sábado, 3 de diciembre de 2016

Viajes exprés: Florencia

Los que me seguís en twitter ya sabréis que desde que empecé el doctorado he viajado bastante por trabajo para ir a congresos, cursos y así. En todos los viajes intento hacer un poquito de turismo, por poco que sea, para no quedarme con esa sensación de haber ido tan lejos para no ver nada y de todas esas mini escapadas quería empezar a hablaros en la entrada de hoy. No sé si sería mejor haber hecho una gran entrada donde hablase brevemente de todos pero al final he decidido continuar con mi naturaleza clasificadora creando una "nueva categoría de entrada". Que tenía en mente que tendría muy poco que decir de cada viaje por separado pero al empezar con el primero me he dado cuenta de que le he sacado más jugo del que esperaba (quién lo hubiese adivinado eh).

De verdad os digo que no tenía ángulo para hacer una foto mejor
El primero de estos viajes del que os quería hablar fue a Florencia, en abril de este año (que a mí me parece que haga una eternidad pero sólo han pasado 7 meses...), una ciudad en la que no había estado nunca antes así que iba con muchas ganas. Si os soy sincera, el congreso al que asistí me limitó muchísimo y apenas pude disfrutar de la ciudad. Por un mero tema de horarios, ya tuve que renunciar a muchos museos a los que me hubiese gustado ir porque se solapaban con los horarios del congreso. Además, como al fin y al cabo no era un viaje de vacaciones, tampoco estaba yo como para dejarme un dineral en ver monumentos con lo que me tuve que conformar con las opciones gratuitas que ofrece la ciudad.

Il duomo visto desde la Biblioteca delle Oblate
Firenze es una ciudad bastante pequeñita y muy turística, el casco antiguo es impresionante y acabamos pasando por la Piazza del Duomo todos los días a admirar (por fuera) la Cattedrale di Santa Maria del Fiore y el Battisterio di San Giovanni. La anécdota aquí es que aunque tenía en la cabeza la imagen de la famosa cúpula del Duomo, ¡no tenía ni idea de que la decoración de la catedral en sí es verde!

ñam (motivo #1 para querer volver a Firenze)
La suerte que tuvimos es que un chico fiorentino (benditos erasmus ajenos) nos hizo de guía por las tardes-noches al terminar el congreso y descubrimos algunos rincones muy bonitos. Nos llevó a ver la ciudad de noche desde el mirador que hay en la Piazzale Michelangelo (que menos mal que fuimos en coche porque la subida a pie tiene pinta de ser hermosa), a comer en un pequeño bar embutido/queso típico de la ciudad/región (y allí me enamoré del lardo que tiene que ser una de las cosas más poco sanas que te puedas meter en el cuerpo pero estaba de rico...), nos habló sobre el salvaje calcio fiorentino mientras paseábamos por la Piazza Santa Croce y admirábamos la fachada de la catedral, y nos descubrió la Biblioteca delle Oblate que, a parte de ser muy bonita en sí misma, ofrece unas vistas inigualables (y gratuitas por supuesto) del Duomo desde bien cerquita.

Vistas de Florencia desde Piazzale Michelangelo
La única escapada, breve, que me permití del congreso en horario de apertura de museos fue el Palazzo Davanzati porque era una visita rápida y barata pero que se convirtió en una triste decepción. Se trata de un antiguo palacio en el que han preservado bastante el interior de las estancias, el problema es que con la entrada normal sólo se puede acceder al patio inferior y al primer piso. Yo iba porque me habían dicho que había un mural muy bonito en una de las habitaciones pero para acceder había que ir con una visita guiada que se tenía que reservar online con no sé cuántos días de antelación así que me quedé con las ganas.

Esta es la mejor foto que tengo del sitio, imaginad
Lo gracioso es que el propio congreso al que fui tenía lugar en un recinto... histórico, por llamarlo de alguna forma. En realidad, las conferencias y simposios eran en el típico edificio de congresos estándar pero los pósters y la comida estaban en la Fortezza da Basso así que teníamos que entrar en dicha fortaleza cada día en uno u otro momento. Inesperado y original... como la numeración de las casas en Florencia (en realidad nos explicaron por qué no era correlativa, se ve que hay dos numeraciones independientes que cumplen funciones distintas pero ahora no me acuerdo...).


Y, por supuesto por supuestísimo, no podía volverme a España sin haber ido, al menos, a una tienda de cómics italiana... y fui a dos. A una fui específicamente porque en su catálogo online tenían un montón de packs de series manga completas a precio rebajado y había varias cosas que quería (y me ahorraba los gastos de envío) pero, una vez allí, al final no me animé con ninguna... pero como estuve tantísimo rato en la tienda me sentía culpable por no comprar nada (sin comentarios) y acabé decantándome por Moyashimon #1 porque es una serie que siempre me ha llamado mucho la atención (¡microorganismos que hablan! qué más puede pedirle una bióloga al manga) compra de la que por supuesto me arrepiento porque no sé italiano y no, no me parece un idioma fácil ni deducible (ahí están mis cinco tomos de Sukitte ii na yo pudriéndose desde hace años porque nadie me los quiere comprar y yo no me los voy a leer...) pero ahí queda el souvenir.


Y hasta aquí mi "mini" entrada sintetizando todo lo que hice en Florencia los cinco días que estuve allí. Me quedo con muchísimas ganas de volver y poder ver tanto Santa Maria del Fiore por dentro, subir al Duomo, ver la Galleria degli Uffizi, la Galleria dell'Accademia, entrar a los jardines de Boboli... vamos, un montón de cosas de las que espero poder hablar por aquí dentro de unos años.

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿Quién es el 11º pasajero?

Los que me seguís en twitter puede que vierais (¡o participarais!) en una encuesta que hice hace unos días respecto a qué llevarme para leer en el AVE en mi último viaje a Madrid. No contenta con decir que os haría caso con vuestras sugerencias...


...solté la bravuconada de que haría reseña de la lectura elegida este mismo fin de semana...


Pues bien, yo solita me metí en el entuerto, yo solita tendré que salir de él. Aunque desde ya os digo que ni leí el tomo (íntegramente) en el AVE (al contrario de lo esperado, no me aislé así que apenas tuve tiempo de leer en el viaje) ni estoy muy segura de poder escribir algo decente en tan poco tiempo porque por muy tomo único que sea, es denso, denso, denso.


Los candidatos para entrar en la universidad estelar se enfrentan a la última prueba de acceso que es a la vez la más difícil pero la que mayor porcentaje de éxito tiene debido a las preselecciones previas. Los candidatos son agrupados de diez en diez para llevar a cabo este último examen. En el caso de los protagonistas, deberán trasladarse a una nave medio averiada y sobrevivir en ella durante 53 días. Sin embargo, una vez en ella se dan cuenta de que no son diez navegantes, ¡sino once! ¿Quién es el intruso y cuáles son sus planes? 

Por mucho que la sinopsis que os presento haga referencia, precisamente, a quién es en realidad ese 11º pasajero, la mayor parte del tomo la ocupa una segunda historia titulada Al horizonte del este, eternamente el oeste que tiene lugar tras lo acontecido en esta primera parte. Estas dos partes se diferencian tanto por su trama, protagonistas como género por lo que creo que merecen reseñas por separado. Por un lado, ¿Quién es el 11º pasajero? plantea una historia de intriga y misterio que bien podría estar guionizada por Agatha Christie si se hubiese animado con la ciencia ficción en sus tiempos. Hagio aprovecha para explorar el universo que ella misma ha creado, en un space opera en el que, además de la intriga por saber cuál será el siguiente obstáculo que encuentren los once en discordia, explora la psicología de los humanos (o alienígenas de hecho) ante el confinamiento y la incertidumbre. Está muy acertada sobre cómo determinadas situaciones pueden sacar lo peor de nosotros.


Aunque, en realidad, lo que más me ha gustado con diferencia de esta primera parte es la exploración que hace la mangaka de la identidad y la orientación sexuales gracias al maravilloso personaje que es Frol. Cuando pienso que esta obra se publicó en 1975 me da la sensación de que vamos hacia atrás en cuanto a la amplitud de miras. Moto Hagio estuvo tremendamente acertada mostrando cómo los prejuicios que hay hacia las mujeres condicionan la forma de tratarlas independientemente de sus capacidades y habilidades y lleva esto al extremo dotando de una profunda misoginia a uno de los personajes principales de la obra. No contenta con esto, también trata el amor como la mezcla entre sentimiento romántico y deseo pasional que es enfrentando ambas partes de forma directa (y con una resolución brillante).

En Al horizonte del este, eternamente al oeste vira hacia una trama de intrigas palaciegas y políticas que poco tiene que ver con el arco anterior y donde más he notado la influencia de Asimov. Aquí el rol de Tada y Frol se vuelve secundario y el protagonista pasa a ser Baseska que ya no me había caído muy bien en ¿Quién es el 11º pasajero? y que aquí me confirma que le falta un hervor. Ha sido en esta parte que, a pesar de su longitud, he notado más una aceleración que ya empezaba a percibirse al principio. Apenas se nos ha presentado la nueva situación que ya nos vemos inmersos en un complot que se desarrolla a marchas forzadas, con grandes dosis de dramatismo (demasiado y exagerado). El status quo cambia radicalmente de una página a la siguiente y eso hace que la lectura sea algo confusa a ratos. Fiel a sus principios, la mangaka introduce dos personajes femeninos en este arco que serán de lo más relevantes para el desarrollo de la trama y que se salen de los roles predefinidos que se suele asignar a las mujeres.


Después de la sorpresa al darse una cuenta de que ¿Quién es el 11º pasajero? no es más que la primera mitad escasa del tomo, sí que ya no me esperaba que a unas treinta páginas del final empezase la última parte real de esta obra consistiendo en una serie de mini capítulos humorísticos protagonizados por Frol (como no podía ser de otra manera) donde la autora explora un batiburrillo de ideas disparatadas que cabalgan entre la más pura comedia y la divagación metafísica. Tras el batacazo que, a mi parecer, sufre la trama en su segunda parte, estas historietas son como agua de mayo y confieso haberlas releído ya porque son hilarantes.

Aunque haya descuartizado un poco el tomo para su reseña, es evidente que hay ciertos elementos constantes a lo largo de este volumen único que son comunes a los dos arcos principales como son el dibujo, el humor o la precipitación de los actos. A riesgo de resultar repetitiva, os recuerdo que estoy hablando de una obra con más de 40 años a sus espaldas, caracterizada por lo tanto por un ritmo narrativo peculiar y un dramatismo pragmático (¿herencia de la post-guerra?) en que los continuos dilemas existenciales de los personajes se resuelven en dos viñetas y que, evidentemente, no se encuentran en el manga moderno (al que estoy acostumbrada). El dibujo... es especial. Abres el tomo y enseguida te das cuenta de que es distinto a los demás, que es un estilo que te transporta a otra época, con unas expresiones faciales de lo más exageradas, y unos diseños de personajes que oscilan entre la delgadez máxima y el marcado sobrepeso. Es un estilo de dibujo espléndido, con muchísima personalidad, los personajes destilan sentimientos por todos los poros del papel. Creo que esta obra ha envejecido increíblemente bien.


Dicho todo esto, ¿no os parece mentira que hayan tenido que pasar tantísimos años para que una editorial española le diese una oportunidad a Moto Hagio? Después de leer ¿Quién es el 11º pasajero? no dejo de pensar que fue una visionaria, una adelantada a su tiempo, integrando un género de novela predominantemente masculino como ha sido la ciencia ficción desde sus orígenes en una obra destinada a japonesas adolescentes del siglo pasado. Lo he estado pensando estos días y juraría que los únicos shôjo de ciencia ficción que había leído/conocía antes que este son Please save my Earth (súper recomendado por cierto; eso sí, suerte buscando los tomos de Mangaline) y Global Garden (que lo considero más fantasía que sci-fi pero bueno y en el que, curiosamente, también se aborda como parte central de la trama la identidad de género)... así que me reitero en que es una combinación de lo más inusual que, por cierto, funciona de maravilla.

Por supuesto, no voy a terminar la reseña sin alabar antes la edición cuyo perfeccionismo fue el culpable del retraso del tomo pero que creo que todos hemos agradecido ya que es sencillamente magnífica. ¿Quién es el 11º pasajero? es un tomo único de más de 300 páginas, con (muchas) páginas a color, la habitual traducción sin un error, un inesperado prólogo de Marc Bernabé y una nota de su traductora al final de todo acerca de la extensa biografía de Moto Hagio que permite entender cuáles han sido sus ambiciones y obsesiones desde que dibujó su primera viñeta.

Espero que, a estas alturas, os haya ya convencido de ir corriendo a la librería mañana mismo a comprar esta joya.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Sorano y Hara, entre el cielo y el suelo

Hacía tres meses que no escribía en el blog una reseña de un manga licenciado en España. Sólo Asumiko Nakamura y el equipo editorial de Tomodomo podían conseguir tal proeza... bueno, eso, y los ánimos que me habéis dado todos últimamente recordándome que sí leéis mi blog y que sí que os gusta lo que escribo... ¡¡muchas gracias!!

Foto robada del tumblr de Tomodomo porque es muy bonita
Tras la graduación de Sajo y Kusakabe, Hara tiene que aceptar su derrota amorosa y se va a ahogar las penas a un bar de ambiente que frecuentaba con asiduidad hace años. Allí se encapricha de un chico bastante joven que le recuerda a Sajo... pero cuando se da cuenta de que lo ha escogido sólo por eso, se avergüenza y vuelve a casa sin hacer nada. Lo que sí que no esperaba es que dicho chico resultase ser uno de sus nuevos alumnos de primero con tan sólo quince años.

Como siempre, el argumento que nos plantea Asumiko Nakamura es sencillo a más no poder. Se nutre de una estructura tipicona, donde toda la trama está conducida por una casualidad poco probable (más de una en realidad) y, además, es protagonista una relación entre alumno y profesor, que es uno de los clichés que más rabia me han dado siempre. ¿De verdad puede un señor de 37 años enamorarse de un chaval de 15? Y no lo digo por la diferencia de edad en sí sino porque Sorano no es más que un adolescente impulsivo y me cuesta albergar esperanzas por una relación entre ambos.


Pero es esa una reflexión que no se me ha ocurrido hasta haber terminado el tomo y haberme planteado la redacción de esta reseña porque, mientras lo leía, me absorbió de tal forma a base de situaciones cotidianas con las que cualquiera se puede identificar que todo me pareció de lo más natural y fluido. Cosas como quedarte dormido y enfadarte un montón y negarlo cuando alguien señala la evidencia. Que un personaje tremendamente inmaduro e irresponsable tenga que hacer acopio de toda su sensatez al enfrentarse a alguien que actúa de forma excesivamente imprudente. ¡Es que es real como la vida misma!

En línea con lo del tema profesor-alumno, quizá lo que más me ha desagradado del volumen es su última parte en que, sin venir a cuenta, introduce dos personajes nuevos que protagonizan un nudo de lo más anticlimático con apenas desarrollo que sólo sirve para alcanzar el desenlace de los verdaderos protagonistas. Me ha parecido forzado e innecesario...


Como siempre, la autora reflexiona sobre las dificultades que deben encarar los hombres homosexuales, en especial en una sociedad tan retrógrada como la japonesa. En este sentido, los distintos personajes que aparecen le sirven para explorar distintas dimensiones de este problema como la obsesión por pretender ser lo que no se es y formar una familia heteronormativa (con las evidentes consecuencias catastróficas), los conflictos con unos padres que no te aceptan, o la incapacidad por relacionarte de forma normal con una pareja del mismo sexo.

Excepcionalmente he decidido ilustrar esta entrada con fotos de mi tomo en lugar de con viñetas sacadas de scans en inglés porque quiero que seáis testigos de la traducción y adaptación sublimes que ha realizado Ana. Creo que nunca me voy a cansar de alabarla por su labor (bueno, a no ser que se canse y deje de hacer su trabajo con tanto mimo). Además, la edición es una absoluta preciosidad, con las primeras páginas a color y sus casi 300 páginas por sólo 9€. Soy consciente de que parece que me paguen por hacer esta reseña pero es que estoy encantada con esta editorial ♥


Si no os convencí en su momento de darle una oportunidad a En la misma clase (manga cuyos tomos reseñé uno por uno porque cada uno de ellos es una joya en sí mismo), espero haberos picado con Sorano y Hara (aunque, en realidad, considero que En la misma clase es superior, quizá debería echarle una relectura pronto... o quizá me espere a tener O.B. en mis manos, el tiempo dirá, de momento aguanto con el cameo que hacen ambos en este volumen). Y, sobre todo, no olvidéis quitarle la sobrecubierta al tomo... ¡pero cuando hayáis acabado de leerlo!

lunes, 14 de noviembre de 2016

Crónica salonera (III): Lunes 31

He aquí la tercera y última crónica de este XXII Salón del Manga de Barcelona. Puesto que el lunes fue día laborable (no, ¡no hice puente!) no podía ir al salón a primera hora pero sí salí algo (bastante) antes de trabajar para poder aprovechar la tarde y ver las exposiciones que tenía pendientes (de firmas iba ya servida aunque parezca mentira). Lo primero fue ir a comer macarrones a la boloñesa en una pizzería cerca del recinto, donde ya me esperaban Fran, Raúl, Nagore, Deirdre, Ashita y Manu.

Y, de ahí, para el salón, que quería pasar por fin por fin POR FIN por la zona de fanzines  a comprar algo. Sabrina agente espacial, como ya adelanté en la última crónica, agotado. Mocca Café, agotado también. Estuve pululando entre el stand de NEUH y el de Pussy Crazy un buen rato (que estaban casi al lado además) y en estas me encontré con Lewis que me confirmó que varios de los cómics que se llevaron al salón se agotaron en las primeras horas de salón el sábado. Sus títulos de estética más "manga" como Go! Nana volaron. Estando a lunes por la tarde me comentó que estaba muy satisfecho con las ventas y la verdad es que me alegré un montón, como parte (pequeñita) del colectivo que soy. De hecho, aunque mi colaboración hasta ahora ha sido más bien (muy) penosa, Lewis no me echó la bronca ni nada, al contrario: me animó a tomármelo con calma... se nota que le preocupa que un día de estos me brote y me tire por la ventana de verdad. Y bueno, tras rajar lo justo de indeseables y regalarnos un poco el humor negro, se fue a seguir atendiendo a su público en los múltiples stands en los que había material de NEUH.


Al fin me decidí por las compras del día. Por un lado, As long as I fall, de Noiry. Sí, es un fanzine BL +18 de Levi y Erwyn. Sí, es algo que siempre he criticado o, al menos, de lo que me he mantenido alejada... Pero me gustan demasiado tanto el arte como los guiones de Noiry y sé lo fan que es ella de Ataque a los Titanes así que sólo me faltaba ver lo bonita que es la edición que se ha marcado para caer de cuatro patas. Ya os contaré si reniego definitivamente de este tipo de fanzines cuyo motor es la obsesión de hacer gays a personajes que no lo son o si me acabo volviendo una fujoshi. La única pena es que no estaba allí Noiry para firmármelo... ya se lo llevaré a la próxima habiéndolo leído.


Como no tenían lo que hubiese comprado sin dudar, decidí no aprovechar para ahorrar y acabé comprándome las ediciones impresas de Hey Sister! #1 y Agnossiene, ambas de Jessica Mars, en el stand de NEUH. Además, Caryanna, que estaba atendiendo en ese momento, me convenció para comprarme su relato corto Sueños Rotos (que de hecho hace ya varios eventos que le tengo echado el ojo...) y me regaló cinco puntos de libro con sendos microrrelatos impresos en el reverso.


Después de someter a Fran a la tortura de estar tantísimo rato en la zona de fanzines, fuimos al fin a ver la exposición pendiente que más ganas teníamos de ver: Los orígenes del manga. Aunque me gustaron las piezas expuestas no acabé de entender la lógica intrínseca de la exposición, como ya me pasó el día anterior con la de literatura. La muestra comprendía (en este orden): una especie de arte secuencial primitivo, varios dibujos de Hokusai (incluyendo la famosa Gran Ola de Kanagawa en su colección de 36 vistas del Monte Fuji), ilustraciones de yokai (cuya incorporación a la exposición se había justificado en base a que Shigeru Mizuki fue uno de los precursores del manga moderno centrándose en estas figuras de la mitología y folklore japoneses) y algunas viñetas caricaturescas de finales del siglo XIX - principios del XX relacionadas con Japón. 


Y, cuando pensaba que el salón ya había terminado para mí, va y encontramos un stand comercial dónde vendían tomos rebajados. Después de darle muchas vueltas (tengo demasiados títulos a medio completar) terminé por comprarme los tomos #21 al #24 de Pandora Hearts por 25€ los cuatro (está muy bien porque los últimos tomos cuestan 8,50€, ya que son más gruesos de lo normal; ¡sobretodo porque el último venía con el cofre!).


Y acabé cayendo también en el stand de Ponent Mon comprándome un poco a lo loco Emanon Vagabunda (el primero no lo tenían), En este rincón del mundo (aunque un pajarito me ha dicho que la traducción no es para tirar cohetes precisamente) y Un zoo en invierno (aprovechando que me gusta más la portada de la reedición y que Fran me lo lleva recomendando desde tiempos inmemoriales). Como veis, aquí aniquilé toda mi contención consumista de un plumazo. 


A estas alturas del salón, las redes sociales ya se habían hecho eco de la novedad de esta edición: la clausura de stands por parte de la organización, tanto de la zona comercial como uno de fanzines, por plagio y piratería. Especialmente sangrante me parece el caso de Xiomi en que la autora que había dibujado la ilustración original fue a pedirles, en persona, que retiraran de la venta las imágenes plagiadas... y no le hicieron caso, más bien al contrario, parece ser que se ofendieron ante la acusación alegando que se trataba de un homenaje y que la autora debería estar orgullosa... así que ésta trasladó su queja a Ficomic que intentó, por segunda vez, disuadir a los integrantes de dicho stand pero, ante la negativa, tomaron medidas drásticas y los echaron a la calle. Me parece magnífico la verdad.


Y no, no me quedé a la happy hour esta vez (que se hace el último día de salón, que este año no fui). Siento defraudaros porque sé que os gustan mis batallitas de muerta de hambre pero he decidido que empiezo a estar mayor para pasarme mínimo una hora de pie apretujada contra el stand para ahorrarme máximo veinte euros... Quizá el año que viene me lo replanteo, que el salón volverá a caer de jueves a domingo y puede que me dé menos pereza. De todas formas, como había adelantado en la crónica anterior y como podéis ver en la foto, ya me hice con una buena tanda de tomos de Norma (que, además, no creo que estuvieran expuestos en el stand): ni más ni menos que con los veintiún primeros tomos de Nura, el señor de los yokai, que le compré de segunda mano a Nagore. Hacía un año exacto que me hacía especial tilín el título a raíz del XXI Salón del Manga y una charla sobre yokai de Daruma a la que asistí. Estos días he estado leyendo los tomos (¡voy por el #14 ya!) y la verdad es que estoy encantada con la compra y su lectura, ¡espero poder escribir alguna reseña pronto! Y hasta aquí las crónicas del salón, quizá me anime a volver a hacer entradas de compras... cuando vuelva a comprar algo que ahora toca portarse un poco bien y ahorrar un poquitín por un tiempo. ¡Muchas gracias por leer!

domingo, 6 de noviembre de 2016

Crónica salonera (II): Domingo 30

Aún de resaca post-viajera, el domingo decidí ir al salón después de comer tranquilamente en casa con lo que llegué a las cuatro de la tarde. Como ya adelanté en la última entrada, este salón he reducido considerablemente las horas pasadas en la Fira. A pesar de esto, seguí más o menos la actualidad salonera vía redes sociales por la mañana e iba hacia Barcelona con ciertas reservas en vista del colapso (la foto que ha puesto Filigrana en su blog es bastante más impactante que la mía) que hubo para acceder al Palacio 2 (en el que están tanto los expositores como las salas de actos). Me encontré con Fran a la entrada del recinto y pasamos la cola sin problemas gracias a la acreditación (bendita prensa).

Cola para entrar en el Palacio 2 (stands comerciales)
Mi gran objetivo del día era asistir a la presentación de novedades de Tomodomo (que sí, que es absurdo porque lo podría haber seguido vía streaming gracias a Mision Tokyo pero me hacía ilusión) a las cinco de la tarde así que teníamos una horita para darnos una vuelta para seguir viendo el salón a parches. ¿Y a dónde fuimos? ¡A Tomodomo! Por fin me compré tanto Sorano y Hara (♥) como ¿Quién es el 11º pasajero? (♥♥) como los tomos #3 y #5 de Shonen Note (no había sido capaz de encontrar el #3 decente en ninguna tienda por aquí y tampoco me corría prisa).


Aproveché también para hablar un ratito con Hanaoka que me obsequió con un nuevo extra de José y el encargado (es superior a ella, no importa el trabajo que tenga, al final no puede resistirse a seguir dando vida a esta pareja tan encantadora). Además, me dijo que no se olvida de Correr es de cobardes, que es todo lo que necesito saber para estar contenta.


Y, como aún faltaba un rato para la presentación, pues vimos algunos stands aleatorios que había por esa zona del pabellón. Muchos peluches de gatos, llamas, hamsters, pokemons... y figuras cuquis de One Piece versión peques (me las hubiese llevado todas a casa si tuviera espacio y dinero).

Y por fin llegaron las cinco de la tarde, cogimos buen sitio en la sala de actos y esperamos a que comenzase la presentación de Tomodomo. Debido al overbooking de tomos por sacar y al reducido personal de la editorial, ya anunciaron desde el principio que "sólo" revelarían dos licencias. Como es una editorial imprevisible, no esperaba conocer los nuevos títulos pero menudo sorpresón cuando anunciaron nada más y nada menos que:

  • Su licencia "OBvia" (muchas risas aquí): O.B. u Occupation to Beloved, la secuela de En la misma clase, de Asumiko Nakamura, que esperaba (y espero) como si no hubiese mañana (me dio tal abstinencia al terminar el tercer tomo que lo primero que hice fue buscar scans de esta... qué GANAS de tener la secuela en mis manos).
  • Y la que para mí ha sido LA licencia del salón, precedida por la siguiente pista «La historia de una niña destinada a ser la bruja más poderosa del universo», es decir: Ran to Haiiro no Sekai, de Aki Irie, un manga que estuve a punto a puntísimo de comprarme en francés, ¡suerte que tuve paciencia! (y poco dinero). Se trata de un seinen publicado en la misma revista que Bride Stories (por si esto os dice algo, que debería).
Después de estos anuncios que se llevaron mis más sinceros aplausos (con la de Ran me quedé sola... pensé que la conocería más gente) vino la rica ronda de preguntas en la que se comentaron varias cosas interesantes. Como quizá ya sepáis, Tomodomo ha recibido muchos palos de parte de los lectores por sus periodicidades aperiódicas y por la muy limitada cantidad de lanzamientos al mes. Respecto a este tema, dejaron muy claro que Tomodomo es y será una editorial pequeña, con una plantilla limitada que no va a crecer, lo que permite a las editoras libertad para licenciar lo que quieran sin miedo a tener que dejar de pagar un local o un sueldo. Las integrantes de la editorial trabajan cada una desde su casa, tienen una sola traductora que se encarga de todo el catálogo de la editorial (y a la que adoramos). Su objetivo siempre ha sido abrir el mercado trayendo a España autores inéditos aunque se trate de apuestas arriesgadas.

Todas "retransmitiendo" la presentación vía twitter
Respecto a posibles nuevos títulos, reiteraron que no tienen intención ni de traer obras muy largas (Kuragehime), ni de Shueisha (Kakukaku Shikajika), ni de autores de los que ellas u otras editoriales ya hayan traído algún manga. La única excepción a esa regla ha sido Asumiko Nakamura por la sencilla razón de que tanto En la misma clase como Sorano y Hara como O.B. son obras continuistas con los mismos personajes. En cualquier caso, no hay que temer con esto porque MW ya ha tomado el relevo con dicha mangaka y parece que pronto anunciara algo jugoso (!). Les preguntaron también si había algún título que hubiese vendido menos de lo esperado y nos hicieron reír una vez más confesando que había sido más bien al revés, que a cada nueva licencia son de lo más pesimistas pensando que nadie lo va a comprar y siempre acaban sorprendidas de la buena acogida en el mercado.

Recién comprados
Para la satisfacción de las editoras y los asistentes, la presentación se alargó hasta las 18h, hora en la que yo tenía que ir al stand de Norma a recoger el número para la firma de Skizocrilian Studio (que comenzaban a las 18:30h). Puede que fuera este el primer momento del salón en que estaba sola sin nadie cerca para hacerme de pepito grillo... y pasó lo que tenía que pasar, que me cogí número también para Isabel Terol y acabé comprándome allí mismo el tercer y último tomo de A través del Khamsin (como estaba previsto) pero también el tomo único ganador del concurso manga de Norma de hace dos años Delete (a pesar de que me lo habían desaconsejado varios amigos que ya lo habían leído...).


Compartí cola con Nagore (también quería su firma en Delete) y Fran y, milagrosamente, no hubo ningún altercado. Hasta en esto el salón de este año ha sido distinto (para mí, que problemas con las colas sí ha habido con otros autores). Como, evidentemente, no había leído todavía Delete, hojeé el tomo tratando de no spoilearme in situ y le pedí un personaje cuyo diseño me llamó la atención... ¡a ver qué tal me cae cuando lo lea! Isaky fue muy amable mientras me firmaba, dándome tema de conversación y mostrándose muy agradecida con los lectores... un encanto de persona vaya ♥


Marta y Misha habían decidido dividirse el trabajo y, por primera vez desde que asisto a una de sus sesiones, "sólo" uno de los dos firmaba un mismo tomo. A mí me tocó Misha que me dibujó una Ryuki monísima, es una pasada lo que ha evolucionado su dibujo desde que los conocí como tándem creativo. Les intenté sonsacar si tenían pensado sacar algo nuevo ahora que ha terminado A través del Khamsin pero parece que después de estar tantos años sin parar, prefieren tomarse un descanso...


Y bueno, como para cuando tuve las firmas aún era pronto, nos fuimos Fran y yo a ver algunas de las exposiciones del salón empezando por la que teníamos más a mano: Yôkai, Kaijû, Mecha, que rebautizo a «las tallas de lenguas». Estuvimos nuestro buen rato admirando las distintas obras, muy curiosas en su composición (no sé si se aprecia en las fotos pero no se trata ni de pintura ni de escultura, son relieves). Como siempre, además de disfrutar de las imágenes en sí, disfruté leyendo los cartelitos, con información detallada sobre cada tipo de yokai... y descubrí que la mayoría tenían aficiones linguales perturbadoras. Si os llama la atención esta exposición y no pudisteis asistir al salón, os animo a visitar las crónicas de Belit donde ha subido un montón de fotos de dicha exposición.


Para terminar el día subimos a la segunda planta del Palacio, donde se aloja el espacio El espíritu de Japón con un montón de exposiciones individuales que indagan sobre distintos aspectos de la cultura japonesa como su historia, vestimenta y distintas artes como la cerámica, el sumi-e o los bonsai. A mí la exposición que más me atraía era la de literatura japonesa. Aunque la idea me pareció buenísima desde el principio, no acabé muy convencida con la puesta en escena. Se trataba de una mezcla entre obras manga que adaptan directamente light novels, las de clásicos de La otra h, algunos títulos con referencias más o menos evidentes a personajes literarios (Genji, Musashi Miyamoto) y un anime que no conocía pero que ahora tengo bastantes ganas de ver.


A eso de las ocho de la tarde decidí marcharme pero eso no quita que quiera comentar un par de cosas de las que no fui testigo. La primera, la presentación de novedades de Fandogamia en la que creo que sorprendieron a todo el mundo licenciando el tomo único shôjo Amakute Zurui Wana no Naka de Mai Andou. Y, siguiendo también con su línea europea, publicarán Hello Fucktopia, de Souillon, en tan solo unas semanas.

La segunda, la entrega de los premios del salón. A destacar orange que ha ganado en la categoría de mejor shôjo (no me extraña nada, se lo merece por mucho que su demografía sea dudosa), Buenas noches Punpun en la categoría de seinen (estaba cantadísimo, por mucho que haya gente crítica con esta obra, es indudable que a todos nos remueve algo) y Abogada Soltera: Sin contratos y a lo loco como mejor fanzine (y yo encantada porque estoy de acuerdo). ¿Incidencias? Bueno, el premio a mejor """manga de autor español""" se lo llevó la parodia Dragon Fall y uno de sus autores, Nacho Fernández, que estaba en el salón, no se enteró hasta un buen rato después...


Aunque en favor de Ficomic hay que reconocer que luego se enmendaron permitiéndole hacerse la foto "recogiendo" el premio después de que cerrara el salón el martes:

Espero que se lo apunten para próximas ediciones que, ya que ganas un premio, ¡qué mínimo que poder estar ahí cuando todo el mundo te aplaude!

Y hasta aquí mi segundo día de salón. Quizá alguien se pregunte ¿y no fuiste a la zona de fanzines el domingo tampoco? Pues no, no fui... porque me enteré de que el fanzine que más ganas tenía de comprar (Sabrina, agente espacial) se agotó el sábado y, por segundo día consecutivo ya tenía que cargar con muchas cosas (las compras en Tomodomo más once tomos de un manga que hacía meses que quería y que le compré a Belit de segunda mano... en dos tandas, ¡en la próxima crónica sabréis cuál es! aunque en realidad ya lo puse en twitter) así que pensé que ya daba lo mismo comprarlos el domingo o el lunes. ¡En cuanto pueda escribo la crónica del tercer (y último para mí) día de salón! Muchas gracias por leer y comentar mis crónicas ^_^

jueves, 3 de noviembre de 2016

Crónica salonera (I): Sábado 29

Como todos los años, tengo intención de escribir sendas crónicas de los días que he visitado el salón aunque, como pronto descubriréis, mi visita ha sido algo distinta a la de otros años. Para empezar, no he ido todos los días, como venía haciendo desde hace varias ediciones ni tampoco he hecho locuras de aquellas de estar de nueve de la mañana a nueve de la noche. Sin embargo, fue precisamente el sábado el día que más rato eché, llegando a las 12 y quedándome prácticamente hasta el cierre, al terminar la presentación de novedades, licencias y ronda de preguntas de Ivrea. Quizá os suene extraño que fuese tan tarde al salón pero justo acababa de volver de Madrid el viernes por la noche y necesitaba media mañana de relax en casa (algún día quizá retome las entradas de viajes... o no, ¿a alguien le interesan realmente?).

Nada más llegar me topé con la sala de actos 1 y la presentación de novedades/licencias de ECC (si tenéis interés en los títulos anunciados os remito a Deculture) que parece ser que fue a la velocidad del rayo pero más rápida tenía que ser yo en ese momento para ir directa al stand de Babylon a comprar el primer tomo de la obra más reciente de las Xian Nu: Chan Prin. Con lo que me enamoró Bakemono, esperaba con muchas ganas que por fin sacaran un nuevo cómic con guión propio (no como Corazón de Melón que, por muy éxito en ventas que sea, no me gusta nada y es que un cómic no es sólo dibujo...). Como siempre, Irene estaba esclavizada tras la mesa mientras Laura daba conversación a los fans, me alegra mucho la buena acogida que parece que está teniendo su nuevo mangañol (cuando me lo lea ¡más y mejor!). Si tenéis curiosidad, han hecho una recopilación de firmas en su blog.

Foto 100% robada del blog de Xian Nu
(que así me ahorro hacerla yo)
Fue en esta cola que me encontré con Filigrana que, muy solícitamente, me había encontrado, intentado reservar y finalmente comprado el último pack disponible en el stand de Ponent Mon de La época de Botchan, un manga que se publicó en España entre 2004 y 2008 que parece que llevaba un tiempo descatalogado y que me dieron muchas ganas de leer tras catar a Natsume Soseki en su obra magna Botchan. Lo bueno es que conseguí los 7 tomos por 60€ (PVP de 94€). Lo malo es que tuve que cargar con 1500 páginas de cómic inesperadas todo el día.


Aunque acababa de empezar mi andadura por el salón, tuve que recurrir al clásico abandono de mi tomo recién comprado en manos de sus autoras mientras lo firmaban para poder asistir a la presentación de novedades de Ponent... que duró diez minutos de reloj. Como ya pasara con ECC, fueron directos y concisos, con su lista de licencias leída de carrerilla hasta el punto de que no daba tiempo de apuntar un título antes de que apareciese el siguiente en pantalla. Estábamos todos tan ocupados twitteando que ni siquiera se hicieron preguntas... A nadie le gusta que Norma se pase más de media hora presentando tomos que han salido a la venta para el salón pero ¡tampoco hacía falta irse al otro extremo...! Qué poco afán de protagonismo. Las licencias reveladas fueron:
  • La hasta ahora maldita 51 maneras de proteger a tu novia de Usamaru Furuya que, de memoria lo digo, ya había anunciado con anterioridad tanto Mangaline como EDT. En palabras (no textuales, estoy escribiendo la crónica de memoria, no me seáis picajosos luego) de los editores "prometemos publicarla de verdad".
  • Siguen apostando por el filón de Jiro Taniguchi, esta vez con Venice, una obra en la línea de Los guardianes del Louvre en que descubrimos la ciudad italiana desde los ojos de un turista.
  • El famoso josei que esperábamos con tantas ganas no es ni nada más ni nada menos que In Clothes Called Fat, un tomo único de Moyocco Ano sobre trastornos de la alimentación que no me canso de recomendar. 
  • Autasasinofilia, también de Usamaru Furuya narra las desventuras de un profesor de instituto cuyo fetiche es morir asesinado por una colegiala. Nada que añadir.
  • Del tomo único Yotsuyaku Hanazonochou no tengo gran cosa que decir a parte de que su autora es Kan Takahama y que (creo que) se enmarca también dentro del género josei.
  • Y quizá la sorpresa de esta tanda sea la licencia de Hanagami Sharaku, de Kei Ichinoseki, manga nominado (¿y premiado con?) al premio Osamu Tezuka.
De vuelta en Babylon recogí mi flamante tomo ya dedicado con un angelito con muy malas pulgas cuyo diseño me tiene enamorada (sí, hice un poco de trampa porque es un personaje que no sale en el manga...). Por la hora, decidimos ir a comer al mismo brasileño de hacía unos meses Fran, Raúl, Miya, Raúl, Ashita y yo la parece que ya tradicional combinación de picanha, arroz y frijoles (y, un año más, sin foto, porque el postureo culinario no es lo nuestro).

Para cuando volvimos al salón aún faltaba una hora para que empezasen las presentaciones de novedades fuertes así que fuimos a dar una mini vuelta por el salón, que la verdad es que no había visto ni un stand (Babylon a parte claro). El problema es que iba cargando con los más de 3 kg de La época de Botchan y no veía el momento de volver a sentarme (cargar con peso no es lo mío, os aseguro que 3 kg es una barbaridad para mí T^T). Pensé en pasar por la zona de fanzines (que además estaba al lado de la sala de actos) pero como ya llevaba tanto peso pues decidí dejarlo para el día siguiente (CRASO ERROR, ya os explicaré por qué en crónicas próximas). Lo mismo con Tomodomo que, además, el tomo de ¿Quién es el 11º pasajero? también es un señor tocho. Así que nada, algunos stands de merchan aleatorios y de vuelta a la sala de actos que estaba llena no, lo siguiente. De hecho, había TANTA gente tanto ocupando las escasas y claustrofóbicas sillas disponibles, como sentados en el suelo como de pie alrededor de la """sala""" que me vi cogiendo el bus para casa y saltándome las presentaciones pero, milagrosamente, suficientes personas se levantaron al terminar la conversación con la escritora Mitsuyo Kakuta y encontramos sitio (aunque no para todos...).

A las cinco de la tarde llegaron los editores de Planeta (con nueva incorporación femenina al equipo) y, como acostumbran, se coronaron bastante sacándose de la manga (pun intended) aún más licencias de Dragon Ball y un montón de """shôjos/joseis""" que incluían...

TRES obras seinen:


  • Ookami Kodomo no Ame to Yuki obra más conocida por su título en inglés Wolf Children, imagino que un manga cuya protagonista es una madre entra directamente en la categoría shôjo/josei
  • Summer Wars que no sé ni de qué va, sale una chica mona pero sin fanservice en portada, será por eso que la metieron por aquí
  • Gojikanme no Sensou, cuya edición española se titulará Guerra en la quinta hora: Asignatura obligatoria, nuevamente... ¡la protagonista es una colegiala!
DOS obras shonen:

  • El ya anunciado spokon Matsuri Special, nuevamente, protagonizado por una chica y creado por una autora famosa por sus shôjo
  • Y Soredemo boku wa kimi ga suki, título que se adaptará como Y sin embargo, te quiero. Aquí está claro, si pone "te quiero" en el título ¡tiene que ser o shôjo o josei!
Y cinco shojos ya anunciados hace meses, en su mayoría de sus autoras fetiche (saltándose siempre a Arina Tanemura):

  • Marine Blue, creo que la única obra de Ai Yazawa que quedaba por publicar en España
  • Handsome Girl, la primera obra larga de Wataru Yoshizumi que se ha hecho de rogar
  • Chitose Etc., la última obra que quedaba ya por publicar de la anterior mangaka
  • Tiger and Wolf, de Yoko Kamio. ¡Esta licencia sí es shôjo!
  • Daytime shooting star, por Mika Yamamori, una de las licencias shôjo más esperadas de 2017 diría yo (quizá hasta me replanteo mi boicot a Planeta... total, ya me lo salto con Tegami Bachi)
Aunque respecto al "shôjo/josei" es posible que su mejor comentario fuese un «¡ya vamos a sacar entre 15 y 20 tomos en 2017!», es decir, entre 1,25 y 1,67 tomos al mes. Teniendo en cuenta el porcentaje de shonen y seinen que entra en su definición de shôjo/josei, sólo puedo entender que saldrá un máximo maximísimo de un tomo shôjo al mes, si es que llega. Sumando los tomos de las cinco licencias (ya anunciadas con anterioridad, repito) que son shôjo de verdad obtenemos la nada desdeñable cifra de 34 tomos. Volviendo a su afirmación anterior... veremos las periodicidades, me veo acabando Daytime shooting star en 2020.

Después de esto anunciaron varios shonen y seinen más (curiosamente no había ningún josei encubierto aquí), si queréis ver la lista, os remito al vídeo de Planeta. De la ronda de preguntas no saco nada interesante a parte de que puedo esperar sentada a que se licencie algo de Arina Tanemura por estas tierras próximamente (que sé que lo harán pero no sé si me apetece esperarme) y que hay (mucha) gente que quiere aún más licencias de Dragon Ball, aunque sean ediciones adicionales de lo que ya está publicado aquí ya en varios formatos... (que parece ser que existen).


Inmediatamente después aparecieron los editores de Norma que, por primera vez en años, decidieron no presentar todos y cada uno de los tomos que habían puesto a la venta con ocasión del salón (o unos meses antes) porque el listado era sencillamente gigantesco y se hubiese comido toda la hora de la presentación. Así, sólo los mencionaron brevemente y, en un tiempo muy razonable, empezaron con los anuncios. Empezaron revelando la obra ganadora de su último concurso manga: Arashiyama.


Después, pasaron a las licencias japonesas y, de nuevo (no sé muy bien por qué), esperaba con una mezcla entre intriga e ilusión las licencias shôjo y cuál fue mi sorpresa y decepción al descubrir que se trataban del spin-off de un shônen y de dos reediciones... Que sí, que claro que está muy bien que los nuevos aficionados vayan a poder hacerse con sendas ediciones de dos grandes shôjo como son Card Captor Sakura y Fruits Basket pero yo esperaba tontamente que anunciasen algo nuevo, algo sorprendente, algo que encajase con las pretensiones de la famosa encuesta online...


A parte de estas tres, anunciaron también más material tanto de Inio Asano (Hikari no Machi) como del dúo creativo formado for Ohba y Obata (Platinum End) y, por supuesto, de la saga de Ataque a los Titanes (Lost Girls). Pero puede que los anuncios más sonados (que se llevaron más aplausos del público) fueran:

  • Sherlock, un manga basado ya no en los libros originales de Sir Arthur Conan Doyle sino en la homónima serie televisiva de la BBC. De momento han licenciado los tres primeros tomos, que adaptan la primera temporada, imagino que un tomo por capítulo emitido. Como curiosidad, los publicarán en dos ediciones distintas, una clásica japonesa y otra "victoriana" en cartoné, que cada cuál escoja la que prefiere.
  • Fire Force, de Atsushi Ohkubo, tiene lugar en el mismo universo que Soul Eater así que aparecen algunos guiños aunque sean obras totalmente independientes. Ahora me han dado ganas de retomar la lectura de Soul Eater...
  • Black Clover, de Yuuki Tabata, parece que es uno de los shonen de moda, publicándose semana a semana en la Shonen Jump.
Tras las licencias hubo una dilatada ronda de preguntas que dio para mucho: desde gente pidiendo la edición integral de Death Note en un solo tomo (imaginad qué práctico de leer) hasta grandísimos fans de Pokémon (y de Obata, y de Hiro Mashima...) que manifestaron su enojo ante lo injusto que es repartir los números para una firma por sorteo. Uy, dicho así no parece muy coherente... Ah no, que desde antes de que esas palabras salieran de su boca, ya no tenían coherencia ninguna. Comentaron que quizás en el futuro se animaban con el Control+T, un artbook de Inio Asano (yo no diría que no, desde luego), y que hace años que intentan traerse como invitada a Hiromu Arakawa a Barcelona pero que no hay manera (OTL). 


Tras Norma llegó Javier Bolado, editor de Babylon, muy bien acompañado por los autores a los que publica incluyendo a Henar Torinos (Mala Estrella), Xian Nu Studio (Chan Prin) y el dúo creativo formado por Enrique Dueñas y James A. Castillo (Ojos en la noche). La presentación de novedades de Babylon destacó entre todas las demás por ser la única presentación en la que lo único que se hizo fue precisamente eso, presentar las novedades ya a la venta durante el salón, sin ningún anuncio de nuevas licencias.

Y, para acabar el primer día de salón, llegó la troupe de Ivrea con Leandro Oberto a la cabeza dispuestos a anunciarlo todo nada más empezar en un top cinco de menor a mayor repercusión. Antes de empezar ya avisaron de que no había gran cosa... me encanta su humildad y honestidad, menuda diferencia con los demás gigantes editoriales del mundillo. Y la lista constaba de:

  • Heartbeats ¡Al límite de la taquicardia!, de Risa Konno, shôjo de 5 tomos. Así a priori no me llama mucho.
  • Sprite, de Yugo Ishikawa, seinen de 15 tomos. Nunca deja de sorprenderme los huevos que le echan en Ivrea para traer seinen largos y desconocidos al estilo Bar Limelight o Desire.
  • Adolescente pero no inocente (Miseinen dakedo kodomo janai), de Minami Kanan, esta se llevó una gran ovación del público, tanto de fans de la autora como de fans de los títulos raros que en Ivrea siempre saben medio inventarse. A Honey & Honey Drops me recomendaron no acercarme, Rapsodia Celestial me pareció un despropósito y Hoy Comienza Nuestro Amor tenía muchos altibajos... no la veo clara esta.
  • Judge, de Yoshiki Tonogai, secuela de Doubt. No es un género que disfrute.
  • Zetsuen no Tempest, de Ren Saizaki, Arihide Sano y Kyou Shirodaira, es un shonen de la Square Enix, cerrado con diez tomos, por el que se aplaudió bastante mucho así que quizá hasta me plantee echarle un ojo... ¿lo conocéis? ¿me lo recomendáis?
Y, como todos los años, las grandes ausencias fueron las de Panini y Milky Way Ediciones, que se resisten a anunciar sus nuevas licencias en grandes eventos. Mis sensaciones al terminar al primer día no fueron muy entusiastas, estaba cansada (de cargar con La época de Botchan), las licencias me parecieron muy descafeinadas en general y apenas me dio tiempo de ver el salón en sí (y aún menos las exposiciones...).