lunes, 15 de mayo de 2017

Star Wars: The Clone Wars

En plena fiebre con la franquicia de Star Wars, opté por enfrentarme a la eterna serie animada The Clone Wars, con sus 6 temporadas (129 capítulos en total) más la película, que cuentan el devenir de las guerras clon (entre los episodios II y III del canon). Por si su extensión no fuese suficiente como para desmoralizar a cualquiera, tomé la decisión sabiendo que al menos las primeras temporadas (ni siquiera capítulos) no eran precisamente para echar cohetes. Pero claro, hacia el final la trama (se supone que) se ponía interesante y servía de vínculo hacia la nueva serie animada Rebels. Después de haber visto la serie en su totalidad, ¿os recomiendo su visionado?


Respuesta extremadamente corta: NO (excepto en el caso de que seáis extremadamente fans de la saga y tengáis un poquitín de TOC, pero me imagino que la habréis visto ya si cumplís esos requisitos)


Respuesta corta: No. A pesar de que no creo que, por temática, sea una serie dirigida a menores, es evidente que el equipo creativo ha optado por una representación bastante simplista y censurada de lo que debería ser una guerra cruenta y encarnizada. La violencia se maquilla continuamente, en el sentido de que nunca aparecen heridas, ni sangre, ni tortura explícita (se "electrocuta" a mucha gente, eso sí).

Aunque, desde mi punto de vista, el principal punto flaco de la serie es la caricaturización tanto de los personajes, muy en especial de Anakin, como de las situaciones a las que se enfrentan. La complejidad emocional de los personajes brilla por su ausencia, en especial en las primeras temporadas. Me mosquea particularmente su relación con Padmé, totalmente superficial en las primeras temporadas para convertirse más tarde en una sucesión infinita de peleas en las que Anakin hace gala de una combinación espantosa de celos y mal carácter. Y ni siquiera me he querido meter en un análisis exhaustivo de la trama, que hace aguas por todas partes.


Se busca el humor, la carcajada fácil y ni siquiera eso consigue. Las situaciones son absurdas y más aún las reacciones a las mismas. Los personajes principales están a punto de morir decenas de veces sin que eso suscite ninguna emoción por parte del espectador, y no es sólo porque todos ellos aparezcan en el episodio III y la intriga en ese sentido sea inexistente.

De hecho, casi toda la serie es relleno, con múltiples capítulos autoconclusivos que no enlazan absolutamente con nada y, encima, los guionistas aprovechan para rescatar a Jar Jar como constante """alivio cómico""" cada vez que aparece. En caso de que os animarais, además, id preparados para referencias repetidas hasta el hartazgo de algunas de las citas más famosas de los episodios* como el "we are doomed" de C3PO o el "you are our only hope". Por supuesto, aparecen tanto C3PO como R2D2 en múltiples capítulos, que rivalizan en mediocridad con aquellos protagonizados por Jar Jar.


Respuesta larga: No la veáis entera pero  ciertas sagas o capítulos aislados en los que los guionistas denotan una ambición inusitada. Estos intentos por consolidar una trama firme, interesante y enriquecedora para el fan empiezan a partir de la tercera temporada alcanzando su punto culminante en la quinta temporada. Desgraciadamente, no puedo decir eso de la sexta y última, que ni siquiera está completa ya que, llegados a este punto, se canceló la serie. De ahí que a esta última temporada la titularan The Lost Missions... De hecho, por la información disponible en la red, los capítulos que no se llegaron siquiera a producir hubiesen dado protagonismo de nuevo a Ahsoka y se hubieran solapado temporalmente con los acontecimientos del episodio III (no sabéis la frustración que me genera tener que utilizar el subjuntivo en esta frase)

Precisamente, es a partir de la tercera temporada cuando Ahsoka crece y empieza a comprender cómo funcionan en realidad el Senado y la República o por qué podría haber gente sensata aliada con los separatistas. Por mucho que, en sus batallas, los jedi y el ejército clon siempre derroten a droides o a siths, existen mundos enteros bajo la alianza separatista que honestamente creen que es necesaria su existencia para acabar con la corrupción que mancha a gran parte del senado. Los debates en el senado reflejan a su vez las desavenencias internas dentro de la República, y cuáles son los motivos que llevan a los representantes de cada mundo a tomar según qué decisiones.


Por si esto fuera poco, se presentan también mundos neutros que se resisten a tomar partido en la guerra, pero que terminan viéndose afectados por el fuego cruzado entre ambos bandos. Y, por supuesto, existen individuos independientes que se venden al mejor postor, no importa su bando: los caza-recompensas. Cuanto mejor comprende Ahsoka cómo funciona la política galáctica, menos claro tiene su rol como jedi. No sólo eso sino que muchos de los preceptos de la orden ya no resultan tan fáciles de cumplir como hubiera podido parecer cuando era una niña; la prohibición explícita a formar vínculos con otras personas pesa más que nunca.

Algo que me ha gustado especialmente de Clone Wars es que entran en juego personajes del universo Star Wars que no aparecen en ninguno de los episodios* como son Ventress, Satine (la duquesa de Mandalore) y, evidentemente, Ahsoka Tano, la padawan de Anakin. Además, se recupera a personajes poco desarrollados en sus respectivas trilogías como Darth Maul o Tarkin. También se da mucha visibilidad a especies no humanas (en parte, gracias a la facilidad con la que pueden representarse en una serie animada) como son twi'leks, rodianos, togrutas, mon calamari, quarren y un larguí(iiii)simo etcétera.


E, igual que aparecen nuevas especies, también sirven estos capítulos para desentrañar algunos entresijos de la Orden Jedi como, por ejemplo, en qué consiste el entrenamiento de los younglings (jóvenes), de dónde proviene la energía de los sables láser o, mejor aún, cómo se construyen. Otro objeto que aparece es el holocrón jedi, que se puede utilizar para codificar mensajes y que sólo puede ser abierto por el uso de la Fuerza.

Otra de mis partes favoritas de la serie ha sido el desarrollo de fondo de los clones como seres pensantes y paradójicamente individuales e independientes. En los episodios* nunca se llega a ahondar demasiado en la humanidad de los clones (porque antes que soldados de asalto, son humanos) por lo que la serie tiene muchos aspectos a explorar sobre lo mismo incluyendo: afinidades, sentimientos, fidelidad, ambiciones, objetivos, traiciones... ¡e incluso la orden 66! Se discute mucho la individualidad de cada clon ya que, a pesar de compartir código genético y de haber sido "creados" con el único fin de luchar (y morir) en las guerras clon, cada uno de ellos tiene su propia personalidad, que le hace ganarse su apodo más allá de su código numérico.


Si en algún momento habéis tenido curiosidad por personajes como Darth MaulBoba Fett, el conde Dooku, Grievous u Obi-Wan Kenobi, disfrutaréis con sus respectivas sagas. Se aprecian mucho mejor que en los episodios* las maquinaciones de Palpatine durante la guerra para salirse con la suya a base de recrudecer las condiciones para ambos bandos; se aborda la parte económica, se presenta con más enjundia al clan bancario y su relación teóricamente imparcial con ambos bandos; incluso se fraguan los inicios de la rebelión que intentaría derrocar al imperio años más tarde.

No os llevéis a engaño, aunque pueda parecer lo contrario, no es esta una serie protagonizada por Anakin y Obi-Wan Kenobi, ni siquiera por Ahsoka, los protagonistas van fluctuando de uno a otro capítulo, o de una a  otra saga y, por mucho que haya algunos que aparecen más a menudo que otros, hay muchísima diversidad en ese aspecto. Si no fuese así, sería imposible desarrollar tantísimas tramas y ahondar hasta tal punto en el universo expandido.

Si Rogue One sirvió para arreglar todos los agujeros de guión de la trilogía original, Clone Wars sirve para profundizar el conocimiento del universo Star Wars pero a la vez no revela ninguna pieza de información clave ya que la franquicia no se puede permitir que sea imprescindible ver la serie. Eso sí, sirve de puente a la (otra) serie animada, Rebels, que tiene lugar unos quince años más tarde, en pleno auge del imperio, poco antes del episodio IV (¡que espero reseñar pronto!). Han sido más de cuarenta horas de mi vida consagradas a ver esta serie así que, como podréis imaginar, no creo que haya sido capaz de sintetizar todo lo que tiene (o no) esta serie por ofrecer en una entrada que se leerá en unos minutos pero espero que os sirva para haceros una idea aproximada!

*Episodios: siempre que utilizo la palabra "episodio" hago referencia a las películas, no a los "capítulos" de Clone Wars.

viernes, 5 de mayo de 2017

Tsubasa: El Secreto de las Alas

No, no voy a hablaros del Tsubasa de CLAMP. Sí, Natsuki Takaya es la autora de Fruits Basket. Y, sí, aunque parezca mentira, Tsubasa: El Secreto de las Alas es un manga (demografía shōjo) que licenció y publicó Norma en España entre julio de 2007 y junio de 2008 (habiéndose publicado en Japón entre 1992 y 1998).

Sí, las portadas son todas así de feas
Por mucho que me apene decirlo, se trata de la típica obra menor que se ha escogido traer antes que otras mejores sólo porque Fruits Basket fue un éxito y así poder decir "de la autora de Fruits Basket" para vender más. Tsubasa grita por todos sus poros que su autora era aún una principiante cuando ideó su historia. El dibujo impersonal y basto refleja que aún le quedaba mucho camino por delante para llegar al estilo suave y preciosista que la caracteriza a día de hoy. El planteamiento de la historia, su desarrollo y también su desenlace denotan la inexperiencia de la autora, que quiso meterse en un berenjenal con un argumento de ciencia ficción que tira hacia lo sobrenatural en un mundo post-apocalíptico muy simplón. Y ni siquiera los personajes se pueden salvar de esta escabechina siendo la protagonista una Mary Sue insoportable, mientras que su contrapartida masculina es una especie de psicópata con personalidad múltiple.

Acabar de leer el primer tomo fue una tortura. Si bien es cierto que la serie va mejorando hasta que decae de nuevo en el último tomo (más o menos), tener que enfrentarme a esos primeros capítulos me hizo replantearme si venderme o no este manga sin haberlo leído siquiera. Pero le tengo demasiado aprecio a Natsuki Takaya por sus obras posteriores como para no darle una segunda oportunidad (y una tercera si hace falta). Para ser justa, muchas de las aparentes carencias al inicio de la historia se acaban revelando como sinsentidos premeditados con una explicación (aunque ésta no me convenza).


Empezando por la infantil, ingenua e impulsiva Kotobuki y terminando en el insensible, despiadado e impasible Raymon, todos y cada uno de los personajes que hacen acto de presencia en este manga son planos y superficiales hasta decir basta. No hay trasfondo ninguno. Está la loca que quiere participar en una bacanal y que va tirando bombas allá donde pasa, está el desalmado malnacido que mata por placer, está el rebelde al que no le importa absolutamente nada y que actúa sin pensar, pero no hay ningún personaje con suficiente desarrollo como para que una pueda ponerse en su lugar e intentar entender sus anhelos.

Solo Kotobuki es fácil de leer en ese sentido desde el momento en que se enamora perdidamente de Raymon y no hace otra cosa que desear estar con él las 24 horas del día, los 7 días de la semana, al más puro estilo shôjo de instituto en que la protagonista conoce el amor por primera vez ("oh, ¡qué manos tan grandes! ¡qué fuerza! ¡es un hombre! ¿qué será esta opresión que siento en mi pecho cuando pienso en él?"). Además, como le sigue ocurriendo en series posteriores, la autora tiene una obsesión que podría catalogarse de enfermiza en emparejar a todos los personajes protagonistas entre ellos con más acierto en unos casos que otros (mucho mejor los enamoramientos fugaces a primera vista y los emparejamientos por conveniencia que la indecencia de dejar a alguien soltero, que ya sabemos que sin pareja no se es feliz).


Tenía muchas ganas de incurrir en spoilers aquí pero como ya he reposado la lectura lo suficiente como para no necesitar hacer terapia vía blog, me limitaré a decir que el intento por hacer ciencia ficción le sale bastante mal a la autora... con muchas situaciones incongruentes y argumentos que querían ser muy elaborados que caen por su propio peso. En definitiva, y aunque me duela, no es una obra que recomiende, ni siquiera a fans de Natsuki Takaya, que alcanzó su zenit con la susodicha Furuba y ya no ha vuelto a crear nada que la alcance.

No quiero acabar esta reseña sin antes romper una lanza a favor de este manga porque, por supuesto, aún y con todas sus carencias no es un despropósito absoluto y tiene algunos detalles que lo salvan de la hoguera. A pesar de que, como personajes independientes, tanto Kotobuki como Raymon resultan insoportables (cada uno a su manera) y aunque su enamoramiento (a dos tiempos) me resulta de todo menos convincente, su relación es entrañable, se respetan mutuamente, y siempre están dispuestos a sacrificarse la una por el otro y viceversa. De la misma forma, y a diferencia de muchas otras historias de este tipo en que se plantean muchas preguntas o incógnitas sin respuesta posible, la autora le reconoce a los lectores el derecho a conocer la explicación de cada uno de los enigmas que planteaba la trama desde el principio. Como decía, se trata de respuestas que pecan por simplistas pero al menos no se trata de una nebulosa difusa fruto de la falta de ideas del autor (qué difícil es encontrar algún manga cuyo final nos satisfaga eh).


Termino la entrada con una reflexión: si hubiese leído este manga con 13 o 14 años estoy bastante convencida de que me habría parecido lo más de lo más (hacia el final se vuelve todo muy turbio) y, quizás ahora, al recordar su primera lectura, me invadiría la nostalgia y sería incapaz de verle todos los errores... Pero creo que no tengo lectores de esa franja de edad en el blog así que me mantengo en no recomendarlo.

martes, 18 de abril de 2017

La Geste d'Aglaé - Cixtite Impératrice

Para no hacer mucho el ridículo y también para aspirar a que alguien lea esta reseña, al final he decidido no escribirla en francés por mucho que los dos cómics de los que voy a hablar sólo estén disponibles en dicho idioma. Así que si consiguiera tentaros tendríais que resignaros a darle una oportunidad al francés, ¡avisados estáis! Tampoco es como si el hecho de usar mi idioma materno me fuese a facilitar demasiado la tarea de describiros tan improvisadas y caóticas historias.


Habiendo vivido siempre con sus hermanas, Aglaé es una joven oceánide con mucha curiosidad por el sexo opuesto. En su primer encuentro con un hombre queda embarazada y su padre la destierra por tamaña humillación. Empieza entonces la epopeya de la joven madre soltera, que deberá habituarse a las raras costumbres de los habitantes del país de Marylene, donde su temible (y estúpido) dictador y tirano tortura a las madres solteras, rapta a las mujeres con total impunidad para que pasen a formar parte de su harén y menosprecia continuamente al género femenino relegándolo a las tareas del hogar.

La Geste d'Aglaé es un cómic extraño. Y no lo digo por el estilo de dibujo, que también, sino particularmente por la aleatoriedad de la narración que hace que me imagine a la autora improvisando sin miedo de principio a fin. De hecho, a Anne Simon no se le caen los anillos por ir referenciando en todo momento cuál fue la publicación original de cada uno de los capítulos que componen la obra, dato que refleja cómo se trata de un compendio de capítulos semi-independientes semi-conclusivos más que de una novela gráfica convencional con un planteamiento, desarrollo y enlace formales. Tanto es así que pudo crear más tarde Cixtite (que, por otra parte, sigue el mismo patrón por mucho que contenga menos páginas), que no es ni precuela, ni secuela, ni siquiera historia paralela en el mismo universo con personajes distintos, sino que cuenta una peripecia más de Aglaé solapándose totalmente con la línea temporal de La Geste, y no pasa nada: el cómic se entiende bien igual.

Pero si estás...
... ¿desnuda?
¿y el padre?
¡se fue!
¿perdón?
Recuerdo que uno de los editores de Misma me comentó en el GRAF cuando me vio indecisa hojeando este BD que Anne Simon era una autora muy feminista. Este tipo de afirmaciones me hacen bastante gracia porque el término "feminista" se utiliza para designar muchísimas cosas distintas a día de hoy. En ese contexto, no tuve muy claro si se refería al empoderamiento de los personajes femeninos en sus historias o a un activismo feminista reflejado de forma directa en las páginas de estos BDs. Podría no haber sido ninguna de las dos pero al final resultó una extraña combinación de ambas... pero también de otras cosas. La gracia de La Geste d'Aglaé es que la propia Aglaé, siendo mujer, es un desastre de persona. Es impulsiva, egoista, ignorante, algo déspota, despreocupada, caprichosa, independiente y diferentes combinaciones de estos adjetivos a lo largo de la obra, ya que todo lo que le ocurre va forjando su carácter. Así que mientras Anne Simon va citando a distintas personalidades destacadas por su activismo feminista (como Marie Le JarsFrançois Poullain de La Barre y Hubertine Auclert), construye una trama en que si bien es una mujer la que acaba con la tiranía de su predecesor y, hasta cierto punto, trae consigo una mejora de la calidad de vida de sus habitantes, acaba convirtiéndose ella misma en una nueva tirana, sin ser una misógina pero peligrosísima igualmente al encontrarse en una posición de poder. Conclusión: si bien hombres y mujeres debemos(deberíamos) tener las mismas oportunidades y merecemos el mismo respeto, ¡ambos tenemos equivalente capacidad para ser dañinos! Como cómic con alusiones directas al feminismo, me parece un alegato espléndido.

«Como fracases, te echo del reino, naturalmente»
Sin ir más lejos, la protagonista del spin-off que comentaba antes es una emperatriz opresora que se dedica a secuestrar para después castrar a todos los hombres del país de Marylene. Es decir, de nuevo nos presenta la autora una mujer en una posición de poder que no hace otra cosa que infligir dolor a los que la rodean. También me parece muy entretenido el intercambio de roles presente a lo largo de todo la obra, donde son los hombres los cocineros, los amantes, los floreros, los consortes, los que, en definitiva, se someten continuamente a la voluntad de las mujeres que les rodean.


Si buscamos entre la bibliografía de esta autora rápidamente encontramos obras anteriores cuyas protagonistas aparecen como personajes secundarios en las dos obras que me ocupan en esta reseña. Anne Simon ha desarrollado un vasto pero único universo que se expande poco a poco a cada nuevo cómic que publica e incluso a cada historia corta que improvisa para retos del estilo del de crear un cómic en 24 horas. Me encantaría poder descubrir nuevos matices de su obra pero estos títulos, anteriores en su publicación, se encuentran descatalogados y no creo que pueda conseguir fácilmente acceso a ellos. Para aliviarme un poco las penas espero con ganas el nuevo cómic que sacará a finales de este año en el que parece que va a seguir contando las aventuras de Aglaé.

El estilo de dibujo de Anne Simon es muy característico, con una total ausencia de personajes con rasgos humanos aunque todos sean antropomórficos en cierta medida (¡hasta las patatas fritas!) lo que dota a la obra de un aire de surrealismo añadido al de la propia historia. Mientras que La Geste d'Aglaé es un tomo más grueso y en blanco y negro, Cixtite Impératrice contiene menos páginas pero es a color.

Ya veis que se trata de dos títulos de lo más peculiares así que, como acostumbro a hacer, no os hago una recomendación firme y genérica aunque sí os animo a leerlos tanto si os van las historias más bien raras, con algo de cuento macabro/surrealista, como si buscáis cómics de autorAs, con protagonistAs y mucho juego de intercambio de roles.

martes, 4 de abril de 2017

De lluvia, aviones y algún cómic

Por una mezcla entre acumulación de trabajo y circunstancias personales, este año sólo he podido ir al Salón del Cómic el sábado así que no esperéis mi clásica ristra de entradas sobre el tema, (desgraciadamente) este año sólo habrá una. Pero no os preocupéis que vais a tardar una semana en leerla entera, para compensar.

A las 10 de la mañana cogía yo el bus, expectante, hacia Barcelona. Alentada por el sol radiante, me fui con mis bambas agujereadas (hace meses que me digo a mí misma que me tengo que comprar unas nuevas BUT) y mi cazadora sin capucha sin sospechar ni por un momento que había unos nubarrones negros sobre la ciudad condal. Ya me pareció bastante molesto tener que correr de la parada del bus a la del metro para mojarme lo menos posible pero cuando llegué a plaza España no daba crédito. El diluvio y granizo retenían a decenas de personas en el límite de la salida a la calle, despistados todos como yo, sin paraguas. Después de estar diez minutos de reloj meditando sobre la ley de Murphy apareció mi salvadora: Hide. Si no llega a ser por ella, le habría acabado comprando un paraguas de estos que se rompen a los 2 segundos a un oportunista.

Una vez en el salón, nos encontramos con Fran y Orochi en el stand de Astiberri donde Fran hacía cola para que Álvaro Ortiz le firmara Dos holandeses en Nápoles, espera que sirvió para que Hide relativizara bastante los precios locos de las ediciones de lujo de diversos manga (por comparación directa con los 10€ que cuestan las 28 páginas, a color, del cómic susodicho). Además, le compré a Orochi Emanon Recuerdos, en su debida bolsa de plástico mojada por dentro porque no fui la única a la que le pilló el diluvio. 

De Astiberri para Spaceman a conseguir la grapa con las primeras páginas de todos los proyectos financiados que están en proceso y que iban firmando alternativamente sus autores. Nada más llegar me encontré con Filigrana, que sería mi compañera de viaje la mayor parte del día desde entonces. Justo encontramos el rincón de Spaceman en el stand de ECC antes de que terminase la sesión de Roc Espinet, autor de Chica y Lobo, y de que empezasen Enrique Fernández, autor de Nima, y Pasqual Ferry, autor de Alice, así que conseguí las fantásticas postales promocionales y estas firmas tan bonitas, primeras del día para mí.


Mientras tanto Hide y Orochi se adelantaron para la presentación de novedades de ECC y Fran me consiguió número para la firma de Anne Simon, en Norma (que, teóricamente, repartían los números para las firmas una hora antes de cada sesión) y se fue también para la sala de actos. Por lo que me han contado parece que en ECC soltaron una ristra infinita de licencias sin dar apenas tiempo a ningún medio de apuntarse bien todos los títulos. He aquí el aluvión:

  • Totsukuni no Shoujo, de Nagabe
  • Dorohodero, de Q Hayashida
  • Overlord, de Fugin Miyama & Satoshi Oushido
  • Girls & Panzer, de Ryouichi Saitaniya
  • Servamp, de Strike Tanaka
  • Tekkon Kinkreet (reedición integral), de Taiyou Matsumoto
  • Blue Spring (Aoi Haru), de Taiyou Matsumoto
  • Harmony, de Fumi Minato
  • Genocidal Organ, de Gatou Asou & Keikaku Itou
  • The Empire of Corpses
  • Rikkon Club (Rikon Kurabu), de Kazuo Kamimura
  • Shinsei Kigeki, de Nobuhisa Nozoe, Kazuhisa Iwata & Kyojin Ounishi
  • Ippiki to kyuujuu kyuuhiki, de Shun Umezawa
  • Utopías, de Shun Umezawa
  • Juuza no Uruna, de Izi Tohru
  • Gift ±, de Yuka Nagate
  • Kodomo, nueva revista bimestral con series infantiles
A todo esto, yo estaba esperando con Filigrana en el caóticamente caótico stand de Norma. Insisto en esto porque nunca había visto tal desorganización en las sesiones de firmas de esta editorial. Como comenté en mi crónica del GRAF, hace apenas un mes compré dos obras de la autora francesa Anne Simon así que cuando me enteré de que Norma la invitaba para el salón, no lo dudé. Fue muy gratificante ver su cara de sorpresa cuando me presenté con La Geste d'Aglaé, no se lo esperaba para nada. Enseguida se puso a hablarme en francés (una reacción lógica cuando te vienen con una de tus obras en francés) y debo decir que aunque no me expreso muy bien, sí entendí todo lo que me dijo y pudimos tener una conversación más o menos digna de dos mujeres adultas. Le pregunté si tenía pensado publicar algún otro cómic en la línea (como contrapartida a las obras que en realidad le ha publicado Norma en España, todas biografías gráficas) y no sólo me dijo que sí sino que será con los mismos personajes de sus obras hasta ahora así que lo espero con ganas.


Como no tenía ya más firmas ni compras pendientes en el pabellón 1, subimos Filigrana y yo a la segunda planta del pabellón 2 de exploradoras a la zona de autores, asociaciones y fanzines. Primera parada: Autoras de Cómic. Y aquí empezaron los reencuentros en cadena: Xulia que se iba a firmar, Luis siempre griposo, María controlando que las cuentas cuadraran, Anabel repartiendo pósters, Marina y sus pegatinas cuquis de Bat Weird (SE ME OLVIDÓ COMPRARLAS) y sus prints magníficas (estas no es que olvidara comprarlas es que luego no sé dónde ponerlas OTL)... Me compré el último y flamante número de Nimio allí mismo y me lo firmaron María, Anabel y Luis (a Núria no la vi en todo el salón, ni siquiera para decirle hola y adiós T^T, y Ferro creo que no fue). 


Mientras estábamos hablando de todo y de nada (estoy muy dispersa últimamente, lo siento a todos los que sufristeis mis discursos inconexos) me encontré con Croqueta (♥♥♥), Noel, Nagore y Gemma! En un momento ya habíamos hecho un corrillo gigante lleno de conversaciones cruzadas y muchos abrazos. Fran hizo una aparición ninja (de vuelta de ECC) para venderle Pies Descalzos a Gemma y comprarse él también el último Nimio (¡aunque no ha leído ninguno!). Por mi parte, le compré Voces de una estrella distante a Nagore, que ya sé que no le ha gustado a nadie y que todos decís que es mejor la OVA y que la narración es muy caótica pero me gusta mucho Mizu Sahara y desde que leí Añorado Rozione que quería comprarme alguna otra obra de la autora. 


Con el póster enrollado de Nimio (que tendría que sobrevivir al trajín salonero, la lluvia y el bus durante muchas horas hasta que llegara a casa), el fanzine de Luis que me regaló porque, aunque no le guste reconocerlo, me quiere mucho, las recomendaciones (¡de Marina!) de BDs preciosos en francés de la línea Métamorphose que lleva Barbara Canepa para la editorial francesa Soleil y un hambre y cansancio crecientes, fuimos a dar una vuelta por el islote de fanzines donde encontré a Rata y Randt encarando el cambio de emplazamiento repentino con muy buen humor y estratagemas comerciales nivel avanzado (no me contratéis nunca para vender algo de cara al público). Tanto Fran como Filigrana se animaron comprando Salta Conmigo, ¡ojalá les guste/haya gustado!


Aunque a estas alturas ya se había organizado una comida grupal, yo no tenía muchas ganas de salir fuera del recinto a patear con el día frío-lluvioso así que nos quedamos Filigrana, Gemma y yo otro rato en la segunda planta del pabellón 2, acabando de dar la vuelta a la zona de fanzines y charlando largo y tendido sobre el acoso que recibe el shôjo en este país (el último anuncio de licencias de MW hablando siempre de "tomo único", Horimiya entre los más votados en la encuesta de Norma, la forma en que se ignoran grandísimos títulos cuando la autoría, la protagonista o el público objetivo son femeninos) y en Francia un poco también (Akata anunció hace poco uno de sus nuevos títulos, Jumping, como "shôjo adulto" a pesar de ser un josei). Comentamos las licencias magníficas que hay en países vecinos-cercanos, los tópicos-clichés absurdos de algunos shôjos de instituto y hasta qué punto son lícitas las diferencias de edad entre protagonistas emparejados de títulos súperventas (todo a colación de Takane & Hana, que se llevan 10 años yendo ella todavía al instituto... es como si yo ahora me pusiera a salir con un chaval de 16 años) y un largo etcétera, ¡gracias por la charla chicas! 

Bajamos a comer a los foodtrucks donde había colas más largas de lo esperado teniendo en cuenta que seguía lloviznando (al menos ya no diluviaba) aunque nada de la magnitud de las colas del salón del manga, gracias a Dios. Y, para cuando acabamos de hacer sendas colas, me di cuenta de que eran ya prácticamente las 15:30h, hora presunta de reparto de números para las firmas de autores de la sesión de las 16:30 en Norma. Aunque de 15h a 17h estaba firmando Caro Waro en Spaceman, siendo la firma que más ilusión me hacía, prioricé conseguir números para Altarriba y Keko pensando que lo despacharía rápido y podría ir luego a por la firma. Error. Os pongo en situación: llegamos al stand de Norma, hay una cola terrible a un lado y una pequeñita al otro. Filigrana y yo nos ponemos preventivamente en la corta mientras Gemma va a preguntar, le dicen que la cola larga está "cerrada" para no bloquear el paso, y que la cola corta es su continuación. OK, pues seguimos en la corta, no deja de pasar gente preguntando si esa es la cola de x autor, parece que ambas colas son mixtas pero con una gran mayoría de gente que quiere firma de Hugault. Seguimos esperando y el tiempo va pasando, la mujer que reparte los números está desaparecida en combate. Yo me empiezo a desesperar bastante por la incompetencia ajena mientras Filigrana y Gemma me intentan calmar y seguimos con la charla distendida divagando cada vez más.


Aparece Fran de vuelta de comer que también quería número para Altarriba y se pensaba que ya lo tendríamos. Seguimos esperando. Aparece Miya interesada en saber cómo va el tema firmas porque quiere una para la siguiente sesión y aprovecho para repetir por enésima vez lo incompetente que me parece el iluminado que ideó este nuevo sistema. Aparece la señora con los números y empieza a repartirlos por la cola infinita, cuando por fin llega a la nuestra, resulta que está repartiendo los números autor por autor, es decir, ha empezado por Hugault y hasta que no termine de repartir sus números no empieza con otros autores. Un aplauso a las grandes ideas. Seguimos esperando. Se oye un "números para Altarriba..." y nos emocionamos pero luego le sigue un "... y Kim" y nada, resulta que tampoco, que para Altarriba y Keko los números son distintos. Seguimos esperando. A las 16:20h, prácticamente una hora después de que nos pusiéramos en la cola, nos dan el puto número. Las firmas empiezan a las 16:30h, nos han dado los números 6 y 7, podríamos no haber hecho la cola-tortura y haber aparecido tan campantes a las 16:30h directamente a la sesión de firmas y probablemente nos hubieran dado el número 10. Ganas de cortarse las venas pero no vale la pena hacerse mala sangre ya. Eso sí, en algún momento de la espera escuché un dubitativo «¿Helena?» y me reencontré muy inesperadamente con Nessa, que me reconoció aunque hacía una eternidad que no nos veíamos, me alegro muchísimo verla ♥ y además me dijo que va a retomar Übersexual así que felicidad quintuple como poco. Me quedo con aquello de "no hay mal que por bien no venga" que si no llega a ser por la espera demoníaca quizá no hubiese visto a Ninona o, más bien, no me hubiese visto ella a mí.


Diez minutos más tarde y cuando empiezan las firmas de verdad, la amalgama de gente se vuelve todavía más confusa porque no hay espacio para hacer tantas colas como autores van a firmar así que somos una masa de gente homogénea esperando su turno. Finalmente, me encuentro ante Keko y le pido un dibujo sangriento a lo cual el responde con una vanidad (vánitas vanitatum, et ómnia vánitas). Fue curioso comprobar cómo cambia la percepción de la longitud de una obra en función de si se es autor o lector ya que yo venía de terminar de leer El perdón y la furia y me había sabido a poco, lo comparaba con Yo, Asesino, mientras que Keko pensaba en los tradicionales BDs franceses, acotados normalmente a 48 páginas. En cualquier caso, Altarriba me confirmó que tienen un nuevo proyecto entre manos, para Norma, que seguirá la estela de dicho título y prometen que sea, al menos, la mitad de bueno ;)


Como os podréis imaginar, entre una cosa y otra eran ya las 17h pasadas así que descarté seguir con la recolección de firmas de Spaceman y me fui directa a Babylon a por un número para la sesión de firmas de Xian Nu Studio. Nos despedimos de Gemma y vamos (en mi caso por primera vez) al pabellón 4 a ver alguna de las exposiciones. Ahora me vais a tirar piedras pero la verdad es que no conocía para nada la obra de Will Eisner y, en ese sentido, su exposición fue muy efectiva porque ahora me muero de ganas de ir a la biblioteca a arrasar con su obra, empezando por Contrato con Dios. Por otra parte, me hizo una ilusión muy tonta ver la de Nimio (siento un orgullo muy extraño hacia este fanzine-revista-cómic teniendo en cuenta que no he hecho más que reseñarlo y comprarme todos los volúmenes).


A todo esto, mientras hacía colas y veía exposiciones se sucedieron las presentaciones de novedades de Planeta y Norma. A diferencia de ECC, parece que se guardan las licencias gordas para otros eventos aunque debo destacar el anuncio por parte de Planeta de la invitación de Yoko Kamio al próximo salón del manga. Hasta me estoy planteando comprarme la kanzenban de No me lo digas con flores. Brevemente, (1) licencias Planeta: sendas ediciones kanzenban tanto para La espada del inmortal (aaaarg), como para No me lo digas con flores (hmmm); (2) licencias Norma: cosas de videojuegos (Zelda, Final Fantasy), una novela (¡!) de Shingeki (Lost Girls), más adaptaciones manga de clásicos (Jane Eyre, El Conde de Montecristo, La letra escarlata) y el plato fuerte, nominado para los Taisho de este año: Fire Punch.

Vistas las exposiciones en las que teníamos más interés, volvimos a Babylon, a por la última firma del día en el hilarante sketchbook que ha editado Fandogamia recogiendo bocetos de diversidad de proyectos que ha barajado el dúo creativo en los últimos años. Aprovechando que una de las ilustraciones del compendio es un fanart de Yuri on Ice, tenía muy claro qué quería en mi firma. Debo decir que cuando comencé este blog hace casi 6 años no esperaba que acabaría enseñando una foto de una firma con dos chicos a punto de besarse sacados de un anime cuyo público objetivo parecen ser las fujoshis de todo el mundo. Fue muy gratificante corroborar con Fel que, efectivamente, Yuri on Ice es todo bait por mucho que las fans se empeñen en autoconvencerse de que la relación entre Yuri y Victor se representa gráficamente.


Conseguidas todas las firmas del día, y a apenas una hora del cierre del salón, subimos a despedirnos de todos los autores que pululaban por el stand de Autoras de Cómic. ¡Y hasta aquí! Me fui con la sensación de no haber hecho mucha cosa en todo el día pero ahora que observo la longitud de mi entrada veo que me puedo dar con un canto en los dientes. A diferencia de todas las ediciones hasta ahora, no he comprado ningún cómic impulsivamente sólo para que me lo firmasen sin haberlo leído antes (lección aprendida); de hecho, he sido extremadamente moderada con las compras (de hecho, durante todo el día, y sin contar los dos tomos manga que compré de segunda mano, sólo compré UN cómic). De lo que más me arrepiento es de haber desaprovechado la oportunidad de conseguir una rúbrica del matrimonio Talbot pero no me ha dado tiempo de hacerlo mejor este año.

En un día hice pressing a mil autores para que saquen dos mil cosas, no sé cómo me aguantáis, supongo que porque sólo me veis una o dos veces al año, sé que soy insoportable pero yo os adoro ♥

PD: aunque esto no tiene que ver directamente con el salón quería destacar dos cosas adicionales. La primera, que el viernes saqué tiempo para ir a la mesa redonda sobre perspectiva de género que organizaron en Gigamesh. La podéis ver enterita aquí, ¡os la recomiendo! Es la primera vez que escucho a Emma Ríos y me declaro desde entonces su fan incondicional. La segunda, que Conxita Herreros se armó de valor en la entrega de premios de Ficomic para denunciar la escasez de mujeres nominadas en los premios. Podéis ver su alegato aquí, si bien no estoy de acuerdo con todo lo que dijo, os animo también a que la escuchéis puesto que denuncia una realidad.

martes, 28 de marzo de 2017

Mushi-shi

Como parte de mi programa de recuperación de mangas que compré hace eones de segunda mano, empecé a leer el primer tomo de Mushi-shi por segunda o tercera vez hace cosa de un mes, durante una semana que me tuve que quedar en cama sin poder ir a trabajar por culpa de un resfriado griposo. No se me ocurrió mejor momento para adentrarme en una concatenación de historias de gente enferma.


Como Mushi-shi es una obra eminentemente compuesta por historias cortas, me vuelve a costar escribirle una sinopsis al uso (sé que siempre busco excusas para no escribir sinopsis últimamente). Este manga nos transporta al Japón de hace algunos siglos, a un pasado indeterminado, en el que un maestro de insectos itinerante va viajando a lo largo y ancho del país para ofrecer su ayuda a los habitantes de las aldeas por las que va parando. De la misma forma que todas las formas de vida que conocemos, existen unos seres peculiares, que no son ni animales ni plantas ni hongos, más próximos a la esencia de la vida que ningún otro y que la mayoría de humanos no es capaz siquiera de percibir, son los llamados insectos. Sin embargo, que no los veamos no significa que no tengan influencia sobre nuestras vidas, normalmente negativa, por lo que los maestros de insectos resultan imprescindibles. Ginko es uno de estos maestros, una persona capaz de verlos que ha dedicado su vida a su estudio para ganarse la vida de la única forma que puede, como maestro itinerante. 

No sé si lo he comentado otras veces ya pero nunca me han gustado los manga que se componen de historias autoconclusivas. Y mucho menos aún si son compendios tan largos como éste (10 tomos); de hecho, hay una larga lista de ejemplos en mi haber de intentos fallidos como March Story, Nightmares for Sale o Mi vida con Zenjiro Yamamoto. Sin embargo, Mushi-shi me ha encantado de principio a fin, su autora ha conseguido engancharme en cada una de sus historias y hacerme sufrir con cada uno de sus personajes por mucho que no les dedicara más de 50 páginas. Eso sí, para mi regocijo, de tanto en tanto la autora intercala algún que otro capítulo en que nos muestra a un Ginko joven, inexperto, al que le queda mucho por aprender todavía en el oficio.


En general, las historias de Mushi-shi siempre tienen un deje agridulce, las hay con finales tristísimos y otras en las que la autora muestra algo más de clemencia pero en mayor o menor medida siempre se trata de situaciones amargas en las que los humanos que interaccionan con los insectos salen escaldados. De hecho, parece como si la autora andase con pies de plomo al empezar y se fuera soltando capítulo a capítulo ya que los primeros tienen un aire algo más desenfadado, mientras que hacia el final abundan mucho más los dramas y las situaciones moralmente incómodas. Con esto quiero decir que si en un primer momento los personajes son más o menos inocentes o sus historias personales no van mucho más allá de su interacción azarosa y desafortunada con los insectos, pronto empiezan a aparecer tiranos, asesinos, mujeres abandonadas, madres que no quieren a sus hijos, estafadores...


Yuki Urushibara tiene un estilo de dibujo muy particular, con caras anchas, y un gran talento para representar los cambios fisonómicos sutiles que diferencian sexos y edades distintas. Ese realismo a veces juega en su contra puesto que con tantas decenas de historias cortas es muy difícil crear cientos de personajes que cumplan con el canon (pelo oscuro siempre presente, hombres con pelo corto y mujeres con pelo más o menos largo) y a la vez puedan diferenciarse fácilmente entre sí. Quizá por esto escogió darle una apariencia tan distintiva a Ginko, con el pelo blanco y los ojos verde claro. Evidentemente, un aspecto gráfico de esta obra a destacar es el diseño de los insectos. Tiene gracia que tratándose de una obra eminentemente sobrenatural, estén tan bien hilados estos seres, siendo tan numerosos, tan variados, con sus nichos, sus ecosistemas... es como leer una buena obra de ciencia ficción.

Eso sí, si algo tengo que criticar (negativamente) de este manga es su edición española. La traducción es poco menos que un desastre, hay historias que son bastante difíciles de seguir porque los diálogos no tienen sentido (y si a eso le sumamos la parte fantástica pues apaga y vámonos). En algunos casos se ve claramente que es el típico error de intercambiar el texto de los bocadillos pero partiendo de la base de que en todos los free-talks dotan de género masculino a la autora... me pregunto cuántos matices me habré perdido por una traducción hecha sin muchas ganas.


Otra lástima, que en este caso no creo que sea culpa de Norma sino de la editorial japonesa es que la edición es, lógicamente, en blanco y negro aunque se nota que hay muchas primeras páginas de capítulos que originalmente eran a color. No os quiero llevar a engaño, es esta práctica habitual en el manga, cuando una historia se recopila en tomos, las páginas a color se imprimen siempre en blanco y negro por norma pero en España hemos podido disfrutar de contadas excepciones. En fin, ojalá existiese una edición kanzenban de esta obra, sería de las pocas que compraría sin dudar (y con una traducción nueva por supuesto).

Si veis este título en la biblioteca, o de oferta en alguna tienda especializada (está descatalogado ya) o de segunda mano en el mercadillo... ¡no lo dudéis!

martes, 21 de marzo de 2017

Últimas lecturas

Esta última tanda de últimas lecturas viene cargada de obras de periodicidades erráticas así que es posible que me repita demasiado con comentarios del tipo "casi no me acuerdo de qué pasó en el tomo anterior" o "qué pena que vayamos ya al ritmo de Japón" aunque prometo intentar contenerme.


Abro con Ataque a los Titanes, el shonen superventas que nunca pensé que fuese a engancharme tanto a estas alturas de mi vida. En este decimonoveno tomo (menos mal que el autor ya ha comentado que tiene intención de terminarla próximamente o estaríamos ante un nuevo Naruto...) prima la acción como creo que ya anticipé tras leer el tomo #18 (hace TANTO que lo leí/reseñé que podría haber dicho cualquier cosa). Que haya mucha pelea no quiere decir que sea un tomo sin complicadas y rebuscadas estrategias militares, por parte de ambos bandos, que me traen reminiscencias de los retorcidos escenarios hipotéticos que imaginaban los protagonistas de Death Note pero, al menos, nos libramos durante unos capítulos de la política intramuros (que está muy bien en su justa medida pero puede saturar si no se intercala con un poco de acción). Sin embargo, agradezco mucho ese factor de ""imprevisibilidad"" resultado del desconocimiento que tienen los soldados sobre los objetivos y habilidades de los titanes, imposibilitando de forma lógica que se anticipen a ciertos ataques y, sobre todo, a labilidades emocionales de sus contrincantes.


Como siempre, el autor nos lanza otro amago de asesinato (estoy un poco harta ya de asumir ciertas muertes para que luego me venga el autor con resurrecciones ""justificadas"" por la trama...). Y, como siempre también, seguimos igual de ignorantes, ninguna pregunta tiene todavía respuesta y el miedo a que después de tanta incursión y tanta rebelión el autor nos brinde con un final descafeinado, permanece. De momento, me deleito con el instinto asesino de Mikasa, un personaje que espero que tenga más desarrollo en próximos flashbacks y/o revelaciones.


Cambiando totalmente de tercio, Blue Exorcist va camino de convertirse en un nuevo D.Gray-Man, con su atrayente diseño de personajes, el humor desenfadado y unos claroscuros muy marcados aunque sobre todo lo digo por su desesperante periodicidad habiendo alcanzado ya un ritmo parece que fijo de dos tomos al año. Tras el final de la saga del kyubi, todo este tomo sigue siendo de transición y parece que a partir del #17 (¡que sale el mes que viene ya!) dará comienzo el siguiente, centrado en el personaje de Shura (auguro flashbacks lacrimógenos y amagos de secuestro a otro de los pocos personajes femeninos del manga... los tópicos son bien difíciles de evitar). Todos los personajes van madurando poco a poco: Konekomaru está diseñando una aplicación para identificar demonios (grande Kazue Kato aquí), Shiemi debe decidir a qué licencia de exorcista presentarse en el tan próximo examen, Suguro debe encontrar una ambición aunque sea a base de dejarse pisotear y menospreciar por Lightning adquiriendo el rol de aprendiz y subalterno por primera vez en su vida y Yukio da rienda suelta a su temeridad e instintos suicidas más obsesionado ahora que nunca con las palabras de Lucifer... Y Rin sigue como siempre, más feliz que una perdiz, siendo su mayor preocupación si Shiemi está enamorada de él o de su hermano (es adorable).


Aunque, para periodicidades que dan ganas de cortarse las venas está la siempre magnífica Bride Stories, que tiene el dudoso honor de haberme hecho leer scans compulsivamente ante mi absoluta incapacidad de esperar tantísimos meses para seguir leyendo las aventuras de Amira, Priya y compañía. En este tomo termina el arco de Anis y Shirin aunque me parece poco más que anecdótico y hasta anticlimático... creo que valía la pena saltarse la rigidez de fijar el número de páginas/capítulos por tomo para haber incluido este último capítulo al final del tomo anterior... tampoco es como si ocurriese gran cosa aunque supongo que esa es la gracia de este manga. Después de una pequeña intermisión zoológica (siempre estupenda) con... ¿antílopes? y un tigre, empieza el próximo arco, que se centra en mi personaje predilecto: Priya, una nueva joven en edad casadera. En esta ocasión, a parte del carácter entrañable de la chica y la buenísima pareja que hace con su pretendiente, es protagonista el ajuar que debe preparar la novia para su boda. Y ojo, porque hablamos de una cantidad ingente de ropa y tejidos para todo tipo de usos en el hogar que es esencial e indispensable haber preparado previamente a la boda. Por si esto fuese poco, cada uno de los enseres debe resultar atractivo a la vista por sus intrincados patrones. Es una tarea que conlleva la entera dedicación durante años. El encanto de esta trama es que Priya no soporta coser, lo que parece una anomalía entre el resto de muchachas de su edad, que aceptan su destino casi con alegría. Este drama lleva a un dilema interno fascinante de Priya que, por si no tuviera suficientes problemas con la destrucción de su ajuar debido a la reciente batalla con el antiguo clan de Amira, se tortura por su mal genio convencida de que debe ocultar su verdadera personalidad si aspira a resultar atractiva para su pretendiente. (((Y el próximo tomo será aún mucho mejor, ¡¡no puedo esperar!!)))


Pequeñas Mentiras Piadosas sigue alargándose cuál shonen de la Jump. A parte de que la trama no avanza, la narración de Kotomi Aoki es tan pero que TAN caótica que cada vez me cuesta más saber si una acción determinada tiene lugar en el presente, en el pasado, o en un punto intermedio que no acaba de ser un flashback propiamente dicho sino una acción que la autora se saltó sólo durante unos capítulos para recuperarla poco después e intercalarla luego con otras acciones del presente. No sé si esta estructura enrevesada convence a alguien (a su editor/a al menos parece que sí...) pero es una desafortunada novedad de Kano Uso, Secretos del Corazón se entendía perfectamente y era (más) interesante igual sin estos saltos. Es más, si PMP ha alcanzado los 22 tomos ha sido precisamente por esta narración desordenada que no hace otra cosa que estirar diálogos o conflictos que no deberían sobrepasar los dos o tres capítulos... Al final le da tantas vueltas a lo de la canción nueva que ya no sé qué tema ha compuesto quién. ((no os pongo ninguna viñeta reveladora de este tomo porque no está scanleado))


Y, para terminar, uno de los últimos manga que terminé en 2016: Flores Azules. Mis opiniones respecto a esta obra siempre han sido más bien ambiguas y ya no me puedo escaquear más: ha llegado el momento de decantarme. De nuevo, con el comienzo del séptimo tomo hay otro salto temporal con lo que las protagonistas pasan al tercer y último curso del instituto. De hecho, es un tomo en que el tiempo transcurre a una velocidad vertiginosa, incluso más rápido todavía que en los anteriores. Takako Shimura no se detiene en una narración continua y detallada de los hechos, ni siquiera se centra en aquellos más relevantes (estrategia muy habitual en el shôjo en el que sabemos que pasa el tiempo porque sus autoras van saltando de navidad a san valentín, de ahí al white day, la floración de cerezos, las vacaciones de verano... y los consabidos festivales culturales por supuesto), y es precisamente por eso que leer Flores Azules es una exquisitez. Su autora está únicamente interesada en las pequeñas cosas, en los diálogos cotidianos, en los puntos de inflexión en una relación. Por mucho que muchos de los personajes de esta historia pertenezcan a sus respectivos clubs de teatro, los ensayos y las representaciones en sí son lo de menos, no interesan y punto.


Flores Azules es un manga de relaciones interpersonales. Es evidente que la orientación sexual es un tema preponderante al que Takako Shimura se aproxima desde muchos puntos de vista distintos. Pero creo que en estos últimos tomos se normaliza bastante y abre paso para, por ejemplo, darle más protagonismo a la turbulenta relación de Kyôko tanto con su madre como con . Y eso significa que no sólo nos adentramos en el pasado de Kyôko sino también en el de los personajes con los que interacciona para poder tener siempre esa visión global, sin sesgos de percepción, que caracteriza a la autora. Por mucho que Akira y Fumi sean protagonistas indiscutibles de la obra que me ocupa, la narración es coral, aportando así muchos matices. Dicho todo esto, vuelvo a ellas dos porque aunque no estaba muy convencida con el rumbo que estaba tomando su relación en los tomos anteriores, debo decir que la autora se las ingenió para satisfacer mis a veces demasiado exquisitos gustos. ¿Veredicto final? Flores Azules me parece un manga muy redondo, agradable de leer, profundo, que aborda sin reparos varios tabúes mostrando el desarrollo de la libido como algo natural y para nada algo de lo que nadie debiera avergonzarse. ¡Recomendado!