hacer una recopilación de protagonistas manga pelirrojas porque últimamente me he encontrado un número alarmante de las mismas pero, entonces, recordé que yo tenía una sección que me gustaba mucho escribir... hace CUATRO años. Así que disculpad por mi absoluta falta de constancia y disfrutad (o no) de la inesperada recuperación de «tópicos manga».



Evidentemente, en el manga y, sobre todo, en el anime, hay muchísimos personajes (protagonistas o no) con el pelo rojo. Sin embargo, en esta entrada no me voy a centrar en obras en las que todos los personajes tienen colores de pelo no naturales (a lo Ojamajo Doremi o Hoseki no Kuni) sino en aquellas en que el hecho de que haya un personaje (siempre la protagonista) con el pelo rojo sea algo excepcional y digno de mención. Además, a diferencia de las personas pelirrojas (que, por supuesto, existen, aunque no creo que haya nativos japoneses pelirrojos...), insisto en que hablo de personajes con el pelo rojo, y no naranja que es la tonalidad real en humanos. Aclarado esto, vamos al lío:


Por supuesto, la primera en aparecer en esta entrada tenía que ser Shirayuki (sí, Blancanieves), de Akagami no Shirayukihime (traducible como «la Blancanieves de pelo rojo»). En su caso, tratándose de una civil normal y corriente, su cabellera la convierte rápidamente en protagonista ya que el mujeriego príncipe Raji se encapricha de ella porque le parece exótica. Ya que no puede oponerse al príncipe, decide cortarse la melena (sí, un tópico llama a otro) y fugarse al reino de al lado que será donde conozca a Zen dando lugar a un manga precioso que ya lleva más de 18 tomos en su haber al que hay que sumar dos temporadas de anime. Además, a lo largo de todo el manga, el color de su pelo siempre será un impedimento ya que permite que tanto amigos como enemigos la identifican con facilidad en cualquier situación por lo que suele llevar siempre capucha.


He empezado con Shirayuki porque es uno de mis personajes favoritos de uno de mis manga favoritos publicados (en Francia) en los últimos años pero ¡tranquilos! que enseguida paso a un caso que todos conoceréis a estas alturas: Yona, Princesa del Amanecer. De hecho son dos obras que más de uno confunde precisamente por compartir protagonista pelirroja, demografía y longitud aunque ahora que Yona está licenciada y publicándose supongo que ya no hay lugar para equivocaciones.


De nuevo, ya en el primer capítulo se hace referencia al extraño color de pelo de la protagonista. Y, habiendo leído sólo los dos primeros tomos, parece un caso similar al anterior: Yona es pelirroja sin más (aunque ninguno de sus progenitores lo sea) pero el color de su pelo es el principal tema de conversación en los primeros capítulos. Romperé una lanza a su favor diciendo que prácticamente todas las adolescentes odian su pelo en esa época tan bonita que es la edad del pavo pero parece ser que su cabellera está ahí sólo para poder ser cortada de la forma más dramática posible (otra vez) y, probablemente, para identificar a la princesa fugitiva en futuros tomos (auguro capuchas como las de Shirayuki).


Rei Toma no tenía bastante con hacer una obra shôjo cuya protagonista fuera pelirroja además de una mujer joven de armas tomar en un mundo de fantasía con seres sobrenaturales e intrigas, que decidió dibujar dosReimei no Arcana (Dawn of the Arcana, en su edición inglesa) y Suijin no Hanayome (The Water Dragon's Bride, en su edición inglesa).


En el caso de Reimei no Arcana, el color de pelo indica la clase social de una persona, siendo el pelo negro el que identifica a la clase noble. En cambio, el color rojo, además de ser extremadamente raro, se considera vulgar por lo que Nakaba, a pesar de pertenecer a la familia real, es repudiada por todos por su color de pelo. A lo largo de todo el manga, el color rojo toma mucho protagonismo y está relacionado con los poderes sobrenaturales que tiene la protagonista. Y no creáis que no falta una escena en que intentan teñirle el pelo de negro para que no dé tanto el cante y la chica, ni corta ni perezosa, se lo corta con una espada que había por allí cerca (sí, tercera vez que aparece el tópico en esta entrada), que muy práctico pues como que no parece...


En Suijin no Hanayome el pelo extravagante de Asahi la convierte de nuevo en blanco de todas las miradas (y sospechas) desde el primer capítulo en que se ve teletransportada al pasado, donde nadie había visto antes a ningún ser humano con el pelo rojo (ni los ojos grises). De nuevo, a Asahi también le tocará ponerse capucha a menudo porque, de nuevo, es el blanco tanto de bandoleros como de la realeza de países/reinos vecinos... Es un motivo recurrente como podéis ver.


Cambiando totalmente de tercio estaría Chise, protagonista de The Ancient Magus Bride que, probablemente, sea la más apocada de todas las citadas hasta ahora. Valorándola de forma global, creo que es la que más se desmarca de las demás aunque no podían faltar nuevas comparaciones del color de su pelo con el del ocaso (parece que no hay autora que se resista a hablar del carmesí en clave metafórica).


En su caso concreto, el color de su pelo está directamente relacionado con su poder mágico y Koré Yamazaki se toma la molestia (que le agradecí enormemente) de remarcar lo raro que es que una persona oriental tenga el cabello pelirrojo.


Como dato anecdótico más que otra cosa, hace poco vi en la web de manga-news que salía en Francia un nuevo manga cuya portada me llamó la atención... por su estética escandalosamente calcada a la de Magus Bride con otra protagonista pelirroja más, acompañada de una especie de bestia:  Lyla et la bête qui voulait mourir (Laila to Shinita Gari no Kemono). De hecho creo que actuó a modo de "gota que colma el vaso" porque hacía tiempo que pensaba en escribir sobre el fenómeno en el blog.


La ironía es que, al menos en el primer capítulo (que podéis leer gratis en francés, gracias a su licenciataria francófona Ki-oon) no se hace referencia al pelo rojo de la protagonista... ¡sino a sus ojos azules! Porque tal y como resulta evidente a lo largo de la entrada, las protagonistas no sólo son pelirrojas sino que tienen los ojos a conjunto, o azules o verdes en su mayoría, y en el caso de Lyla son esos ojos azules los que confunden a Aron que al verla cree que se trata de un ángel salido de un cuento que viene a liberarlo de su vida...


Termino la entrada con la enésima pelirroja de la lista: Esther Blanchet, que podría considerarse la (co)protagonista de Trinity Blood. Si en Akagami no Shirayuki-hime y Akatsuki no Yona ese color rojo da para hacer títulos ingeniosos haciendo juegos de palabras, en Trinity Blood el color rojo puede relacionarse con facilidad con la sangre, protagonista en un manga sobre vampiros.

Y, por supuesto, tal y como se ha hecho evidente a estas alturas de la entrada, el personaje pelirrojo tiene que ser mujer. Mujer joven, y guapa, y protagonista de una historia de corte fantástico/sobrenatural. ¡Y hasta huérfana! Que sí, es otro tópico que ya recogí con anterioridad en el blog y que se cumple en todos los casos que cito en esta entrada (contando una de ellas que sí tiene al menos un progenitor vivo pero no ha convivido con él y a Asahi que, en la práctica, es huérfana también porque sus padres están en un plano temporal distinto al suyo y no sabemos si los volveré a ver). El por qué de este sesgo en cuanto a personajes pelirrojos en el manga, se me escapa. La mayoría de obras que cito en la entrada son contemporáneas así que no descarto que haya cierta inspiración...

BONUS: cortes dramáticos de pelo (rojo) que anexar a la primera entrada de tópicos manga


¿Qué pensáis de las entradas de tópicos? ¿Las echabais de menos? ¿O mejor consideramos esto como un April's Fool tardío y no vuelvo a nombrar la etiqueta nunca más?

viernes, 30 de marzo de 2018

36º Salón Internacional del Cómic de Barcelona: ¡a la vuelta de la esquina!

Faltan menos de dos semanas para que dé comienzo la 36ª edición del salón del cómic que tendrá lugar, como en las anteriores, en el recinto ferial de Montjuïc, en Barcelona. En esta ocasión, el cartel ha sido diseñado por el reconocido autor de cómic español Jan, quien recibiese el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en 2002.


En la nueva web podréis encontrar el programa de actividades que, como novedad de este año, permite filtrar por tipo de actividad incluyendo las categorías de: master class, encuentros con autores, actividades escolares, presentaciones editoriales (esto me interesa), mesas redondas y proyecciones.

También podéis consultar el listado de invitados internacionales con nombres de la talla de David Lloyd, el dibujante de la célebre obra de culto V de Vendetta, o Kelly Sue DeConnick, guionista de éxitos recientes como Bella Muerte (Pretty Deadly) y Bitch Planet, que en España edita Astiberri, que viaja con su marido Matt Fraction, conocido por ser guionista de Sex Criminals, también editado por la editorial vasca. Aquí tenéis el listado completo (en la web de Ficomic encontraréis detalles de cada autor y sus obras más reconocidas):

  • Dann Thomas
  • David Lloyd
  • Dave McKean
  • Fabrice Parme
  • Jamie Delano
  • Kelly Sue DeConick
  • Liv Strömquist
  • Lorena Álvarez
  • Maliki
  • Matt Fraction
  • Miguel Díaz Vizoso
  • Ralf König
  • Roy Thomas
  • Shea Fontana
  • Stan Sakai
  • Tillie Walden
  • Vittorio Giardino

En cuanto a los autores nacionales invitados, también figuran en la web las distintas sesiones de firmas por editorial. De momento aparecen Diábolo Ediciones, Dolmen Editorial, Ediciones Babylon, Fandogamia, La Cúpula, Letrablanka, Ooso Cómics, Penguin Random House y Sextories. Imagino que en las próximas semanas irán actualizando con las sesiones de otras editoriales conforme las hagan públicas ya que destaca la ausencia de pesos pesados como Astiberri, ECC o Norma.

Por otro lado, ya se conocen desde hace un par de semanas los nominados (resultado de la votación de distintos profesionales del sector incluyendo autores, editores, críticos y libreros, entre otros) a las distintas categorías de los premios del certamen:

Autor/a revelación español/a 2017

Mejor obra de autoría española publicada en 2017

Mejor obra de autoría extranjera publicada en España en 2017

Mejor fanzine español publicado en 2017
  • Altar Mutante
  • Fanzipote, el fanzine más potente
  • La máquina de albóndigas, otro webcómic más
  • Los diletantes
  • Medievo;Medievo

Por primera vez (creo) los ganadores los escogerá un jurado, formado por Josep Maria Martín Saurí, Elisa McCausland, Anna Abella, Pepe Gálvez, Ferran Velasco, Jaume Vilarrubí y Antoni Guiral. Los premiados se conocerán la mañana del viernes 13 de abril.

Por lo pronto, yo ya tengo una lista de compras pendientes antes de que comience el salón... ¿y vosotros? ¿qué es lo que más os interesa de la próxima edición? ¿tenéis pensado ir?

martes, 20 de marzo de 2018

El Juguete de los Niños

Tengo la espantosa costumbre de no releer nunca ningún manga (ni nada en general). Esto se debe principalmente a la ingente cantidad de tomos sin leer (ninguna vez) que tengo en casa... pero hay ciertas obras que guardo con mucho cariño porque las leí justo cuando descubrí que el manga existía como tal. El juguete de los niños es una joya que editó Planeta entre noviembre de 2002 y septiembre de 2003 (no ha llovido ni nada desde entonces eh) y que se publicó originalmente en Japón entre 1994 y 1998. Se trata de la obra más célebre de Miho Obana, una mangaka que goza de un muy merecido reconocimiento en su país natal pero que, desgraciadamente, pasó muy desapercibida en España... y eso que Planeta llegó a publicar dos obras suyas más: Manos Entrelazadas y La casa del agua.


A pesar de su corta edad, a los once años Sana ya es toda una celebridad y se las apaña día a día para compaginar su trabajo como actriz infantil y modelo con las clases en el colegio. Contra todo pronóstico, su mayor reto se materializa en Akito Hayama, un compañero muy problemático, cabecilla de todos los niños de la clase, con el único objetivo de hacerle la vida imposible a la profesora. Su actitud en el colegio choca frontalmente con el carácter abierto y directo de Sana, que no tiene ninguna intención de asistir al sabotaje de sus clases día sí y día también. Pero, ¿cómo hará para pararle los pies a un gamberro como Hayama?

Empecé la relectura con un poco de miedo porque, por muy buen recuerdo que guardase de este manga, el caso es que lo leí cuando tenía entre 13 y 14 años... época en la que, por cierto, me impactó muchísimo. Y la verdad es que en ningún caso esperaba volver a acabar tan satisfecha con una obra que se publicó originalmente hace más de 20 años, ¡ha envejecido sorprendentemente bien! Los shôjos con un componente humorístico de peso no me suelen gustar mucho (capitaneando la lista de lecturas dejadas a medias para siempre jamás obras tan bien valoradas como Instituto Ouran Host Club y Kaichou wa Maid-sama) pero Miho Obana me gana enseguida con su punto de partida tan absurdo ya que, como lectora, lo único que puede hacer una es reírse.


El manga consta de diez tomos, detalle que no le impide a la autora presentar un total de seis arcos argumentales distintos (y correlativos, no se trata para nada de historias paralelas ni tampoco de una obra coral) en que hace sufrir sin piedad a su pareja protagonista. Me maravilla Miho Obana porque es muy resolutiva, exhibe una situación exageradamente dramática que cualquier otro autor podría extender durante tomos y tomos, incluso ser el principal motor argumental de un manga completo pero para Obana no, Obana le dedica tres o cuatro capítulos y a otra cosa mariposa, que si no los lectores aún podrían cansarse.

La mangaka destaca aquí por su habilidad para tratar elementos del más absoluto drama humano con humor. No se salva ningún personaje, todos tienen pasados de lo más dramáticos pero, sin embargo, se sobreponen y siguen hacia delante con optimismo, en especial Sana, la protagonista, que no se deja achantar por nada ni nadie. La autora aborda un sinfín de adversidades y traumas incluyendo el abandono, el maltrato físico, el acoso, la violencia de género, la ideación suicida, la depresión, el abuso de poder... E, insisto, los enfoca siempre desde un ángulo esperanzador, pasando muy rápidamente por la desdicha y centrándose enseguida en las estrategias para afrontar todos esos problemas. Sana se ríe de sí misma constantemente, le quita hierro al asunto y pasa página con ímpetu.


Esto no quita que como autora de shôjo que se precie, tire de ciertos clichés (odiosos) de esta demografía como son los malentendidos. Aunque, por suerte, no abusa (demasiado) de este tipo de recursos (lo suficiente como para hacerme recordar mis entradas de tópicos...), no nos libramos de algún que otro poliedro amoroso ni tampoco de declaraciones de amor que se hacen de rogar mucho más de lo necesario. Todo esto lo compensa con un discurso que se marca la protagonista en que reflexiona sobre el amor y decide que no quiere tener pareja.

Puede que el aspecto en que peor ha envejecido la obra sea en todas esas connotaciones discriminatorias con múltiples comentarios homófobos y sexistas en que es difícil discernir lo que piensa la autora de aquello que pone en boca de sus personajes. En general sale bastante airosa de varias situaciones peliagudas con el desenfado de Sana que, al fin y al cabo, no se adecua a ningún molde preestablecido, rompiendo roles allá por donde pasa, y haciéndose famosa y querida por todos precisamente por eso. Quizá es por la nostalgia que me genera esta obra pero yo prefiero pensar que la autora se limitó a proyectar en El juguete de los niños todos aquellos juicios de valores que podría haber hecho cualquier japonés en la época para que luego pasara Sana con su apisonadora a restarle importancia.


Creo que lo he repetido hasta la saciedad pero Sana es una protagonista brutal. Es fuerte, decidida, espontánea, muy madura para algunas cosas y muy inmadura para otras, desinhibida, valiente, positiva, sincera... Sé que todas las protagonistas tienden a ser entre demasiado buenas o, directamente, perfectas pero Sana es una rara avis. De acuerdo, es demasiado madura para su edad en algunos aspectos, pero es que tiene un aplomo... no se amedrenta ante nada, no tiene reparo en pedir perdón cuando se da cuenta de que ha hecho algo mal, siempre tiene una sonrisa para todo el mundo, es ingeniosa, una no se cansa nunca de leer su última ocurrencia. Pero a la vez, no es para nada perfecta, que sea bondadosa no quiere decir que sea correcta (olvidad la imagen de Mary Sue que empezaba a emerger en vuestra cabeza), al contrario, es malhablada, torpe, egoista y un poco macarra incluso.

Hayama es el contrapunto perfecto para ella, con una infancia difícil, muy mal carácter, la más absoluta incapacidad para relacionarse con los demás, muy pagado de sí mismo, un prepotente que siempre se ha salido con la suya... hasta que conoce a Sana claro. Hayama es un personaje con muchos claroscuros ya que desde el principio tiene la potencialidad de convertirse en un gran antagonista y la evolución del personaje me parece muy interesante. La autora podría haberle llevado por derroteros muy distintos y el hecho de que lo haga madurar manteniendo su esencia me parece muy acertado.


A juzgar por la dirección que toma la trama en numerosas ocasiones diría que Miho Obana es una autora muy sensibilizada con los problemas sociales y psicológicos y que no deja nada al azar en sus historias. Pone mucho énfasis en el impacto emocional que pueden tener ciertas vivencias durante la infancia y aborda diversas formas de lidiar con dichas secuelas psicológicas. A pesar de la duración moderada de la obra, encontraréis desde la más absoluta negligencia hasta la sobreprotección patológica sin olvidar el maltrato infantil franco y los problemas que pueden derivar de cada tipo de crianza.

Esta relectura me ha hecho viajar en el tiempo, ya no solo por los recuerdos de cuando la leí por primera vez sino por la edición, totalmente desfasada. Quince años han pasado desde que saliese el primer tomo a la venta en España, lo que se traduce en una calidad pésima de la edición en todos sus aspectos: traducción, rotulación, impresión... Las páginas están mal cortadas, hay onomatopeyas sin traducir, descuidos que un corrector tendría que haber detectado antes de la impresión, la sinopsis en la contraportada del último tomo es la misma que en el primero... no acabaría nunca. Y algo que me llama mucho la atención, aunque las divisiones entre capítulos distintos son evidentes por las interrupciones en la trama, no hay portadillas. Esto es algo que caracteriza todas las ediciones manga (al menos las de shôjo) de la época y ha hecho que me pregunte si en los noventa no se realizaban portadillas para los capítulos. ¿O puede ser posible que en el momento de editar un manga en España se prescindiera de este material adicional para darle una mayor continuidad a la versión en tomo? Otra reliquia (esta positiva) son los numerosos free-talks que, de hecho, no terminé de leer... tenía demasiadas ganas de seguir con la trama principal como para hacer tantas interrupciones! Pero me reí bastante con los pocos que sí leí. Igual que con las portadas no sé si ya no aparecen en las salidas actuales por decisión editorial o porque ya no existen en la versión original japonesa.


Creo que Miho Obana es una autora peculiar, de esas que supo encontrar su nicho y crear un estilo que le es propio y que permite reconocerla en todas sus obras (y me refiero a algo que va mucho más allá de la estética). El mercado español de manga ha perdido una gran oportunidad al ignorar a esta autora estos últimos años, si supiera italiano me habría comprado todas sus obras ya. En caso de que se os presentara la oportunidad, os animo a comprar esta obra, es una lectura que deja poso.

sábado, 17 de febrero de 2018

Chiisakobee

Minetarô Mochizuki ya era moderadamente conocido en el mundillo después de que la entonces todavía Glénat publicara, entre 2001 y 2009, tres de sus obras: Dragon Head, La Mujer de la Habitación Oscura y Maiwai. Además, al menos ésta última fue una de las víctimas de la redistribución a precio de saldo para librarse de stock sobrante en el almacén que llevó a cabo EDT de forma masiva en 2013, poco antes de hundirse definitivamente como editorial. Es por eso que el lanzamiento de Chiisakobee por parte de ECC hace casi dos años gozó de un cierto reconocimiento inmediato ya que las obras anteriores generaron una base lectora robusta para las rarezas estilísticas del mangaka. Si no me quise acercar entonces a dichos títulos por temática, la que parecía una obra costumbrista y, además, concisa, se me antojó como la oportunidad ideal para descubrir al fin a Mochizuki. Así que no me entusiasmó demasiado descubrir que esta obra es en realidad una adaptación de una novela de Shûgorô Yamamoto... sin que eso me haya hecho disfrutar menos de su lectura por supuesto.


Los padres de Shigeji fallecen en un gran incendio en el barrio de Ichinomachi dejando a su único hijo como heredero y a partir de ahora jefe de la constructora tradicional Daitome. Al mismo tiempo, Ritsu regresa al barrio tras la muerte de su madre y decide hacerse cargo de unos niños huérfanos que se han quedado sin hogar (como ella). Para ello, se traslada con todos ellos a la casa de Shigeji, esperando la condescendencia del nuevo cabeza de familia. Mientras tanto, el tiempo va pasando y ante la más absoluta incredulidad de sus vecinos y conocidos, Shigeji no parece tener intención de celebrar el funeral de sus padres...

Chiisakobee es una historia que, valga la redundancia, es increíblemente japonesa. Y sí, con eso quiero decir que quizá lo sea demasiado. Cuando supe que la obra original de Shûgorô Yamamoto se publicó en 1957 sentí alivio al ver así justificadas muchas actitudes de los protagonistas que parecían (y efectivamente estaban) ancladas en el siglo pasado. Ritsu es una mujer tan joven que incluso se hace extraño considerarla como tal, sólo tiene 20 años y ya actúa como toda una ama de casa abnegada que se esfuerza en que su presencia pase desapercibida mientras se encarga de absolutamente todo sin que nadie se lo haya pedido y sin esperar nada más que un techo bajo el que dormir. Al contrario, se siente agradecida de que su presencia sea tolerada en la casa.


De una forma similar, y complementaria, Shigeji se coloca sobre los hombros una responsabilidad muy pesada que podría quebrar a cualquiera; y, si bien aguanta el embiste, lo hace a base de herir repetidamente a todas las personas que le tienen un mínimo de estima. Es un protagonista taciturno como pocos. Para enfatizar este rasgo de su carácter, Mochizuki aprovecha los recursos que sólo el cómic ofrece y dota a este personaje de una cabellera y barba tan profusas que no le vemos, literalmente, la cara al protagonista en prácticamente la integridad de la obra. Se trata de un recurso arriesgado (ecos de Punpun) que pervierte el ritmo narrativo pero que el autor soluciona con escenas esperpénticas y personajes de apoyo inverosímiles como el padre de Yuko o uno de los trabajadores de Daitome.

Pensándolo con detinimiento, puede que Chiisakobee sea el manga más minimalista que he leído hasta la fecha. Me cuesta horrores plasmar en esta reseña la capacidad genuina del autor de decir tantas cosas con tan pocos elementos. Todavía me siento anonadada por la compleja simplicidad de sus viñetas, en las que nada sobresale, en las que todo es tan normal que resulta extraordinario. Los marcados silencios de la obra deberían exigirle al dibujo mucha expresividad pero el autor se las apaña para contar todo lo que quiere con gestos de lo más sutiles. Toda emoción está contenida en esta obra y si podemos saber cómo se sienten es gracias a viñetas estratégicas en que las que el temblor de una mano delatan el nerviosismo o la rabia. Es por esa capacidad de transmitir tanto con tan poco que me ha maravillado Mochizuki.

Esta niña es oro puro
La relación entre los protagonistas me parece entrañable ya que no coinciden prácticamente nunca pero, a su manera, están siempre pensando el uno en la otra y viceversa sin dejar que eso afecte a sus quehaceres cotidianos ya que ambos son trabajadores devotos dando lo mejor de sí mismos día sí día también. Es una visión del amor inusual, que en ciertos aspectos está anticuada pero que refleja con precisión una relación afectiva madura en que ambas partes se respetan y se valoran. Sobra decir que hay un par de puntos de inflexión en la esquiva trama amorosa que derivan del machismo más espantoso pero me consuelo pensando que es una cuestión de adecuación al guión original.

Empecé a leer Chiisakobee con bastantes expectativas y, en un primer momento, me decepcionó un poco. Tardé uno o dos tomos en adaptarme a las excentricidades de los personajes y a la estética bizarra del autor que, en el momento más inesperado, te gira 90 grados una viñeta al azar o se dedica a enfocar a sus personajes por el pecho o las piernas, en lugar de mostrar sus caras mientras hablan. Sin embargo, una vez sobrepasadas todas estas barreras, esta obra me ha convencido sin reservas. ¡No esperaba que me gustara tanto! Para terminar, sólo os diré que la edición francesa de Tokyo Kaido me hace ojitos...

jueves, 8 de febrero de 2018

[Nuevas lecturas] Ulna en su Torreta

Ulna en su Torreta es una de esas licencias anunciadas en masa por ECC que, en un primer  momento, no trascendió demasiado. Sin embargo, en el momento en que se puso a la venta empezaron a surgir por la red numerosas reseñas entusiastas de la obra y empezó a llamarme mucho la atención.



Tras el recrudecimiento en la guerra con Ekor, Ulna decide alistarse voluntariamente en el frente a pesar de ser una mujer. En contra de sus deseos, y a pesar de ser la mejor francotiradora de su promoción, es destinada a un territorio marginal, en un entorno hostil donde nieva continuamente para batallar con los thuud, moradores de esa tierra, con una apariencia espeluznante. Desde su llegada a la base deberá acostumbrarse a vivir en unas instalaciones pésimas, hacerse un hueco entre las otras reclutas de la base y enfrentarse a los thuud desde el primer día.

Hay una particularidad sobre los thuud que ya conocía antes de saber siquiera el argumento de este manga. Supongo que porque es bastante impactante y es inevitable que los que lo han leído se dediquen a publicitar ciertas viñetas para compartir el shock. Pero claro, para mí, eso le quita mucho la gracia a este manga así que voy a obviar ese detalle tan importante en esta entrada introductoria sobre mis primeras impresiones sobre la obra (y os pido que no lo mencionéis en los comentarios para que los nuevos lectores puedan sorprenderse en el clímax del primer tomo).


La maravilla de Ulna en su Torreta es que puedo decir muchas cosas de estos dos primeros tomos sin necesidad de hacer ningún spoiler. Se trata de un manga bélico con la particularidad de que todas las soldados de la base son única y exclusivamente mujeres. Aunque esta obra se publicara en una revista seinen y a pesar de que el autor sea un hombre, los personajes no se tratan en ningún momento como objeto de deseo ni están diseñados para complacer a una audiencia mayoritariamente masculina. Las dinámicas que se establecen entre los distintos personajes son las de camaradería, rivalidad y envidia, típicas de cualquier obra de estas características.

Que todos los personajes sean femeninos no significa que nos encontremos ante un universo en que las mujeres gozan de un estatus superior al de los hombres como ocurre, por ejemplo, en Ooku sino que, en un mundo en que el servicio militar es obligatorio para los hombres pero no para las mujeres y en el que, en general, las mujeres que se alistan son tratadas como bichos raros que huyen de un destino peor que la guerra, Ulna se encuentra de pronto en una base militar ocupada únicamente por una reducida legión de mujeres soldado. Con este matiz quiero enfatizar que las páginas de esta obra están plagadas de comentarios ingeniosos en que Ulna insiste con tesón en que está igual de capacitada que un hombre para alistarse en el ejército.


Como me sucede con todo lo que leo últimamente, el primer tomo es impactante y original pero con una trama poco definida que puede descolocar al lector mientras que en el segundo se empiezan a explicar muchísimos de los enigmas presentados con anterioridad. Os confieso que he tenido que buscar en qué fecha empezó a publicarse Ulna en su Torreta para comprobar si fue antes o después que cierto capítulo de Black Mirror... (fue antes). Veo ecos de esta serie por todas partes y me inquieta el paralelismo entre ambas tramas.

El dibujo me tiene maravillada. Al principio del segundo tomo, Izu Toru se marca un flashback abocetado de la vida de Ulna antes de alistarse, y me parece un recurso sublime. A ratos, las escenas bestiales con el paisaje nevado me recuerdan al grafismo de Daisuke Igarashi (comparación que es un elogio). Además, el autor se las apaña para hacer un diseño de personajes excelentes con mujeres del montón con rasgos que las hacen fácilmente identificables sin caer en la caricatura.


La edición no me entusiasma porque aunque la idea de hacer un póster con la sobrecubierta partida no era mala, la ejecución es pésima. Y si encima el segundo tomo es distinto y los cortes en los lomos ni siquiera están alineados... Además, hablamos de tomos de ECC por lo que aunque sean tomos estándar de unas 200 páginas, el precio asciende a 8,95€ y siempre da un poco de reparo ese euro extra.

Me estoy alargando demasiado con esta entrada así que termino ya instándoos a comprar Ulna, es una maravilla (al menos sus dos primeros tomos lo son).