viernes, 10 de noviembre de 2017

El hype de Susurros

Estaba yo escribiendo la segunda parte de la crónica salonera cuando me he dado cuenta de que todo lo que quería discutir sobre un breve comentario de una de las presentaciones de novedades del sábado se estaba comiendo la entrada entera. Total, que al final he decidido que mi divagación se merecía un post independiente para que a quién sólo le interese la crónica propiamente dicha se la pueda saltar.

Os hablo de la presentación de Planeta, en la que se anunciaron 24 títulos distintos, de los cuales el más llamativo (para mí) fue un josei de Youko FujitaniHiso Hiso (título adaptado como Susurros). Es una demografía tan poco explotada en España que no pude evitar sorprenderme por su licencia, sobre todo porque no es un título muy conocido (hasta donde yo sé). Respecto a este título, uno de los editores comentó (minuto 6:25 del vídeo de Mision Tokyo) «esto aún no sabéis lo que es, ya aplaudiréis ya *risas*». Pero como luego no añadieron nada más, Fran acabó preguntando por él en la ronda de preguntas a ver si nos podían vender un poco de qué iba y por qué teníamos que aplaudir. Pues bien, la respuesta que dio la editora me pareció tan tan TAN surrealista que me he dedicado a transcribirla palabra a palabra (para poder analizarla en detalle):


«En el salón del manga pasado creo que alguien de los de Ramen Para Dos (es que son muy identificativos con esas camisetas rosas *risas*) preguntó que si íbamos a traer shôjo protagonizado por chicos que yo pensé rollo de "bueno hombre, shôjo protagonizado por chicos esto es porque tenemos la tendencia a poner etiquetas que a lo mejor pues no corresponden al manga en concreto" entonces, en el caso de Susurros tuvimos la discusión de dónde ponerlo. Porque, si bien el protagonista es un chico, la historia es costumbrista y bastante especial de manera que nos tendía la delicadeza a ponerlo en shôjo pero... ¡o incluso un josei! pero dijimos "no no no, esto no toca, esto es distinto y, si estamos intentando ampliar las líneas y los géneros que tenemos en España pues vamos a intentar clasificar cada cosa en su sitio" Eeeh... es muy tierna, es la historia de un chico tímido algo retraído que tiene un don especial y de repente encuentra un niño con el que comparte ese don. Eeh, para él ha sido un infierno ese don pero para el niño es todo un regalo. Entonces es el proceso de crecimiento, del niño, y el desarrollo de él. Buscadla, que es muy bonita de verdad *risas*»

En caso de que alguien quiera verificar la verosimilitud de mi transcripción, os remito al minuto 33:49 del vídeo subido por Mision Tokyo de la presentación de planeta.


Vayamos por partes. Honestamente, ¿vosotros entendéis algo? Os animo a explicármelo en los comentarios. Aparentemente, la manera de vender un nuevo título al público potencial es rememorando una pregunta de hace un año sobre shôjos con protagonistas masculinos. Total, para luego decir que la pregunta por sí misma no tiene sentido (esto es (MUY) discutible). Qué quiere decir eso de "tendemos a poner etiquetas que no corresponden", ¿que está mal generalizar cuando se habla de demografías? ¿que aunque la "etiqueta" sea shôjo, si el protagonista es un chico, no tiene sentido llamarlo "shôjo" o considerarlo "para chicas"? Fijaos que estoy en la primera frase y ya no entiendo la reflexión.


Seguimos. "Tuvimos la discusión de dónde ponerlo". Esta me hace especial gracia porque da a entender que, como editorial, te puedes permitir el lujo de decidir de qué demografía es lo que has licenciado cuando, para bien o para mal, la demografía no se puede cambiar porque sí, es una etiqueta absurda que deriva únicamente de la revista original de publicación. Como mucho puedes obviarla pero no puedes decidir "dónde ponerlo". Entiendo que esto para Planeta no aplique porque el año pasado anunciaron como si fuesen shôjo un montón de títulos que no lo eran, aparentemente siguiendo el criterio de "la protagonista es una chica" o "el dibujo es cuqui".


"Si bien el protagonista es un chico, la historia es costumbrista y bastante especial". No sé si a estas alturas me notáis ya un punto de histerismo pero es que esto no hace más que degenerar. Me queda claro eso de que si el manga no es ni shonen ni seinen pero el protagonista es un chico tenemos un problema. Pero lo del costumbrismo se me escapa ya del todo porque también está dando a entender que si una historia es costumbrista y especial, pues será shôjo o josei por defecto... A lo que yo me pregunto qué hacemos entonces con ¡Yotsuba! ya que es una de las obras costumbristas más famosas publicadas hasta la fecha en España, está protagonizada por una niña pequeña y ello no le impide ser un shonen.


"Nos tendía la delicadeza a ponerlo en shôjo pero... ¡o incluso un josei! pero dijimos "no no no, esto no toca, esto es distinto" ¿Sabéis lo divertido de esta frase? Que si os fijáis bien, en el vídeo, Susurros se anunció como josei. Así que de verdad que no logro comprender porque la mujer se horrorizó tanto como para negarlo tres veces seguidas. Es más, cuando dijo "esto es distinto", yo me pregunto, ¿distinto a qué? ¿a los otros shôjos? ¿a los joseis? ¿alguien?


"Si estamos intentando ampliar las líneas y los géneros que tenemos en España pues vamos a intentar clasificar cada cosa en su sitio" a lo que yo reflexiono "como estamos intentando ampliar las líneas y los géneros que tenemos en España, hemos decidido tirarnos a la piscina licenciando un josei, que tampoco nos arriesgamos mucho porque está protagonizado por un hombre, a ver si así abarcamos un público más grande pero oye, por lo menos lo hemos clasificado como lo que es... ¡sorpresa! sí, un josei"

Y hasta aquí la entrada porque lo que añadió después se limitó a una sinopsis y a una enfática recomendación que sí estaban más en consonancia con la pregunta original.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Tardes de salón (primera parte)

Si hay una constante en este mi irregular blog son las crónicas saloneras. Cada vez me cuesta más conciliar la vida laboral con mis muy diversas aficiones (por lo que se resiente muchísimo el ritmo de entradas) pero no he sido capaz de dejar de ir al salón 4 de los 5 días que ha durado esta edición. Lo primero, como siempre, es agradecer a Ficomic por la acreditación de prensa que me ha permitido visitar el salón sin restricciones de ningún tipo.


Pero, en esta ocasión, tengo que añadir varios agradecimientos más ya que, por primera vez en muchos años, veo que se han subsanado muchos problemas de acceso y disposición de espacios. Decimos adiós a los colas tortuosas para acceder al recinto a pesar de tener entrada, ¡incluso el día más concurrido! El hecho de que hubiese stands comerciales no sólo en el pabellón 2 sino también en el 1, ha permitido un reparto más equitativo de los visitantes, con lo que no han hecho falta restricciones para el flujo de gente entre pabellones (evitando dramas de otros años en los que una vez dentro del recinto, no podías acceder al pabellón en sí). Por si esto fuera poco, nuestras plegarias han sido escuchadas y había mesas por doquier. Se ha terminado ese problema crónico del salón desde tiempos de la Farga en Hospitalet, con cientos de personas sentadas por todos los rincones, apoyándose en todas las paredes (y salidas de emergencia hasta que el segurata de turno te echaba).

Para no alargarme demasiado (me río yo sola de mis mentiras), voy a ir pasando a la crónica sensu stricto. Adelantaba antes que fui 4 días al salón y, tal y como spoileo en el título de la entrada, todos por la tarde. El primero de ellos fue el miércoles, empezando mi visita a eso de las tres de la tarde, momento en que me reuní con mis habituales compañeros de batalla: Nagore y Fran. Después de hacerle compañía a la primera mientras degustaba un frankfurt de los food trucks (mucho mejor que la comida semi-asiática del pabellón 1, gran avance), Nagore se fue a hacer cola para la firma de Kakizaki en el stand de ECC así que Fran y yo fuimos a inspeccionar un poco los stands comerciales. En estas llegaron Raúl y su pareja, y nos fuimos los 4 al pabellón parking a ver la exposición de robótica.

Siendo una de las más promocionadas, la exposición de robótica me pareció correcta pero bastante sesgada y superficial. Flors ya ha comentado en su blog su cariz entre machista y descuidado pero me gustaría insistir en lo que para mí son errores flagrantes de la misma:


- ¡Yotsuba! Es que vamos a ver, me parece magnífico que el comisario sea fan de este manga pero no es ésa una excusa para meter este título con calzador cada vez que se presente la oportunidad. Sobre todo cuando se están dejando de lado obras insignia del género.

- En el panel introductorio de la exposición se mencionan como paradigmáticos tanto Doraemon como Astroboy pero luego no estaban incluidos en la exposición (?)


- Una de las primeras obras destacadas en la exposición era Atom: The Beginning pero su mención quedaba limitada a su versión animada ignorando que Milky Way está publicando el manga desde abril de este año.

- Además, no se mencionaba ni a Franky, un personaje principal del best-seller One Piece, que es un cyborg (me diréis que esto es tangencial pero si sale un robot hecho con cajas de cartón de un manga nicho, digo yo que mi sugerencia no es descabellada tampoco), ni Saikano (más conocida por estos lares como El Arma Definitiva) que aunque sea obra de culto supongo que no se merece aparecer en una exposición si nadie puede pagar para que así sea.


- El contenido de los paneles informativos. Además del paréntesis innecesario y sintomático sobre lAs cosplayers de Gurren Lagann (debe de ser éste el único femenino plural de todo el salón), casi me caigo de culo con el comentario dedicado a Evangelion, os invito a leerlo. Sé que muchos me vais a calificar de tiquismiquis pero de verdad que considerando que a alguien le han pagado por escribir esto (imagino) exijo un mínimo de calidad. Y conectores como "pero" y "a pesar de esto" no veo que deban utilizarse para separar ideas que no son ni contrarias ni excluyentes; o que sea la mejor de las ideas remarcar un mismo concepto dos veces cuando el espacio disponible es tan limitado.

La exposición se complementaba con varios robots (de verdad) como muestra de los usos reales que se les pueden dar en la actualidad incluyendo un robot terapéutico para personas con diversidad funcional, un robot que hacía retratos (modo impresora), otro que dibujaba y uno que se ve que creaba melodías pero que no pudimos ver en funcionamiento porque lo situaron en el mismo espacio donde se realizaban las charlas.

Una vez vista (y fotografiada) la exposición, pasamos a saludar a los currantes de Mision Tokyo, que estuvieron todo el salón con un ritmo frenético de trabajo, y donde se nos unió Raúl. También aproveché para hacer la primera venta del salón (Rozen Maiden) y es que aunque me ha costado, ya me he puesto a vender manga en serio (se me comen los tomos en casa).


A todo esto se iba acercando la presentación de novedades de Tomodomo, con la que cerraría el miércoles de salón así que quise pasar antes por su stand para saludar y hacer las compras de rigor antes de que comenzaran la presentación. La sorpresa, agradable, es que me encontré con Taki, dándolo todo vendiendo su recién salido de imprenta Éramos Perfectas que, por supuesto, me compré. Nos pusimos al día en un momento, como todos los años; me hace gracia que hablando tan poquito podamos hacer un resumen tan completo de todo lo que ha pasado de un salón al siguiente.


Visto en perspectiva, me doy cuenta ahora de que fueron ella y Flanaoka las únicas autoras con las que hablé en todo el salón... en eso sí que ha cambiado mucho mi paso por el evento a lo largo de los años. Así que fue Taki la única receptora de mi típica exigencia egoista para que saque más páginas al año, recordándole que no se me olvida Verdad.


Después de hablar con ella entiendo que es un proyecto en el que no puede embarcarse ahora mismo pero me hizo mucha ilusión que me dedicara un segundo dibujo en mi tomo de Éramos Perfectas para recordarme que ella tampoco se olvida de sus queridos personajes ♥

Compras de calidad ♥
Después llegó Ana, a la que le compré sus también recién salidos de imprenta tomos de Correr es de Cobardes. Alina aprovechó para avisarme que la inminente presentación me haría muy feliz (tenía razón) pero manteniéndose fiel al secreto editorial. Después de haber hablado con las tres subimos a la sala de actos donde ya esperaban (con ilusión) tanto Nat como Flors.


La presentación de novedades de Tomodomo creo que la retransmití íntegramente en un hilo eterno de tweets pero os resumo de nuevo lo más importante. Y lo más importante, para mí, es que Ana y Alina, siendo ellas dos la cara visible de la editorial, son fans del manga. Las dos se leen todo lo que publican. A las dos les gusta lo que publican. Tanto es así que Ana se tiene que morder la lengua para no hacer spoilers de las obras que sacan. Tanto es así que se les pasa una hora entera sin que se den cuenta sólo hablando del argumento de sus licencias y el por qué decidieron publicarlas. Se han alzado voces críticas sobre los inconvenientes de este tipo de presentación, que se puede hacer pesada para los que buscan un listado rápido y conciso de títulos que twittear. Pero yo terminé encantada. Sólo ellas me transmiten lo interesantes que son las obras que publican y lo hacen con tanta vehemencia que incluso me estoy planteando comprar Mother's Spirit (ya sabéis que exceptuando a Asumiko Nakamura, el BL todavía se me atraganta un poco).


¿Licencias anunciadas? Todo lo que una pueda desear y más. En primer lugar, Hanshin (posible adaptación del título como Semidiós), tomo recopilatorio de historias cortas de la celebérrima Moto Hagio. Aclaran que son conocedoras del interés patente en sus obras más emblemáticas y longevas como El corazón de Thomas o La familia Poe pero que no pueden embarcarse en dichos proyectos todavía. En cualquier caso, será un buen tocho con sus 448 páginas y no tiene fecha estimada de salida porque creo que ni la misma Ana sabe cuántos meses va a necesitar para traducirlo entero.


¡Siguiente! La que ya adivinó Javi: Koi wa Ameagari no You ni (probable adaptación del título como Amor es cuando cesa la lluvia), de Jun Mayuzuki. Ana y Alina me recordaron con una presentación muy sentida por qué me encandiló tanto este título cuando lo devoré por scans. Koi wa Ameagari no You ni es un manga que gusta a los autores de manga, que retoma una sensibilidad propia de los ochenta, que desborda humanidad por todos sus poros y, por supuesto, una historia sobre amor... después de la lluvia. La anécdota de la presentación fue que Ana lo empezó a leer porque alguien lo comparó con el famoso anime Free! Pero atentos, ¡tendrá periodicidad mensual! Y no tardaremos en tener el primer tomo en nuestras manos, como muy tarde saldrá en enero.


Otro sorpresón fue el anuncio de Shimanami Tasogare (título provisional: Sombras sobre Shimanami), obra actual de Yuhki Kamatani. Esta obra estaba licenciada desde febrero pero quisieron esperar a su anuncio y lanzamiento a haber terminado de editar Shonen Note, cuyo último tomo acaba de salir. Se trata de una obra bastante viral por las redes sociales ya que su tema principal es el colectivo LGBT. Como matizaron editora y traductora, las obras de Kamatani se caracterizan por una rica profusión de personajes diversos, identificándose la propia autora como asexual, pero en el caso de Shimanami será esa diversidad la protagonista. Remarcaron en la presentación que no se trata de una obra complaciente y que no presenta al colectivo de forma ni dramática ni idealizada sino, simplemente, humana. Tiene una periodicidad muy dilatada así que saldrá un tomo al año más o menos.


Y, por último, la licencia BL bizarra fue Jackass (título alternativo ¿Se mira, pero no se toca?), de Scarlet Berico. Se trata de un tomo único con una sinopsis extraña como poco, de lo que recuerdo de la presentación el protagonista es un yanqui buen estudiante pero pobretón al que acaba chantajeando el pijo de la clase que tiene un fetiche con las medias. Y ahí lo dejo que es el tomo que menos me interesa pero quién sabe, tratándose de Tomodomo a lo mejor caigo.

Con el anuncio por megafonía del inminente cierre de puertas del recinto no dio tiempo a hacer preguntas pero sí para que Alina confirmara que siguen sin tener tratos con Shueisha así que nos tendremos que despedir de Kakukaku Shikajika.

Para no eternizar la publicación de las crónicas tanto como otros años sigo directamente con la tarde del viernes, en que de nuevo comencé mi visita al salón a eso de las tres. Esta vez me esperaba sólo Fran para ir a comer a los food trucks ya que Nagore andaba retenida junto con Miya en la (dantesca) cola para la firmas de Yoko Kamio desde las nueve de la mañana (aplauso a Planeta por el sinsentido de sistema). Después de comer (os recomiendo encarecidamente optar por los food trucks en lugar de los tenderetes de comida supuestamente japonesa), pasamos por el stand de Planeta a saludarlas y, en mi caso, a seguir con la venta (Virgin Crisis). El viernes se me olvidó pero el sábado hice un vídeo de la cola para las firmas de Yoko Kamio para dejar constancia de los «fans verdaderos»:


De ahí fuimos directos a Milky Way a saludar a Javi al que terminamos acompañando (no sé muy bien cómo) en su cola para la firma de Masao Maruyama en el stand de Selecta. Tiene guasa porque es la única cola que hice en todo el salón. Puede que hubieseis comenzado a sospecharlo ya pero este año no fui a por ninguna firma (os podéis hacer los sorprendidos). Por supuesto por supuestísimo tengo sendas dedicatorias de Taki y de Ana en los únicos cómics autoeditados que compré en todo el evento pero a los invitados japoneses no les hice ni caso. Me gustó mucho Cat Street en su momento pero no tanto como para estar siete horas haciendo cola a cambio de un garabato sin dibujo.

Después de la agradable charla subimos a la presentación de novedades de Milky Way en el que ha sido su primer salón del manga. En absoluta contraposición a Tomodomo, el editor anunció las nuevas licencias con desgana, como por obligación, en un entorno demasiado alejado del que le es propio: el hype vía redes sociales. No por eso son menos interesantes los títulos anunciados:


En primer lugar, las secuelas Hidamari ga Kikoeru: Limit y Your Lie in April Coda, que no me interesan ya que no he leído las obras de las que derivan. Además confirmaron los nuevos títulos de la Colección Asumiko NakamuraChicken Club y J no Subete, cosa que me sorprendió ya que en el momento que anunciaron la "colección" entendí que lo tenían todo, y no sólo La respiración de Copérnico...


Se dejaron para el final la que posiblemente sea una de las licencias estrella del salón: Kujira no Kora wa Sajou no Utau, más conocida en occidente como Children of the Whales. Es un shôjo de fantasía bastante popular que me llama un montón la atención aunque ni siquiera he leído la sinopsis. Doy gracias a Netflix, que emitirá su anime a nivel mundial en 2018, factor que seguro que ha tenido un papel decisivo en la licencia del manga.

Terminada la presentación me acerqué a saludar con un mínimo de calma a Kisa, que no paró en todo el salón así que no pudimos tener una conversación en condiciones. Aproveché eso sí para seguir con mis paulatinas ventas (esta vez dolieron más al tratarse de obras de CLAMP: Patrulla Especial Duklyon y El ladrón de las mil caras). Antes de dar por terminada la tarde, aún fuimos otra vez más al stand de Milky Way, esta vez a comprar las novedades ¡que yo quería mi flamante bolsa de tela de Gangsta! Y sí, con esto quiero decir que éste título se suma al escaso listado de mangas que he comenzado a comprar este año.


De camino a la salida hice la ronda en la sección dedicada a los fanzines en la que, por primera vez en años, no iba buscando publicaciones sino merchan. La contienda estuvo muy igualada entre los llaveritos de Yuri on Ice y los de Boku no Hero Academia pero entonces vi los de las mujeres de armas tomar de Dragon Ball en el stand de Cyclic Redundancy y a ver quién se resiste a mi personaje favorito de la saga.

Los hubiese comprado TODOS
Como veis, un par de días tranquilos, en que me tomé mi visita al salón con calma y sin ninguna gran pretensión.

viernes, 13 de octubre de 2017

Autoedición, edición independiente y cómic underground se dan cita en Barcelona (¡y en Madrid también!)

Me canso a mí misma empezando las entradas del blog con el mismo comentario pero, de nuevo, me encuentro ante una entrada que debí haber publicado hace meses. Sigo con la operación "recuperar borradores que valgan la pena" y, ya que se acerca el Salón del Manga, pues no es tan mala época para hablar un poquito de otros eventos complementarios en los que se pueden adquirir productos únicos que vendrían a ser la antítesis del merchandising barato made in China. Y es que tras el GRAF y el Salón del Cómic, quedaban aún dos importantes eventos comiqueros por celebrarse en Barcelona el pasado mes de mayo, en semanas alternas (que es más de lo que mi bolsillo podía y puede soportar).


Por un lado, el sábado 6 y domingo 7 tuvieron lugar las jornadas KBOOM! BCN, que celebraban ya su quinta edición. Parece mentira que en tan poco tiempo haya crecido tanto un evento al que el Espai Jove La Fontana ya se le queda pequeño. ¡Y pensar que empezaron poniendo los stands en la última planta! En esta edición los organizadores se volvieron a ver desbordados por las solicitudes de stand a pesar de que habían vuelto a aumentar las mesas disponibles. No deja de sorprender el overbooking de autores que se autoeditan en comparación con su escasa representación en el evento de cómic más multitudinario del país.


Salta a la vista que se trata de un evento pensado más para los autores que para los que sólo somos lectores (que normalmente somos la mayor parte del público objetivo de estos eventos). Hubo multitud de talleres y masterclass sobre dibujo, color, autoedición, difusión, censura y muchas otras cuestiones de interés para autores de cómic. Este mimo que les dedican los organizadores destaca especialmente tras los repetidos atropellos sufridos por fanzineros y miembros de varias asociaciones en el pasado salón del cómic, donde se vieron relegados a la segunda planta del pabellón 2. Para que os hagáis a la idea del nivel de cariño, repartieron sendos menús a todos los stands para asegurarse de que todo el mundo estuviese bien alimentado sin necesidad siquiera de moverse (que parece una tontería pero teniendo en cuenta los horarios locos a los que se someten las personas tras el stand, me parece encomiable).


Como siempre últimamente, mi paso por el evento, acompañada de Fran y Flors Enversa, fue breve pero intenso. Volví a ver (¡después de muchísimo tiempo!) a Sara Cuervo que, lo creáis o no, sigue viva y con intención de retomar a sus personajes en algún momento; aunque tiendo a acosarla un poquitín con mis exigencias de lectora impaciente, Sara siempre me recibe con una sonrisa ¡ánimo con todo! A una pareja que sí había visto recientemente en el salón del cómic era la formada por H.RandtRata, siempre dispuestos a apuntarse a un bombardeo. Y aunque estuvieron muy ocupadas firmando el sábado por la mañana, también me dio tiempo a saludar de nuevo a Irene y Laura, de Xian Nu Studio, que están a tope trabajando, firmando, asistiendo a eventos, haciendo streamings en facebook y concediendo entrevistas a varios medios de comunicación. Resumiendo, está todo el mundo dándole caña a sus respectivos proyectos y sacando tiempo de debajo de las piedras para poder tirar adelante sus historias, lo que siempre me causa mucha alegría.


Y, después de algunos años, ¡he conocido por fin a Faye y a Sachu! Ellas forman el dúo creativo que ideó la magnífica La Valse des Monstres y la hilarante Rune Maerchen. Aproveché de hecho para recoger mi preorder de Rune al fin, incluyendo el primer tomo, muy bien acompañado por dos postales, un llavero, un mapa... (foto arriba) y esta dedicatoria preciosa:


Algo que me ha llamado la atención muy positivamente de esta edición es la gran cantidad de autores que desconocía. Vi muchas publicaciones interesantes y me tuve que controlar para no hacer despilfarro. Al final sólo me permití el lujo de comprarme tres mini-cómics y una libreta cuquísima con temática de Sant Jordi:


Las publicaciones que tienen que ver con situaciones cotidianas, costumbrismo y estupideces humanas varias son mi debilidad así que nada más ver las portadas de Panadramas su autora me había comprado sin saberlo. Para CarNé de BuAiash y la libreta no tengo mucha justificación... ¡a parte de que me parecieron una monería! Y las reinterpretaciones de mitología grecorromana también me tiran mucho así que... tampoco era realista esperar salir del evento sin haber comprado nada que, si no, ¿para qué ir?

Si el año que viene os podéis acercar, os lo recomiendo encarecidamente (¡tanto si sois autores como meros lectores como yo!). Además, KBOOM! funciona con taquilla inversa, es decir, no cobran entrada y, al salir, te invitan a pagar lo que quieras en función de lo que te haya gustado el evento.


Y, apenas dos semanas más tarde, se celebraba la también quinta edición del gutterfest el viernes 19 y sábado 20 de mayo. El gutterfest es el evento de estas características más masivo y alternativo con diferencia, sobrepasando tanto a GRAF como KBOOM! al contar con una cantidad ingente de stands, abriendo sus puertas gratuitamente y yendo mucho más allá del medio del cómic.

Esta vez fue un viernes por la tarde, al salir de trabajar, cuando me acerqué con Fran a dar unas cuantas vueltas por los distintos espacios de la nave. De nuevo, una ocasión inmejorable para reencontrarme con muchos autores que me encantan como Luis Yang (del que no me despedí, para no variar), Anabel Colazo, Pollo Muerto, Cristina Serrat y la ingeniosa, divertida e inmejorable Marina que me hizo llorar de la risa después de un buen rato hablando sobre papadas, roña y la absoluta incapacidad de salir bien en fotos (entre otras muchas cosas).


Una de las ventajas de publicar esta entrada con cinco meses de retraso es que os puedo instar a echarle un ojo a su maravilloso inktober sobre setas, cuyas imágenes está subiendo diariamente a su cuenta de twitter y que tiene a la venta por tan sólo diez euros por original (os prometo que nadie me paga para hacerle publicidad).


Después de dar la vuelta de reconocimiento general reglamentaria y con sudores fríos recorriéndome la espalda ante el gasto inminente, empecé el despilfarro que había conseguido evitar en el KBOOM! La primera compra fue uno de los muchísimos números de Sueños Ilustrados, esta entrega en concreto de la mano de Thomas WellmannEl monstruo de los colores no tiene boca es un colectivo que se dedica a recoger para luego ilustrar sueños de niños pequeños tal y como ellos los cuentan. Hace años que había visto algún ejemplar en Fatbottom y desde entonces que quería echar un vistazo al catálogo completo para hacerme con alguno. Me parece una iniciativa súper original. En realidad me hubiese comprado la mitad de los que tenían pero, ya sabéis, el gasto.

Todos son desplegables ♥
Dando vueltas, entablamos conversación con un chico en el stand de Homo Velamine y sólo por las risas que nos echamos hablando con él no pudimos evitar sucumbir a comprar algo de lo que tenía en el stand (¡incluso Fran compró algo! Inaudito). Yo estuve hojeando la oferta diversa del stand hasta que llegué a la frase «El aborto no puede ser un derecho: ha de ser una obligación» como parte del Manifiesto del Ultrarracionalismo. Si es que soy demasiado fácil de convencer.


Algo que aprecio mucho del gutterfest es la gran presencia de editoriales y colectivos de otros países. Había stands franceses, ingleses, lituanos... No podía faltar al evento el colectivo kuš! que recientemente recibió una nominación a los Eisner por su #26 volumen de la antología de cómics bálticos, dADa. Para mi regocijo, también venían con stand tanto el colectivo Decadence Comics como la editorial independiente Breakdown Press a los que, sinceramente, les habría comprado todo. Después de quedarme parada mirando fijamente todos y cada uno de los títulos de ambos stands, me acabé decidiendo por una de las grapas multicolores de Lando — Geopolitical Manipulation Through the Use of Fungi Based Parasites on 186F — y Red Red Rock, un manga de Hayashi Seiichi, mangaka de la quinta de Tsuge, que me vendió muy bien el chico del stand... metafórica y literalmente. Siendo sincera, he intentado abordar su lectura varias veces en estos meses y aún no he conseguido terminarlo, es más difícil de digerir que Tsuge, tengo ganas de dedicarle una entrada en algún momento...


Como veis, tras la austeridad en el KBOOM! no pude evitar dilapidar mi pequeña fortuna con las rarezas del gutterfest. Aún tenían que caer varias joyas en mi cesta de la compra. Una portada que me gritó desde el stand fue la de ¿En efectivo o con tarjeta?, un pequeño fanzine a grapas en el que Manuela, cajera en un supermercado, nos propone adivinar el tipo de persona que eres a partir de lo que compras en el súper. Presentación muy original, con un tiquet a modo de portada y unas guardas con el papelito del turno para la carnicería/pescadería. Otro capricho fue Exococinas, el ya tradicional ensayo raruno al que tampoco sé resistirme porque, si tuviese que crear contenido, me gustaría hacer algo parecido. La Mancebía Postigo propone 34 páginas sobre «gastrosofía espacial».


Foto del botín para terminar con la parte del gutterfest incluyendo postales, tarjetas, un desplegable hilarante sobre Marina y su gato a modo "premio de consolación" por no tener lista la segunda entrega de Marina y sus cosas, y unas pegatinas de animales molones que supongo que nunca usaré. Para los que no pudisteis ir, os animo a ver el vídeo resumen que hicieron los organizadores para que veáis el ambientillo que hay por allí:


Pero, como anticipaba en el título de la entrada, la casualidad quiso que justo el fin de semana que estuve en Madrid con motivo del festival de música Download, se celebrara también el ¡Hostia un libro! Como no conocía casi ningún grupo de los que tocaban el sábado, me pasé un rato por el Campo de Cebada a echar un vistazo a un evento que siempre me había llamado la atención pero al que no había podido asistir hasta ahora.


Tiene gracia porque aunque se llame "¡hostia un libro!" siempre que había visto a gente hablando de este evento en twitter había sido a artistas a los que sigo por sus cómics así que no me había parado a pensar que se trata de un evento mayoritariamente dedicado a la venta de libros y, en todo caso, fanzines (no relacionados con el medio del cómic). Por supuesto, eso no me impidió comprar varias cosas (aunque tuviesen que ser pocas):


Tanto Batallones de Mujeres en Guerras y Revoluciones como Mujeres en la Hoguera, eran trabajos que quería comprar a priori porque los había visto en múltiples botines ajenos. En cambio, La Edad Ingrata, de Booth Tarkington, fue el capricho del mes; una búsqueda rápida en internet me rebeló que el mismísimo Scott Fitzgerald (al que adoro) lo consideraba de sus novelas favoritas así que, por enésima vez, no me supe/pude/quise resistir.

En todos los eventos recuerdo pensar que debía comprar con moderación por muchas cosas que hubiera que me gustaran (porque, lo creáis o no, mis adquisiciones distan mucho del volumen real de títulos que me interesaron en su momento...). Ahora que se aproximan los cinco días de salón, ¡me alegro de haber logrado un mínimo de mesura!

lunes, 9 de octubre de 2017

Noragami

Mi recién estrenada suscripción a Netflix me ha hecho viajar en el tiempo a una época en la que aún no sabía ni que el manga existía como tal, cuando no se me ocurría que mis "dibujos" favoritos de la tele estaban en realidad basados en cómics en papel.


Yato es un dios venido a menos que, con tal de seguir recibiendo ofrendas, está dispuesto a aceptar cualquier encargo: desde buscar gatos perdidos hasta limpiar la caseta del perro. Sin embargo, en posesión de un tesoro sagrado, es capaz de purgar fantasmas e incluso de enfrentarse a otros dioses. Tras la dimisión de Tomone, se encuentra totalmente indefenso frente a cualquier amenaza; es entonces cuando su camino se cruza con el de Hiyori, una estudiante normal y corriente que tras intentar salvarlo de un atropello empieza a sufrir unos extraños ataques de somnolencia durante los que su alma se despega de su cuerpo... ¿podrá Yato solucionar su problema?

Noragami tiene reminiscencias a muchísimos de mis manga predilectos incluyendo Soul Eater, Inu-yasha y, en general, todos aquellos en los que se mezcla el mundo real con el sobrenatural como Nura, El Señor de los Yokai o Ran y el mundo gris. De Soul Eater, los humanos-arma; de Inu-yasha, la chica inocentona y con mala baba que desempeña un papel crucial en la trama; y, como decía, ese contraste entre los pequeños dramas cotidianos y las batallas épicas entre dioses (casi) inmortales. 


Pero, por supuesto, Noragami es mucho más que una mezcla de elementos que han aparecido incontables veces en la ficción. Ya desde el primer capítulo plantea dilemas muy interesantes inherentes a las normas que rigen su universo. Tanto es así que este primer arco, además de ser una presentación de situación y personajes, se centra específicamente en lo que implica ser un Tesoro Sagrado. En lugar de limitarse a una breve descripción que sirviese de punto de partida a la trama, las autoras profundizan en el personaje de Yukine que, sin comerlo ni beberlo, se convierte en compañero obligado del pordiosero de Yato sin que nadie le pida permiso o le explique qué está pasando. Por una vez, en una obra en la que muchos de los personajes no son humanos o han dejado de serlo, existe un proceso de duelo, de conflicto tangible, de introspección.

Otro de los puntos fuertes de este anime es el diseño y caracterización de personajes. Ignoremos por un momento a Hiyori (más tarde volveré a ella). Como elemento central de la trama está claro que el personaje de Yukine está muy bien construido pero echando un vistazo rápido a los dioses que aparecen, es evidente que hay muchísimo jugo que sacar. Empezando por el protagonista, Yato, que puede que sea el principal motivo por el que Noragami destaca tanto entre otros títulos. En todo momento se reitera que los dioses son seres puros, que no cometen pecados, lo cual no impide que se trate de seres arrogantes, peligrosos y retorcidos. Sin embargo, con una moral bastante dudosa, Yato busca la redención y se siente culpable, lo que lo hace destacar entre sus compañeros divinos. No sólo eso sino que no tiene reparos en arremangarse y dedicarse a hacer lo que sea que le pidan, buscando siempre la chanza a pesar de estar arruinado. No se quedan atrás Kofuku y Bishamon, y sus respectivos tesoros sagrados, personajes que espero que protagonicen largas sagas más adelante.


Por mucho peso que puedan tener el drama, la acción y esos tintes sobrenaturales que caracterizan a Noragami, un elemento indispensable en la mezcla es el humor. Prácticamente todos los capítulos comienzan con algún tipo de gag y, si exceptuamos las bromas más casposas que podrían haber salido directamente de Love Hina, queda una mezcla muy equilibrada que hace que los capítulos sean de lo más amenos. Un recurso curioso y efectivo son los recortes en 2D, estáticos y en blanco y negro de Yato sobre el fondo animado para hacer evidente su frustración.

Y ahora ya, vayamos a por lo que no me ha gustado que, además, se resume bien rápido: tiene nombre y es Hiyori. Es una "niña bien", de familia adinerada, que siempre tiene una sonrisa y una palabra amable para todo el mundo, que no duda antes de sacrificar su vida para ayudar a los demás (no importa que los acabe de conocer), tampoco destaca por su (nulo) instinto de supervivencia. Pero eso sí, cuidado no le digas algo que le dé vergüenza que antes de que le dé tiempo a ponerse colorada ya te ha arreado con toda su fuerza. Porque a la chica le gustan las artes marciales y ha aprendido a dar patadas voladoras a base de ver la tele... En fin, es un personaje terriblemente plano que no aporta absolutamente nada y que casi manda al garete lo bien construidos que están los demás. Y por si eso fuera poco tiene toda la pinta de ir a convertirse en el Deus ex machina por defecto (y casi seguro que habrá que hacer lista de las veces que la secuestran).


Como curiosidad, al indagar un poco sobre esta temporada he descubierto que tan sólo adapta los tres primeros tomos del manga (una cifra que me hubiese sorprendido más si no fuera porque hace unas semanas ya me llevé las manos a la cabeza con la primera temporada de Boku no Hero Academia). Y no sólo eso sino que, además, los tres últimos capítulos, que suponen el clímax de la temporada y en los que aparece el que se supone sería el villano principal, son relleno, con un guión inventado para la versión animada.

No quiero terminar la reseña sin destacar la banda sonora, especialmente el opening, Goya No Machiawase de Hello Sleepwalkers, que me tiene enamorada y, como ya me ocurrió con la OST de Yuri!!! on Ice, se ha ido directa a mi lista de canciones para correr.

En definitiva, cuando Norma anunció la licencia de Noragami hace unos años decidí ignorar su lanzamiento porque no doy abasto con todos los títulos que sigo pero no creo que pueda seguir resistiendo ahora que he presenciado sus primeros pasos.